Un blog de literatura y de Madrid, de exposiciones y lugares especiales, de librerias, libros y let

miércoles, 1 de abril de 2026

1 de abril

 


Como cada día laboral, cuando he salido del metro en Plaza de España he rebuscado en el bolso mis auriculares para ponerme alguna canción o un podcast. Sin embargo, el piar de los pájaros se ha hecho hueco entre el abono transportes y las gafas, como una pertenencia más, y me he obligado durante todo el trayecto peatonal, desde el metro hasta el Viaducto, a escuchar la música de Madrid. 

Cierto es que hoy es especial, miércoles anterior a los días de Semana Santa y, aunque por esa zona siempre hay movimiento, se notaba mucho menos afluencia. Bajo el canto de las aves, se ha alzado el top, top, top rítmico de las pisadas de un corredor, me ha recordado aquel título que siempre me ha gustado: "La soledad del corredor de fondo". Retazos de la conversación que llevaban dos operarios de la limpieza, vestidos con ese uniforme estridente que les hacen ponerse, se han hecho audibles. Hasta que el sonido del agua de la manguera que todas las mañanas limpia la explanada del Palacio Real, ha pedido la vez. Y a la zaga el motor del camión del surtidor le ha seguido. Menos mal que me he cruzado con una madre y dos niños pequeños, y la palabra "aventura" a horcajadas sobre una sonrisa se me ha colado dentro. 

Pasé la farola republicana que alguien olvidó en una esquina del Palacio, y me vino a la cabeza ese pasaje del libro "14 de abril" de Paco Cerdá, cuando contaba el último día de los Reyes, la tristeza de Victoria Eugenia en contraste con el jolgorio de fuera. En la esquina del semáforo de la Almudena está siempre ese chico pidiendo que tiene las piernas fatal, llueva o no, nunca falta. Es su trabajo. El viento tan fresco de este primero de abril mueve las ramas de los árboles que se alzan sobre mis rizos. Y al tiempo que atravieso el aparcamiento de la Cuesta de la Vega, y observo que hay muchos menos coches, paradójicamente mi vista alcanza la Cuesta de los Ciegos. Más abajo en la calle Segovia la algarabía de un grupo de adolescentes con maletas decide que vuelva a mis auriculares. 

Pero elijo la canción "Sentir" de Luz Casal. Me encanta. 

Comienza abril. Que poquito queda para tener cuatro días enteros y verdaderos. 







domingo, 29 de marzo de 2026

"Jazz Ladies Tribute" Marina Ferrer en el Centro Cultural Carril del Conde

 

Fue necesario que C. viera un cartel de Jazz. Necesario que C. preguntara a J. por el concierto del viernes. 

Fue necesario que J. dijera en el grupo de guasap de clase que conocía a la cantante, que era buena. 

Necesario que yo terminara con asuntos médicos a buena hora, que diera tiempo luego a merendar, totalmente necesario, y que de vuelta pasáramos por la misma puerta. Necesario que fueran las siete menos diez. 

¿Entramos? ¿Habrá sitio? ¿Estará bien?

Fue providencial que dos asientos en la fila 2 estuvieran libres. 

Era verdad que Marina Ferrer era buena, y que el trío de músicos que la acompañaba: el de la guitarra, el del contrabajo y el batería, que me perdonen pero no me quedé con su nombre, también. 

Es verdad que tuvimos una suerte inmensa, que nos templó el alma, los disfrutamos mucho y no se dolió el bolsillo porque era absolutamente gratis. 

A veces solo hay que dejarse llevar. Y la vida te cuida. 

Y todo eso ocurrió en el Centro Cultural Carril del Conde, el de barrio. Un lujo. 










viernes, 27 de marzo de 2026

"El niño que he sido" de Jesús Montiel. Reseña Literaria

 



"La escritura es ahora el único lugar donde me encuentro a salvo del diablo y su soplido. El ladrillo de la casa del tercer cerdito". 

Y qué diferente el libro anterior que me leí que éste que os tengo que reseñar ahora. Aunque me hayan gustado los dos. Porque aquí una servidora buscaba otro libro de este autor, de Jesús Montiel. Uno que nunca encontré en las tres o cuatro grandes librerías que pregunté. Y cuando ya iba cabizbaja y más que cabizbaja reptando por la última librería, va la protagonista de estas reseñas y descubre éste y, claro, comprenderéis que no tuve más remedio que llevármelo.  

La fotografía de la portada, en blanco y negro, con ese niño con una paloma sobre su cabeza mirando por la ventana, de la fotógrafa Marcelle Vallet, unido a ese título "El niño que he sido" y sumado a la editorial Pre-Textos, no se podían equivocar ¿Verdad? 

Y así ha sido. 

Me lo he leído en un par de horas, tiene unas sesenta páginas, aunque tiene tantas imágenes que podrías hasta tocar, tantas frases que hay que saborear de lo bellas que son, que terminas por leerte dos veces la mayoría de los párrafos. ¡Ay! si me leyeran mis compañeros poetas de tertulia, que se empeñan en leer cada poema dos veces... 

"Nada más parecido a un copo de nieve que un niño introvertido". "Los árboles son poetas sin vacaciones.".      

