martes, 27 de junio de 2017

Esa biblioteca de Barcelona cuyas salas góticas tenían nombres de vientos



En mi último viaje por Cataluña, tuve la ocasión de visitar la Biblioteca Nacional de Catalunya y me gustó mucho el ambiente que se respiraba, la tranquilidad que trasmitía, el ocio que albergaba, y por supuesto el edificio que ocupa.

Está situada muy cerca de las Ramblas y del barrio gótico, muy cerca del famoso mercado de La Boquería. Desde el año 1939 ocupa las dependencias de un edificio histórico, el antiguo hospital de Santa Creu. Construido entre los siglos XV y XVIII, durante muchos siglos, fue el hospital más grande de Cataluña y el resultado de la fusión de diversos hospitales que existían en la Barcelona medieval. La primera piedra del Hospital de la Santa Creu se colocó en el año 1401.

También he leído que en este edificio cuando aún era hospital murió Antonio Gaudí, después de haber sido atropellado por un tranvía. Y por aquí también pasó el famoso Buffalo Bill porque había llegado a Barcelona con su espectáculo de circo de cowboys en diciembre de 1889. Durante su estancia, también dos de los indios que trabajaban en el espectáculo enfermaron de viruela y fueron llevados al Hospital, donde consta el ingreso y el alta, se trataba de dos sioux: Black Hawk (Halcón negro) y Charging Crow (Cuervo de carga).


Por otra parte, la Biblioteca de Catalunya ya existía desde el año 1914 pero estaba situada en otro edificio. Es curioso que el traslado a éste fuera justo en los tres años de la Guerra Civil Española. Después el edificio, para dar cabida a todas las necesidades de la biblioteca, por supuesto ha sufrido varias remodelaciones que han tenido incluso importantes premios.

 Es muy curioso que las salas góticas de la biblioteca tengan nombres de viento: entramos por la Nave de Poniente, continuamos per la Nave de Tramontana y llegamos a la Nave de Levante.

En los jardines, ya lo veis, demás de conversar y leer, se juega al AJEDREZ. Así en mayúsculas.




Y también hay una terracita donde puedes tomar algo muy, muy agradable.

Me gusta mucho el ambiente académico relajado que tiene ese jardín. Fue una visita muy intereante, me agradó mucho ese lugar tan céntrico, sí, pero con historia y a salvo de todo el bullicio que hay alrededor. 

Merecía de sobra su lugar en nuestra colección de "La vuelta al mundo en 80 bibliotecas".









2 comentarios:

Iñaki Túrnez dijo...

Gracias por la crónica, Rocío. Preciosa esa biblioteca y muy interesante lo que nos cuentas.

un beso
iñaki

Rocío Díaz Gómez dijo...

Sí, la verdad es que es bien chula. Qué pena que no pudiéramos ver más salas, pero solo se podía visitar más en grupo y con cita previa. Pero valió la pena todo lo que la pudimos disfrutar. Muchas gracias por tu comentario Iñaki. Un beso.