Un blog de literatura y de Madrid, de exposiciones y lugares especiales, de librerias, libros y let

domingo, 1 de noviembre de 2026

1 de Noviembre del 26. Cementerios.

 



Parece que si no comienzo noviembre en un cementerio, me está faltando. 

Y no es que una no se acuerde de los suyos, siempre, si hay días que cualquier tontería vuelve como acuse de recibo de un recuerdo dormido. 

Será porque mis muertos queridos siguen viviendo dentro de mí, porque quiero que sigan participando de mi vida, porque me acompañan para espantar a la soledad con la que juego al escondite cada atardecer. 

No hay viaje del que no me traiga un cementerio, como me traigo un faro o una biblioteca. Son las señas de identidad del lugar y las chinchetas invisibles que yo necesito para sentir que estuve allí. Son lugares que siempre me prestan paz. 

Os traigo cementerios en los que he entrado y cementerios que pille al vuelo desde la ventanilla de un autobús. Cementerios de Suiza, Islas Azores, Gomera, Hierro, Lanzarote, Irlanda, Italia... lugares por donde pasé en los últimos dos o tres años. 

En esta vida certezas hay pocas. Por eso hay que saber vivir sabiendo que terminaremos en uno de ellos, que estamos de paso. 

Y si tenemos suerte, ojalá, con la ilusión también de que, además, terminemos en el corazón de los que nos conocieron y compartieron nuestra vida. Ojalá. 

En esta vida certezas hay pocas, ilusiones muchas más. 












sábado, 31 de octubre de 2026

Quizá sea yo, viento. 31 de octubre

 



Quizá sea yo, viento. 

Quizá seas tú, 

moneda que rizando el tiempo, 

baila conmigo, baila, flota conmigo, flota, sin voluntad de caer. 


Que sea mi aliento

el loco más cuerdo

que tararee, a voz en grito, en tu cuello, a tu oído, 

mi desnuda canción:

Felices tus días, tus pasos felices sientas.


Moneda que en el viento flotas, 

cuídamele, cuídamele bien,

líbranos de la tentación 

de caer. 



martes, 27 de octubre de 2026

"Caperucita en Manhattan" de Carmen Martín Gaite. Reseña Literaria

 




Por alguna extraña razón yo no me había leído "Caperucita en Manhattan" de Carmen Martín Gaite. Recuerdo que en su día me leí de la misma autora "Nubosidad variable" y me gustó mucho y, sin embargo, ahí se me quedaron muchos de sus libros como los eternos pendientes. 

El otro día uno de mis hermanos me lo envió diciéndome creo que te gustará. Y efectivamente así ha sido. Enseguida que comencé a leerlo me enganchó y regaló una sonrisa. 

Es un cuento, por supuesto, para adultos. Se trata de una especie de actualización del cuento de Caperucita, llevado a la ciudad de Nueva York. Sara Allen es la protagonista, la niña de diez años, que vive en Brooklyn, y que tiene una abuelita muy especial que fue artista en su juventud y vive en Manhattan. Tenemos un lobo que es el empresario Sr. Wolf, tenemos una cestita con una tarta de fresa que debe saber a gloria y tenemos un nuevo personaje Miss Lunatic, que es una maravilla. 

Está también ilustrado por Carmen Martín Gaite. 

Se lee muy bien, porque tiene unas 200 páginas, pero además es que es muy entretenido y ameno. Aborda muchos temas, pero sobre todo el tema de la búsqueda de la libertad, como no podía ser de otra forma en Nueva York. Pero también está implícito el tema de la soledad, el de sobreponerse al miedo, a la rutina, a los desafíos. Es un cuento muy vitalista, que parece ligero pero es un iceberg de profundo en sus temas. No te das ni cuenta cuando ya te lo estás terminando pero cierras la última página y deja un poso tierno y agradable flotando. 

El año pasado, 1925, hicieron cien años del nacimiento de la autora y da gusto volver a ella de vez en cuando. Yo tengo el recuerdo de su visita a mi Instituto cuando yo estaba en el BUP, me dejó impresionada su forma amena y ágil de conferenciar ataviada con su boina. Me ha gustado mucho redescubrir su "magia" en esta historia breve escrita con tanta delicadeza. 




domingo, 25 de octubre de 2026

Visita al Cerro del Tío Pío y el Parque de las siete tetas de Madrid

 


Estar cerca de la estación de metro de Portazgo en Madrid un sábado por la mañana, día de partido, con los aficionados del Rayo saliendo del Estadio, la policía montada cerca, por si acaso, y todos los vecinos y forofos tomando el vermú en la calle al sol de octubre, es una estampa muy bulliciosa y típica del Madrid Vallecano. Una delicia.