Es una mirada a su infancia muy conmovedora. Escrito con un lenguaje absolutamente poético, llenito de imágenes literarias y recuerdos pasados por el tamiz de la literatura con tanta sensibilidad que parecen pequeñas joyas. Prosa poética de calidad en pocas páginas pero que te deja un poso importante, un eco muy largo dentro. Es una escritura muy delicada, elegante, rica. Lo peor, lo único malo, es que llegas a la última página. 

"En una foto de la abuela, mi hermana mayor me estrangula junto a esa fuente, mientras se ríe, queriendo abrazarme. Nunca he sido asesinado de un modo tan entrañable."                                                                 

"No había costumbre. Crónica de la muerte de Franco" de Miguel Ángel Aguilar. Reseña literaria

 


"Cuando murió Franco, el desconcierto fue grande [pausa]: no había costumbre». Ese era el dictamen certero de Julio Cerón Ayuso en la tribuna de la II Lección Conmemorativa Pascual Madoz que, bajo el título «España le sienta bien a Europa; ¿le sienta bien Europa a España?», dictó en Madrid el 3 de diciembre de 1984. Efectivamente, ese desconcierto grande que reinaba cuando murió Franco tenía como causa la falta de costumbre: durante cuatro décadas se había instalado la convicción de su inmortalidad.

En aquel Madrid de aquellos tiempos, no se hablaba en público nunca de la salud y de la edad de Franco, ni siquiera con ocasión de su cumpleaños, el 4 de diciembre, efeméride que pasaba inadvertida, sin rastro de celebración alguna. Tan sólo en octubre de 1969, de vuelta del veraneo reglamentario, al iniciarse el curso político, surgió algún leve comentario entre los «pardólogos», o en el círculo de quienes estaban en «la pomada», es decir, de los bien conectados con el entorno del Generalísimo, acerca de que durante una cacería había tenido una lipotimia sin consecuencias, de la que le atendió su médico personal desde los tiempos de la Guerra Civil, el doctor Vicente Gil García, quien hacía compatible esa tarea al lado de Su Excelencia el Jefe del Estado con la de presidente de la Federación de Boxeo. De otra cacería por esos mismos días se contaba que en esa ocasión los afectados por lipotimias habían sido dos de los ojeadores. Parece que llegada la hora del almuerzo Franco se interesó por saber qué tenían los ojeadores que se habían desvanecido y el doctor Vicente Gil, con el laconismo propio de su estilo, le respondió: «Hambre, Excelencia, tenían hambre».


Y de oca en oca reseño porque me toca: "No había costumbre. Crónica de la muerte de Franco" de Miguel Ángel Aguilar. 

A veces los libros llegan de forma azarosa. Esta vez llegó de la mano de una de mis compañeras, habían estado hablando de él en un desayuno porque lo había escrito su tío, periodista. Y mi compañera se presentó a los pocos días con el libro para que me lo leyera yo también. Y la verdad es que fue una sorpresa. 

El autor, Miguel Ángel Aguilar, cuenta en este ensayo los últimos días de Franco en noviembre del 1975, caracterizados por la desinformación con respecto a su precaria salud y el ambiente internacional revuelto. Hay capítulos dedicados en exclusiva a la Revolución de los Claveles, a los últimos fusilamientos ocurridos en aquel septiembre del 1975 y la Marcha Verde del Sáhara. 

A lo largo de toda esta crónica podemos observar como era la práctica del periodismo entonces, siempre pateando la calle, buscando un teléfono para poder ponerse en contacto con la Redacción del Periódico. Nos cuenta de las tensiones entre los médicos cercanos al Caudillo, por un lado su médico de toda la vida desde la Batalla del Ebro y por otro su yerno. Así como todo el periplo que sufrió una vez muerto, teniendo en cuenta las disposiciones que había que cumplir y que se habían dejado claras, aunque algunas después no se pudieron seguir a rajatabla como, por ejemplo, los metros bajo tierra a los que habría que estar el ataúd. 

Son temas de los que yo no suelo leer, sin embargo, además de porque no tiene más de 160 páginas, me lo he leído rápido pues está salpicado de anécdotas y escrito con un tono distendido, a veces jocoso, que te lo hace entretenido. 

El autor Miguel Ángel Aguilar (Madrid 1943) ha sido periodista en el diario Madrid, corresponsal en Cambio 16, fundador de la revista Posible, director de Diario 16 y El Sol, director de la Agencia EFE... Y ha vivido todos los acontecimientos que narra en su libro en primera persona. 








domingo, 22 de marzo de 2026

Consuelo. Música. Vida.

 


Tienes dos vidas, como todos. La que está de tu nariz hacia fuera y la de dentro.

La vida de fuera es impredecible, puede dar una vuelta de campana en un segundo y dejar a tu vida de dentro a la intemperie. Sin avisar y sin remedio. Quedarás tan noqueado que a lo único que acertarás es a preguntarte: ¿Por qué van a comprar, esperan el autobús, se ríen a carcajadas si yo me siento morir? Ah, solo es la vida, te contestarán. O un tango, que decía mi madre, la vida es un tango que hay que aprender a bailar. Y, aunque no termines de explicarte por qué viró de pronto el rumbo, tendrás que achicar agua para dar un paso y luego otro y otro . Vivir. 

