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sábado, 8 de agosto de 2026

Los otros Murales de Belfast

 



Hay días que no son de palabras, 

son días de colores y silencio. 


Los otros murales de Belfast. 

Julio 2026














miércoles, 5 de agosto de 2026

Puzzle

 



Mi amigo del alma me envía una foto sin palabras. 

Mi amigo de letras me manda un precioso mural.


Y la yema de tu dedo escribe sobre mi piel: 

Solo quiero saber si estás bien. 


Todas las fichas del puzzle encajan 

en los días perfectos.




viernes, 27 de febrero de 2026

Confía en mí. Murales de Calabria

 



Confía en mí. 

No contaré de tus secretos, 

ni tus sabios dedos.

Y los pasos que das sin mí.

aún menos los contaré.


Confía en mí.

Solo cuento 

cuántos cuentos invento.

Y de todos,

solo el corazón es cierto. 









Los murales son de Altomonte, en Calabría, septiembre 2025.



domingo, 15 de febrero de 2026

De murales, de Tenerife, de escapar

 



En enero volvimos a escaparnos a las Canarias. El lugar ideal para una escapada en ese mes. Ya conocemos todas las islas y las grandes dos veces. Así que fue la tercera vez que visitamos Tenerife y que comience otra vez la ronda. 

Siempre hay lugares y rincones que no conoces y que te sorprenden muy gratamente. 

Eso sin contar que a veces te apetece repetir en otros: la crepería de El Médano, la cafetería de La Orotava, el barraquito de aquí, de allá y todos los lugares remotos donde hay un faro como dueño y señor de un envidiable horizonte. 

Hoy le damos un empujoncito a la colección de murales. ¿Qué os parece? Buen plan para un domingo sin lluvia. Por fin. 










martes, 12 de agosto de 2025

Agosto, murales, Madrid.

 



Desde que te fuiste no solo arde mi teléfono esperando que llames, arde Madrid entero. 

Salgo muy de mañana para que mi piel se enfríe unos grados, camino deprisa, que el molinillo de mis brazos y piernas moviéndose en torno a mí enfríe a mi sombra, a mis huellas, a tu lejano recuerdo.

Agosto es rojo oscuro en todos los mapas. 


Abro de par en par las ventanas de casa, dejo que se cuele un viento que hierve. No importa. 

Quizá el enorme remolino me estampe contra el primer mural que mire al norte.

Un mural tan recién pintado, como un amor que comienza. 

Un mural que me deje vivir dentro de él hasta el otoño. Que me preste una vida de mentiras tibias.


Rezo a la Virgen de la Cueva para que vuelvas

empapado de lluvia. 

Rezo a la lluvia 

para que no tenga clemencia.


Agosto entero arde, 

y no llamas. 










Todos los murales son de Madrid, unos regalados como el primero que me lo mandó mi amiga Marián, y el resto fotografiados por mí. 

martes, 29 de julio de 2025

Era la hora de la cena en Sabinosa


 

Como si las nubes hubieran olvidado una pegatina blanca sobre la roca negra, así apareció ante nuestros ojos Sabinosa, en la isla de El Hierro. 

Aquel pueblecito tan solitario y limpio. Tan coloreado de murales y memoriales. Tan salpicado de recuerdos en sus paredes: a la primera maestra, a su zapatero, a tantos. Tan ordenado. Tan vacío. 

Se me quedaron dentro las ganas de pasearlo despacio. De admirar sus rincones, de confundirme con sus vecinos, de intentar descubrir la vida que escondía y no se mostraba ante nuestros ojos. 

Era la hora de la cena en Sabinosa.

Quizá por eso nadie salió a recibirnos. 













viernes, 13 de junio de 2025

Murales. Vida. El Hierro


Yo creo que son ellos los que me buscan a mí.

Tropiezan conmigo, se hacen los encontradizos, y terminan posando. 

Pero todos jugamos al despiste, porque al final es eso: Un juego. Otro.

El juego de coleccionar murales, traer al presente colores nuevos, imágenes diferentes, otros personajes en otros paisajes que espantan a la rutina y la obligan, solo por un rato, a quedarse quietecita en un rincón, callada, sin opacarlo todo, cubriéndolo de ese velo invisible de falsa normalidad.

Esta vez me salieron al paso en El Hierro. Esa isla menuda e inmensa, ese descubrimiento para mis sentidos que ya se me quedó dentro. 

Sus murales también se vinieron conmigo, no les convencí, salió de ellos. Pegaron un salto y se me colaron en la misma caja que sus iguales, los presenté y no hizo falta más invitación: se hicieron inseparables. 

En las tardes de viernes están traviesos y les dejo que salgan por casa, que me animen, que me recuerden que a veces soy otra, una que viaja, que ríe, que vive. Otra, más real.