jueves, 31 de octubre de 2019

Las palabras que vienen de nuestro cuerpo

Esta ilustración es de Ana Yael


Entrañable viene de entraña. 

Y entraña viene del sustantivo latino interanea que significa "intestinos". 
Para formar entrañable hemos sumado el sufijo able.

Pero tú cuando dices que algo es entrañable no piensas en su etimología, claro, porque tanto como te gusta esta palabra, te desagrada la casquería.

Pero a poco que lo pienses, qué certeras te parecen todas las palabras que proceden de nuestro cuerpo:

Entrañable. Corazonada. Estomagante. Lenguaraz. 

Puedes saborearlas. Son intensas, las sentimos.

Tan certeras como las que vienen precedidas por ese "des" que como un esparadrapo te arranca de cuajo la sensación:

Deslenguado. Descorazonador. Desentrañar. Destripar. Despecho

Por no hablar del desaliento o del desánimo, tan etéreas, pero que támbién nos salen de muy dentro. 

Qué visuales son todas estas palabras, qué transparentes en su significado.


Y ese sinfín de frases hechas que decimos tan sin pensar y que verbalizamos tan automáticamente que jamás hemos pensado que se han construído con nuestro cuerpo:

"Hacer de tripas corazón", 
"Tomárselo a pecho", 
"Poner la mano en el fuego", 
"Estar hasta las narices", 
"No pegar ojo", 
"Arrimar el hombro", 
"Creerse el ómbligo del mundo", 
"Ser un cara dura", 
"Hacerlo con las propias manos", 
"Ser uña y carne". 
"Tener la mano larga", 
"Hablar por los codos", 
"Costar un ojo de la cara", 
"Tener la lengua muy larga"...

¿No seguimos no?

Pero podríamos.  Pensadlo un momento, seguro que se os ocurre alguna más.

En esta noche de víspera de difuntos, noche de espíritus, nosotros que estamos muy vivos vamos a reparar en nuestro cuerpo, al que nombramos tantas veces sin apenas darnos ni cuenta.


#Cuerpo
#Lenguaje
#Palabras
#Frases hechas



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