Sin embargo, están esos pequeños placeres que descubrirás cuánto consuelan: una conversación, un mensaje de móvil a tiempo. Un café caliente o una suave canción tras la que puedas escapar, solo con tararearla.  

La música es un buen cobijo. Te transporta lejos de la realidad, te acuna, te calma. Y siempre trae alegría. Porque nunca vas a saber detrás de que esquina se esconde el Coco hasta que te asusta, no desdeñes la importancia de una broma tonta que te arranque una sonrisa, permítete el gusto de mojarla en dos tazas humeantes, disfruta del tiempo compartido, de la música de los insignificantes detalles. 

Bienvenidas sean todas las pequeñas alegrías, los diminutos placeres, en este mundo frágil. 

El grupo se llama Montonera Social Band, creo. No te los pierdas. Nunca te sanarán del todo, pero van curando. 

Manzanares. Marzo 26.








sábado, 21 de marzo de 2026

"II Edición del Festival "Mujer, Manantial de vida"

 



En la tarea de ordenar la vida para que encuentre su acomodo dentro, tengo que pararme en la última salida con los compañeros de la tertulia literaria, para que no se me olvide.

Mariana Feride, poeta y compañera, nos invitó a participar en la II Edición del Festival "Mujer, Manantial de vida" que organizó el pasado domingo, 15 de marzo del 26, en el Centro Cultural "Pedro Tolosa" de Villa del Prado.

De nuestra tertulia, desde Madrid, nos desplazamos cinco compañeros: Javier Díaz, coordinador y colaborador de Mariana Feride para organizar el Festival, José Antonio Carmona, editor y poeta, Ana Gonz, poeta, Feli Martínez, poeta y yo. Ya veis que yo era una infiltrada total en un mundo de poetas, cantantes, bailarines... muchos artistas rumanos importantes. Entre éstos estaban Yuman Europa, Salvador Fausto o Alín Oprea que vino expresamente desde tierras rumanas. Así como el conjunto de danza tradicional rumano "Plaiuri Romanesti". Vinieron también integrantes de otras tertulias como "Las Palabras Escondidas", "Verbo Azul", más otros autores como Fernando Fiestas. No puedo nombrar a tantos como estuvimos porque no los conocía a todos, y siempre me faltaría alguno. Espero que me disculpen. Pero fue de lo más variado. 

Quería desde mi blog sobre todo dar las gracias a Mariana Feride por invitarme a participar en este Festival y por hacer posible que tantos escritores y artistas pudiéramos disfrutar de una mañana llenita de poesía, música, danza y arte, en general para celebrar un marzo dedicado a la Mujer. 

Os dejo con algunos momentos del acto. 















21 de marzo. Día de la Poesía

 



Se supone que Perséfone, la diosa griega de la agricultura y la vegetación, ya está en la tierra, porque su marido Hades, el Rey del Inframundo, después de secuestrarla por amor y llevarla hasta su mundo oscuro, le deja subir seis meses al año tras llegar a este acuerdo con Démeter, la madre de Perséfone. Se supone que Perséfone ya está entre nosotros y la vida ha florecido, cierto es, y nos ha traído la primavera. Pero, como el tiempo es atolondrado y nos suele dar esquinazo a su capricho, hoy amaneció un día gris y frío, al menos en Madrid. 

Se supone, también, que hoy es el día de la Poesía. Y como yo he crecido literariamente entre tantos poetas que me han regalado su sensibilidad y su profundidad, para que brille un poco más este día gris y de paso celebrarlo, quería regalaros tres poemas especiales.

Dos son de los poetas que considero mis maestros en esto del escribir porque me han corregido y animado siempre a traducir en palabras las historias que se agolpaban en las yemas de mis dedos. Mi querido Aureliano Cañadas que nos dejó en la navidad del 2024, y mi querido Javier Díaz, que miércoles a miércoles, sigue enseñándome a domesticar las frases y a equilibrar los textos. Son dos poemas de desamor que a mí siempre me han calado mucho y que, espero, os lleguen también dentro a vosotros.

Y perdonadme, pero no podía dejar de traeros uno de mis poemas favoritos de siempre, el soneto de Lope de Vega sobre el amor. ¿Cómo se puede describir de forma tan certera ese sentimiento? 


PESCADO

Y me enganchó la boca

con el terrible anzuelo de su boca,

me arrastró hasta la luz del sol, el aire,

y me dejó morir sobre la arena,

                                                  despacito. 


Aureliano Cañadas. Poeta. (Almería 1936 - Madrid 2024)


PARA QUE MIREN AL MAR

Hemos cambiado las ventanas

para que miren al mar,

las paredes las hemos pintado

de sal y hay peces

nadando en la bañera.


Pero aún

tiene esta casa

voluntad de barco 

y de naufragio. 


Javier Díaz Gil. Poeta. (Madrid 1964)




Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

Lope de Vega. Soneto 12

jueves, 19 de marzo de 2026

"Bailando lo quitao" de Ana Milán. Reseña Literaria

 


"La alegría, cuando llega, no es una fiesta; es una tregua. Y cuando aparece, hay que dejarla quedarse. No preguntarle nada. No interrogarla. No le gusta."

