miércoles, 13 de mayo de 2015

"Cuento de verano" de Rocío Díaz Gómez




Hace tanto calor en Madrid en este Mayo 2015 que hasta mis cuentos se resienten...




Cuento de verano

                       
Yo quería escribir un cuento de verano.

Un cuento de tergal, ligero, fresco, con párrafos cortos y líneas más cortas todavía. Frases de tirantes, un principio escotado sin cuello, un argumento cien por cien algodón. Un cuento con un desenlace estampado que, por encima de la rodilla, dejara a los lectores con ganas de leer y leer, más y más.

Yo quería escribir un cuento de verano por el que se colara el murmullo del viento moviendo las páginas de los álamos hasta que lo interrumpiera, de vez en cuando, el sonido seco y vertiginoso de un húmedo chapuzón, que refrescara la piel de la historia.

Un cuento con personajes indolentes que se estiraran bajo el sol con vocación reptiliana.

Uno en el que la acción solo fuera existir boca arriba y existir boca abajo, hasta que el conflicto estallara de calma y esos personajes se refrescaran, se secaran, se tostaran, para terminar adormilándose muy despacio otra vez bajo el sopor del sol.

Yo quería escribir un cuento calmo y relajante. Uno corto de verano. Sí.

Pero los personajes, aún no sé por qué, se rebelaron y la abuela del cuento de verano de pronto bajándose el bañador hasta la cintura, hizo top less, y volaron al aire sus pechos pálidos de setenta y tantos, desafiando al decoro y la gravedad, dándose vuelta el argumento como un calcetín. No, no sé por qué el abuelo del cuento encerrándose en el cuarto de baño, escribió con un dedo en el vaho del espejo: “Odio el verano, el calor y el pescaíto frito y no quiero volver nunca más a Benidorm” dejando a la mujer, la nuera y los nietos con el cubo y la pala ya en las manos, sentados en el coche a punto de arrancar pensando ¿Y quién clavará la sombrilla en primera línea del argumento del mar?

Y si la abuela hacía top less y el abuelo no madrugaba para clavar la sombrilla, y si los nietos crecían, y en vez de hacer castillos en la arena, se morían por acariciar con sus dedos el camino que una gota de mar, imparable, vertiginosa, tras tirarse de cabeza desde el pelo chorreante de su amiga, iba dibujando sobre la piel hasta alcanzar y perderse en el misterioso desfiladero que formaban sus recién descubiertos pechos. Aquel desfiladero que los hipnotizaba, aquel por donde ellos, quién fuera gota, también se tirarían de cabeza improvisando una voltereta mortal…

Y si todos, todos mis personajes se rebelaban ¿Qué cuento de verano podría yo inventar?

Sin embargo, yo era disciplinada y tozuda. Yo era de letras y párrafos y argumentos. Yo quería escribir un cuento de verano, sí. Un cuento de tergal, ligero, fresco, con párrafos cortos y líneas más cortas todavía. Y no paré hasta que conseguí escribir el más corto, el más cálido, el más soleado cuento de verano. Y escribí despacio dos palabras, dos, pero que encerraban todas las historias veraniegas posibles, que podrían decir todos los personajes, en traje de baño o no, dos palabras:

Qué calor.


©Rocío Díaz Gómez

Rocío Díaz Gómez



La preciosa Ilustración es de Gurbuz Dogan Eksioglu.

9 comentarios:

  1. Qué bueno, qué bueno. Magnífico. me encanta tu cuento de verano, tan mágico y cotidiano al mismo tiempo, con un ritmo como de brisa de mar, entrañable, cercano... Se me acaban las palabras. me ha encantado. Voy a leerlo otra vez.

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  2. ¡¡Mil gracias Amparo!! Cada vez me cuesta más colgar algún relato mío... Muchas gracias. Un beso, Rocío

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  3. 👍 Muy fresco Rocío. Me ha encantado. Un beso. Y que calor 🌞!!!!

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  4. Anda !!!! Habia puesto emoticonos y se han transformado en interrogaciones
    ???

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  5. Me temo Yolan que el blog no entiende de emoticonos, pero no importa, yo te los agradezco igualmente. Muchas gracias por tu comentario, con emoticonos incluídos!! Un beso grande, Rocío

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  6. Qué bueno, Rocío. Está muy en tu línea, lo cual ya es un elogio en sí mismo. Creo que ya conocía a esa abuela amante del top less, aunque todavía puede dar mucho juego. Una abuela así es indestructible, tanto como tu talento.

    Me quedo esperando el siguiente. Enhorabuena.

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  7. Sí Iñaki es muy mío... lo sé. Y está mi abuela la que tú conoces, y está mi abuelo que no lo conocerás pero llegó antes que mi abuela, y están los adolescentes a los que guardo en otro relato... Relato de relatos. Muchas gracias por tu comentario. ¡Cuánto se agradecen estos comentarios vuestros que llegan desde distintos puntos de España! Un beso grande, Rocío

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  8. Genial Rocio, nos aportas la frescura que tanto necesitamos estos días calurosos de mayo, y nos adelantas los días de playa veraniegos. Muuuchas gracias.

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  9. Gracias Roberto!! muuuchas gracias, es que en éstos días apetecía darse un chapuzón ¿verdad? y poco más. Muchas gracias por estar ahí. Un beeso, Rocío

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