Seguir descubriendo la propia ciudad es una suerte. Ayer visitamos El Cerro del Tío Pío o el Parque de las siete tetas, en el distrito de Puente de Vallecas. Claro que había oído hablar de él, muchas veces, de su extensión y sus preciosas vistas, pero lo cierto es que nunca había ido, no es una zona que me pille cerca, ni de paso, nunca llegué. Y habrá quién diga ¿Y necesitabas una visita guiada para hacerlo? Por supuesto que no, pero si te cuentan su origen, su historia, cómo ha cambiado el paisaje y el perfil de Madrid a lo largo de los años, es mucho más instructivo descubrirlo. 

El Madrid de principios del mil novecientos cuando aún se cobraban tributos por pasar por Portazgo. El Madrid que iba quedándose con todos los pueblecitos de los alrededores, creciendo con ellos, en ellos, y por la carretera que iba a Valencia absorbió el Pueblo de Vallecas. El Madrid de las chabolas, el de la emigración de los años cuarenta, cincuenta, sesenta... del siglo XX. El Madrid de los ochenta, cuando ya había casas que les acogieran pero no había dinero y decidió cubrir todos los restos de las chabolas, la uralita, el amianto y demás y formó esos siete montículos artificiales, esas "siete tetas" bajo las que palpitan las vidas de aquellos que vivieron allí sin agua, sin luz, sin alcantarillado. 

El Madrid de ese fantástico Mirador donde hoy en día se celebran tantos cumpleaños familiares, hay conciertos de música, tantas sendas para pasear, se han rodado muchas películas y series, y desde el que se divisan, y puedes ir reconociendo, todos los edificios más importantes de muchos barrios como si fueras pasando lista a nuestro precioso patrimonio. 

Y yo echando de menos mi cámara... Pero volveré en un atardecer, y os seguiré contando. Volveré, seguro.











jueves, 22 de octubre de 2026

"La puta Margarita y otras flores de mi pueblo" de Cristina Armunia Berges - Reseña Literaria

 



Pues sí, me secuestró su título. Me pareció muy bueno. Y luego leí la reseña y dije ¡Venga!

Y la verdad es que me ha gustado porque es de amor, pero sin ser empalagoso ni demasiado explícito. Todo lo contrario. Es delicado. 

Se trata de la historia de un primer amor, entre chicas, en un pueblecito de Teruel.

Está muy bien ambientado en ese pueblo remoto, donde las descripciones se ocupan con detalle de los prados con sus plantas características, del río, de las edificaciones... además de las casas. Descripciones generosas. Y se desarrolla temporalmente en la actualidad. Aunque la autora ha roto la linealidad y nos anticipa algunos momentos, con lo cual el ritmo se vuelve más ágil, y por tanto la lectura.

Los personajes están bien definidos, tantos las protagonistas: Esther y Clara, como al tercer protagonista Ventura, un anciano del lugar que protege a Esther y está enamorado perdidamente de una prostituta, la puta Margarita, a la que también llegaremos a conocer mejor según va avanzando la historia. Cuatro personajes principales, aunque también hay un quinto, una amiga de una de las protagonistas, cuya propia historia también evolucionará. 

Es corta, y se lee muy rápido porque te atrapa la historia, tan de amor, tan costumbrista, tan normal. Es un amor primero, ilusionante, que te arrastra. Y las descripciones están muy conseguidas. Por otra parte, aunque es corto, toca muchos temas como las relaciones LGTBQ, o la violencia en las familias, o la tolerancia en los lugares pequeños, el desarraigo o la soledad... Muchos temas. 


martes, 20 de octubre de 2026

Los relojes de sol de Piamonte y Liguria

 



Todos los relojes de sol de Piamonte y Liguria

preguntan por ti. 

Y yo no sé darles más razón que el desgobierno

de la lluvia,

de tus rizos, de la indolencia.


Todos los relojes de sol se prendaron de tu sombra,

allí la retienen,

con mimos, veleidades y alguna que otra certeza.


No te la devolverán

aseguran

si tú no regresas.








jueves, 8 de octubre de 2026

8 de octubre de 2026

 



Como todos los 8 de octubre merendaré contigo un café con leche, donde mojaremos una tranquila y larga conversación con "algo rico". Debería haberme tomado un buen pedazo de tarta por tu cumple, pero lo cierto es que me ha dado nosequé comprármela sin ti. 

Como todos los 8 de octubre celebraremos el día que naciste y nos pondremos al día de nuestras cosas, las importantes y las insignificantes. Sobre todo las últimas, porque las importantes a veces me pregunto cuáles son. A medida que uno crece todo se va volviendo más relativo. 

Eso me decías tú siempre ¿verdad? "Bah Rocío no hagas caso. No sufras."

Me habría gustado elegirte un regalo y haber podido subir la calle para llevártelo. Me habrías recibido con tu sonrisa, como siempre cuando llegaba a casa. Casa. Tu casa, la mía, la de todos, decías.

Me habría gustado taaaaanto verte soplar las velas. 

Te echo mucho de menos, aunque vayas siempre conmigo. 

Feliz no cumpleaños, mama.