Vamos con "Bailando lo quitao" la novela de Ana Milán que me he leído en un suspiro y me ha gustado bastante. 

La actriz Ana Milán me ha sorprendido gratamente con esta novela donde una protagonista de 79 años, Josefa, o Josi, cuenta su vida a retazos según le vienen los recuerdos a la cabeza, porque como bien dice  la memoria no tiene índice. Que frase ¿eh?

Empezando por el título con ese baile de palabras en la frase hecha "Que te quiten lo bailao", siguiendo por su portada elegante y lisa de color rojo aterrizamos en esta novela corta compuesta de capítulos cortos que no siguen un orden lineal en el tiempo pero sí en lo espacial porque está ambientado en la ciudad de Madrid. Los capítulos arrancan con una buena frase y terminan con otra que cierra perfectamente el capítulo y te deja un eco resonando en el interior. Ahí se nota que está muy trabajada la escritura, que ha corregido y corregido, están bien escritos esos pequeños capítulos, bien acotados, independientemente. 

A mí me parece un buen personaje el de esta protagonista, no te deja indiferente para nada. Está contado en primera persona y te va enredando y enredando en su vida, es la voz de Josi, es su vida y casi, casi su final: es su historia. Aparecen algunos personajes, de pasada, que han sido reales, y otros, claro, que le hacen de contrapunto totalmente ficticios. 

La novela tiene mucho humor, pero no porque te rías a carcajadas, sino porque tiene una fina ironía que subyace a este estilo directo, sencillo, franco y reflexivo de la autora. Ironía hasta cuando es bien triste lo que te está contando. Tiene un poso muy importante de melancolía. Toca muchos temas: El paso del tiempo, la familia, el amor, la España de la transición, la soledad. Yo he subrayado muchas de las reflexiones de la novela. 

Me ha sorprendido gratamente, confieso que tenía yo mis reservas, las mismas que cuando leo cualquier libro de alguien a quién, a priori, se le conoce por ser presentador o actor. Pero me ha parecido un libro bien escrito que ha conseguido que me creyera a su personaje y empatizara con él. 

"Me da pánico el agujero negro de las últimas veces. Ese momento invisible en el que algo ocurre por última vez sin que lo sepamos."

lunes, 16 de marzo de 2026

III Festival Internacional de Luz de Madrid, LuzMadrid 2026. Alumnos del Conservatorio Profesional de Danza Carmen Amaya

 




Quizá aún no lo saben, pero tienen el tesoro. 

Una pasión, palpitando dentro, es tener la llave de la puerta de salida. 

Siempre que la vida les maltrate, podrán volar tras el viento. 

Siempre que les aburra, podrán escapar de la monotonía de los días iguales, 

volverse bucle en el aire, ráfaga de brisa.

Fluir, mover brazos, piernas, cintura, melena. 

Fluir, saltar, deslizarse, 

dejarse llevar. 

Volar ligeros.

Volar. 

Volar.





Intervención de los alumnos del Conservatorio Profesional de Danza Carmen Amaya.

IES Cervantes.

III Festival Internacional de Luz de Madrid, LuzMadrid 2026



sábado, 14 de marzo de 2026

Confidencias de artistas. Teatro Español de Madrid, Salón de los Balcones

 




Para celebrar el Día de la Mujer fuimos al teatro a ver "Confidencias de artistas" en la sala Salón de los balcones- Andrea D´Odorico

Es una obra muy corta, apenas dura una hora. Pero lo cierto es que me gustó bastante, sobre todo por el trabajo de las dos actrices: Inés Collado y Almudena Pascual. Con cuánta naturalidad representaban ese montaje entre dos mujeres que van intercambiando sus papeles, una vez siendo Carmen De Burgos y otra siendo la actriz entrevistada. Los cambios de vestuario y personalidad eran en el mismo escenario, muy bien resueltos, con fluidez, con naturalidad, sin dejar de hablar. 

Es una obra basada en el libro "Confidencias de artistas" de Carmen de Burgos donde reunió unas entrevistas que hizo a varias artistas, he leído que incluso alguna de ellas en el mismo Teatro Español. Carmen de Burgos, fue la primera mujer periodista de España, traductora, escritora, feminista, reivindicativa. 

El montaje es como una conversación íntima donde se van tocando varios temas como la vulnerabilidad después del éxito, o el cuerpo femenino. Es también un homenaje a la figura de esta mujer. 

Me gustó mucho también, no había estado nunca, el Salón de los Balcones del teatro Español. Es una sala pequeña donde dos o tres filas de sillas se sitúan alrededor del escenario. Estás muy cerca de los actores, y le iba muy bien a esta obra tan cercana. 


De: Carmen de Burgos (Colombine)

Dirección y dramaturgia: Inés Collado y Cristina Marín-Miró

Dirección escénica: Inés Collado

Con: Inés Collado y Almudena Pascual

jueves, 12 de marzo de 2026

"Caída de las nubes" de Violaine Berot. Reseña Literaria

 


De nuevo he vuelto a la escritura de Violaine Berot, a quién leí a propósito de su libro "Como bestias".

Se parece mucho al anterior en su forma de prosa fragmentada, multiperspectivista, pues va combinando la voz de distintos personajes a modo de narrador contando la historia. Eso da al argumento un ritmo ágil y profundo. También que sea una escritura sin apenas puntos, como acelerada, a borbotones. Se parecen, además, en que son dos novelas cortas, enseguida se leen y ambas están ambientadas en el mundo rural. 

Lo que distingue a esta novela de la anterior es que la autora te ofrece dos formas de leerla, o leyéndola saltando de personaje en personaje, o bien siguiendo los números para que cada personaje te cuente su punto de vista de principio a fin. Yo elegí la primera, ir conociendo a saltos la trama.

En este caso el argumento nos va contando la historia de Marion y Baptiste, un matrimonio que vive en en un pueblecito de las montañas haciendo una vida absolutamente rural con sus cabras y sus tierras. Hasta que un día un suceso imprevisto les cambia la vida. No quiero contaros más porque con lo corta que es... 

Los temas que se abordan son las relaciones de vecindad, la solidaridad, la amistad y el instinto maternal: ¿Se nace con él?

Me gusta cómo escribe esta autora, la profundidad de sus temas y la forma de abordarlos. Claro, en esta ocasión, no me ha sorprendido tanto, pero me ha parecido muy interesante y, quiero creer, que es más esperanzadora que su "Como bestias". Me ha gustado mucho el final. 


domingo, 8 de marzo de 2026

La pastelería Colomer

 



Cuando era pequeña vivía en un pueblo de Barcelona. 

A mi madre le gustaba la repostería y, a menudo, para desayunar nos hacía rosquillas, bizcochos y demás dulces caseros, si se estaba acabando ya la caja de galletas Príncipe, que, al por mayor, comprábamos, o los dulces de la fábrica de Bimbo. Pero cuando, por lo que fuera, no había nada rico para llevarme al recreo de mi Colegio de Monjas ,me dejaba ir a la Pastelería de Tomás, un amigo de mi hermano mayor a comprarme algo. 

Vivíamos en un bloque muy delgado que sobresalía del resto de la hilera de casas. Nosotros ocupábamos el segundo piso. Cuando yo ya estaba en la acera, mi madre salía al balcón para mirar a un lado y a otro, esquivando los árboles, si venía algún coche y me gritaba desde arriba: ¡Ahora!. Y yo corría como una flecha hasta la pastelería Colomer, situada unos poquitos números más arriba y en la otra acera. Allí vendían unos cruasanes crujientes y dulces que me encantaban y, siempre con una sonrisa, me lo envolvía la madre de Tomás para llevármelo. Cuando salía de la pastelería, con mi botín, mi madre todavía estaba en el balcón esperándome para volver a gritarme: "¡Ahora!" Y yo volvía a correr para alcanzar, de nuevo, mi acera donde tres o cuatro manzanas más arriba estaba el cole. Le decía a mi madre adiós con la mano y ella me tiraba un beso: ¡Ten mucho cuidadito!

Nuestra calle se llamaba "Generalísimo", pero al poco tiempo lo cambiaron por "Joan Prim". Sin embargo, no llevaría más de un año, si acaso, con aquel nuevo nombre cuando tuvimos que mudarnos y allí quedó mi acera, mi cole, la Plaza de la Montaña donde me columpiaba mientras mis hermanos jugaban al futbol, la pastelería de Tomás, y mi infancia.

¡Cuánto habremos añorado aquella geografía! Nunca más volvimos a tener un pueblo, en Madrid solo había barrios que no tenían nada que ver con el lugar de dónde veníamos.

Una semana atrás, nos dijo mi hermano que un Tomás pastelero, que siguió los pasos familiares, cierra la pastelería Colomer. Se jubila. Algo imperceptible, muy íntimo, pellizcó mi interior y me envolvió de pronto el aroma de aquel lugar. Aquella niña que no tenía ni diez años, vestida con falda gris a tablas y jersey azul marino de pico, todavía se columpia bien, bien alto, en la Plaza de la Montaña. ¿Dónde irá ahora a por su dulce cruasán?



sábado, 7 de marzo de 2026

Sábado por la mañana

 



Acabo de poner al fuego, al fuego lento de mamá, un puré de verduras. Me apetece algo de puchero, llego destemplada. Más que destemplada, mataíta vengo de la compra, con la mochila llena de botellas de leche a la espalda y una bolsa en cada hombro que pesaban lo suyo y más. ¡Por favor que los huevos no sufran! Debería hacer las paces con el carrito de la compra. Debería.

Mientras se sofríe la cebolla, pico en pedacitos la zanahoria, los calabacines... Y en el guasap mantengo una larga conversación sobre libros con "El trío Lalalá". "Pues a mí me gustó mucho ese y ya tengo en la fila larguísima el siguiente libro de la autora..." "Yo anoche me termine el de... y ahora no sé cual empezar..." Nos quitamos la palabra para contar y reseñar, aconsejar y elegir. 

Tengo que aspirar el suelo sí o sí, pienso mientras elijo algunos puerros. "Los que van a morir te saludan" me dicen en un triste susurro nada más verse en mi mano, como me dijo aquel personaje de mi cuento que tantas alegrías me dio. Antes de irme al concierto debería escribir un poco, pienso, pero no me va a dar tiempo... Mucho quiero yo hacer. Qué raro...

Me encantan los findes llenos de buenos planes, pero si fueran de tres días serían perfectos. El tercero sería el de escribir. Aunque seguramente entonces dudaría de cuanto tiempo dedico de ese día adicional al relato de turno y cuánto al blog. Necesitaría la sabiduría del Rey Salomón. Son dos formas distintas de escribir, de contar. Y él me indicaría de quién soy "la madre verdadera".

El puré hace chup chup, por la casa se escapa su aroma detrás de mí. ¡Venga! Ahora deprisa a rematar el zafarrancho, me digo limpiándome las manos, a ver si consigo después escribir. 

El ritmo lento de lo cotidiano me acuna, me cobija. 

Huele a limpio, a comida casera, a planes cocinándose despacio, huele a sábado por la mañana. 


viernes, 6 de marzo de 2026

"Tres noches en Ítaca" de Alberto Conejero. Obra de Teatro en el Matadero de Madrid


Da gusto llegar al teatro y tras ver que no cabe ni un alfiler, disfrutar de ese ambientillo previo de cuchicheos mientras el público va ocupando sus butacas, con ojos de pura expectativa y la ilusión aún intacta. 

El domingo último en la Nave 10 del Matadero de Madrid estuvimos viendo "Tres noches en Ítaca" de Alberto Conejero. 

El argumento nos cuenta de tres hijas que acuden a la última casa de su madre en Grecia. Con alguna lleva tiempo sin hablarse. Tres hijas que se llaman Ariadna, Penélope y Elena, que están entre los 40 y los 50 años y que se enfrentan al descubrimiento de quiénes son, de alcanzar la madurez, de vivir ya sin esa madre, profesora de griego, que quiso "desterrarse" veinte años atrás para irse a Ítaca. 

Qué curiosa la puesta en escena, cómo se repartían las acotaciones propias del teatro y las verbalizaban las actrices que no tomaban el protagonismo de la palabra. 

Qué tranquilidad la de su escenografía con ese decorado blanco, ese mar con sus barcos, esas siete cabras y un gato, todos elementos que contribuían tan eficazmente al ambiente propio de Ítaca para la reflexión. Me gustó por eso, por lo que guardaba de interiorizar, de invitar a la intimidad, a tratar el delicado el tema de las relaciones familiares, de recordar, de ver nuestras expectativas de ayer, de hoy, de cerrar heridas, de mirar hacia adelante con esperanza. 

Interpretan de forma muy natural las tres actrices: Marta NietoAmaia Lizarralde y Cecilia Freire. Da gusto creerse que estás ahí, sentir todo lo que nos cuentan. Aunque debo decir que a una de ellas la escuchaba peor que las otras dos, porque yo estaba sentada en la última fila, la novena porque es una sala con pocas filas, pero en una esquina, y entonces cuando se iba hablando justo a la otra punta del escenario tenía yo que estar ahí súper concentrada para no perderme alguna frase... Entre eso y las toses que despierta este Madrid alérgico y primaveral... en fin. Pero pelillos a la mar mediterránea, en este caso, al Mare Nostrum, mejor dicho. Salí contenta del teatro. 

El teatro bien hecho desde que la historia está en el papel hasta que se representa en el escenario, tiene tanto mérito... Cómo para no valorarlo. Asignatura pendiente: leer más a Alberto Conejero.  



jueves, 5 de marzo de 2026

"La mala hija" de Pedro Martí. Reseña literaria

 



Terminé "La mala hija" volando. 

No había leído nada de este autor: Pedro Martí y me he llevado muy buena impresión.

Esta novela me ha parecido muy, muy entretenida. Y no es nada corta, supera las 600 páginas, pero te atrapa totalmente y no te suelta. Quieres aprovechar para leer en cualquier momento.

La novela es una investigación criminal en torno a la desaparición de una joven de 16 años, Belén Villalba, una buena hija, inteligente y buena estudiante. Hasta Almansa, su pueblo natal, se traslada Alma Ortega que es una investigadora de la UCO, mientras que su hermana mayor ya es teniente allí y llevaba previamente el caso. 

Es una novela que aborda las relaciones entre las familias, entre los amigos. 

Me ha parecido una novela con un ritmo muy bueno, no decae la atención en ningún momento, el argumento está salpicado de giros y cada pocas páginas el autor nos va desvelando algo sobre las relaciones entre los personajes que da un vuelco a la historia. 

Ambientada en Almansa, el ambiente rural donde todos se conocen desde hace tiempo, eso no facilita que se desvelen las incógnitas porque el pasado pesa para bien y para mal. Es una atmósfera opresiva porque no salimos de ahí. 

El personaje principal, el de Alma, está lleno de aristas y eso le da más credibilidad. Y a su alrededor vamos a tener varios personajes igualmente interesantes. 

Es una historia intensa porque está llena de capas que se tienen que ir quitando y quitando, y como hay adolescentes por medio, la verdad es que remueve. Pero lo cierto es que el autor va cerrando todos los círculos, no deja nada abierto, todos los cabos quedan atados, los que te esperabas y los que no. 

Es una novela negra recomendable. 


domingo, 1 de marzo de 2026

Se va febrero y desde este marzo que comienza...

 


Arranco de mi calendario la hoja de febrero y sin querer me fijo en todos los apuntes manuscritos que tenía tatuados. Lo primero que pienso es cuánto abusé de esta pobre memoria mía en mis épocas de estudiante. Y es ahora, que a veces me flaquea y me susurra: ¡Anda escríbelo no vaya a ser que se me pase recordártelo! Siempre fue la mejor compinche, así que no se lo tengo en cuenta y escribo mis notitas para que sus malos días no nos dejen olvidarnos.

Lo segundo que pienso es que, aún teniendo menos días este febrero ¡vaya si me ha cundido en tantos aspectos! Me puse al día en importantes revisiones médicas y además me regalé conciertos, comidas de distintos grupos de amigos, festivales de Baile, reuniones familiares, cines... Llené febrero de citas escritas, y otras, no escritas, pero imposible de olvidar. Todas están ya en mí, y ahí se me quedan muy dentro, formando parte de la que seré desde este marzo que comienza.  

Pero sobre todo me fijo en la frase que llevaba la hoja de ese mes: "No se pasa de lo posible a lo real, sino de lo imposible a lo verdadero" de María Zambrano. Y siento que se ha cumplido a la perfección.

Se cumplieron todas las posibilidades que había de que mi vida no fuera solo trabajar, ganarse la vida, y me prestó la oportunidad de Llenarla, así con mayúsculas. Salpicarla de clases varias que le dieron un contenido que afianza mis pasos. Al mismo tiempo que, también, me la devolvieron liviana todos esos planes que me alimentaron: escribir, música, cine, baile, y, sobre todo, estar, vivirla, con personas que quiero por diferentes motivos. 

No solo ha sido un mes de febrero real sino verdadero, muy verdadero. Y sonrío. 

Marzo comienza y vamos a estrujarlo hasta sacarle la última gota de zumo.

 

viernes, 27 de febrero de 2026

Confía en mí. Murales de Calabria

 



Confía en mí. 

No contaré de tus secretos, 

ni tus sabios dedos.

Y los pasos que das sin mí.

aún menos los contaré.


Confía en mí.

Solo cuento 

cuántos cuentos invento.

Y de todos,

solo el corazón es cierto. 









Los murales son de Altomonte, en Calabría, septiembre 2025.



lunes, 23 de febrero de 2026

"Está lloviendo y te quiero" de Antonio Mercero. Reseña Literaria

 



Me gustó mucho el título y me gustó su carátula. 

Además hacía tiempo que no leía una saga familiar, así que me apetecía. 

No es un librito de nada, son 500 páginas de cuatro generaciones de la misma familia, los Yarza. Si te gustan las sagas, te puede gustar. 

Me gusta que en el centro de toda la historia esté un objeto: un reloj, que está siempre presente y guarda secretos. Me gusta mucho que tenga un nombre: "El incomprendido". Me gustan algunos personajes, cómo hablan, cómo se mueven, curiosamente los que más sufren, eso ya no me gusta y su destino menos. Quizá sea un poco casualidad que los mismos miembros sufran más o menos el mismo fin, eso no me gusta. Me han dolido algunas escenas, la verdad, aunque menos que a sus protagonistas, está claro y está bien. Es una novela de personajes, de relaciones sentimentales y familiares. 

Y me gusta que la protagonista quiera saber qué ocurrió en el pasado con algunos miembros de su familia, el por qué de sus vidas y de su desaparición. Eso da lugar a dos líneas temporales. La actual en la que está Paula, la cuarta generación de la familia, que indaga en el pasado. Y la línea temporal que nace en el 1915, de donde parte la historia, con Domingo Yarza, su mujer Sabina, su hijo Pío y el Incomprendido. Mientras leemos vamos recordando la historia de España, cómo era antes de la Guerra Civil, cómo cambió todo cuando ésta se impuso y luego cómo era España en la posguerra, bajo la dictadura y el franquismo. Cómo se movían en la sombra los comunistas y cómo la política destroza lo que toca. Asistimos a la huelga de 1934, al bombardeo de Guernica, o el proceso de Burgos de 1970 contra algunos miembros de ETA, por poner algunos ejemplos. 

Ambientada en el norte de España, en Lasarte, y en San Sebastián, vemos el mundo rural y el mundo de la burguesía. Vemos las distintas clases sociales, el poder del dinero. Lasarte cambió mucho con la inauguración por parte del Rey Alfonso XIII de El Hipódromo y sirve muy bien para reflejar ese cambio. 

En resumen, nada que ver con los libros de Carmen Mola, aunque el autor sea uno de los tres autores del seudónimo. La de esta novela es otra forma de narrar: más plácida, aunque detallista. Más sencilla y natural, pero la historia te va atrapando...  


sábado, 21 de febrero de 2026

Naturaleza de asfalto. Madrid hiperrealista. José Miguel Palacio

 

Parecen fotos pero no, son cuadros al óleo los del pintor hiperrealista José Miguel Palacio, cuya última exposición se puede admirar en el Museo de Historia de Madrid hasta mayo.

Pasea, observa, fotografía. El pintor parte de dos o tres fotos de lo que quiere plasmar en el lienzo y luego se va a su estudio a pintar la ciudad que él querría ver. De algún modo limpia la ciudad. Pero ahí están esos lienzos de la vida urbana cotidiana, con su caos, su movimiento, como si la estuvieras viendo de verdad.  

No le interesan las personas, apenas las ves en sus obras, sino que se centra en los reflejos, la luz indirecta, las texturas. Busca los contornos, las sombras, los contrastes. 

Y esa luz tan bonita que tiene Madrid ahí está plasmada, con sus colores luminosos, su cielo raso en un día soleado. 

Me encantó esta exposición. 

Los detalles pormenorizados de ese puesto del Mercado de Maravillas, ese autobús al que parece que vas a poder subir, esas esculturas papirofléxicas de bronce semejando el papel. 

José Miguel Palacio (Zaragoza, 1950):  Artista plástico multidisciplinar que trabaja pintura, grabado, fotografía y escultura. 














martes, 17 de febrero de 2026

"Yo no sé de otras cosas" de Elisa Levi. Reseña Literaria.

 


"...que yo no quiero empezar ninguna guerra, pero que me ahogo, que me apago, que me muero si el resto de mi vida solo tiene cuatro calles, un ultramarinos, una iglesia y poco más, y que ya no me quedan «me gustas» que decirle, y que los árboles de pena también se mueren y yo no quiero morirme esperando a que decida quererme, que el querer es otra cosa y lo digo sin saber, porque todavía no he compartido mi querer con nadie, y mi deseo no puede ser una uva secándose conmigo al sol, que mi deseo, si él no lo quiere, otro lo querrá, pero que qué pena, Javier, le diré, qué pena que no te hayas atrevido.”


Me ha gustado esta novela, sobre todo cómo está contada. 

Es un monólogo en el que una chica de 19 años coincide, en un banco, con un señor que está buscando a su perro, y comienza a contarle su vida en el pequeñísimo pueblo en el que vive. 

Es una historia sencilla, doméstica, pero lo que me ha llegado es la voz narrativa en primera persona, tan fresca, tan sincera, tan normal y directa pero que, suavemente, te va llevando de la mano. 

Es un río que va fluyendo con esa voz, mientras va desgranando su vida, su familia, sus amigos, los demás habitantes del pueblo... Y mientras, como quién no quiere la cosa, va tocando diversos temas muy importantes como la vida de "el cuidador", "de los discapacitados", el amor de la familia, el deseo, la vida de los jóvenes en los pueblos, la marginación, la soledad, la angustia... Grandes temas en una historia pequeña. 

Al mismo tiempo, sabe crear una atmósfera un poco agobiante, porque no hay casi espacios para esas tramas que inventa con ese vaivén de poquísimos personajes de acá para allá. 

Su prosa es rica, lírica, llena de imágenes. 

Es una historia que no se puede leer en cualquier momento, es corta pero requiere paciencia porque no es trepidante ni ocurren grandes acontecimientos. No. Apenas pasa nada, pero es como la lluvia esa finita, incansable, que va empapando y empapando. 


domingo, 15 de febrero de 2026

De murales, de Tenerife, de escapar

 



En enero volvimos a escaparnos a las Canarias. El lugar ideal para una escapada en ese mes. Ya conocemos todas las islas y las grandes dos veces. Así que fue la tercera vez que visitamos Tenerife y que comience otra vez la ronda. 

Siempre hay lugares y rincones que no conoces y que te sorprenden muy gratamente. 

Eso sin contar que a veces te apetece repetir en otros: la crepería de El Médano, la cafetería de La Orotava, el barraquito de aquí, de allá y todos los lugares remotos donde hay un faro como dueño y señor de un envidiable horizonte. 

Hoy le damos un empujoncito a la colección de murales. ¿Qué os parece? Buen plan para un domingo sin lluvia. Por fin. 










viernes, 13 de febrero de 2026

Otra de aseos, esta vez reales.

 


Hoy es viernes juguetón y nos merecemos unos poquitos cromos para nuestra colección de aseos a lo largo y ancho de este mundo. Tenemos fila, hay que darle vidilla a la colección. Hoy además el tema es regio porque hemos seleccionado una muestra de "excusados" de categoría. Excusados o evacuatorios como sus Majestades prefieran, que no habré yo de decirles como llamar a dichas reales dependencias de sus aposentos. 

En esta ocasión tenemos varios que nos han donado mis amigos Javier y Piluca de tierras de Valladolid y Roma. Y yo he aportado unos Reyes de categoría recién llegados del Museo de Historia de Madrid. 

Baños del Museo de Historia de Madrid 

Baños del Palacio del Caballero Olmedo en Olmedo (Valladolid)

Baños del Palacio Real Testamentario de Isabel La Católica en Medina del Campo (Valladolid)

Hotel Citizemm en Roma




Baños del Palacio del Caballero Olmedo en Olmedo (Valladolid)




Baños del Palacio Real Testamentario de Isabel La Católica en Medina del Campo (Valladolid)