Un blog de literatura y de Madrid, de exposiciones y lugares especiales, de librerias, libros y let

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jueves, 28 de mayo de 2026

Esculturas de Carlos de Oliveira en Vila Real de San Antonio

 


Yo no sé ir a Huelva, o mejor dicho a Ayamonte, sin cruzar el rio y visitar los pueblecitos de Portugal que están tan cerca. Es muy agradable pasear sus calles adoquinadas, respirar esa tranquilidad decadente, esa serena placidez que transmite el país vecino a la altura de la desembocadura del Guadiana.

Cuando tuve que ir en abril, no había demasiado tiempo de nada pero, corre que te corre, nos escapamos una mañana para desayunar en Vila Real de San Antonio. De aquel café y aquellos pastelitos de nata tan típicos que se deshacen en la boca qué os voy a contar que no sepáis... Gloria bendita. El camarero nos ofreció dos tipos diferentes para probarlos, daba igual, estaban deliciosos esos y todos los que hubiera querido sacarnos. 

En fin. Tengo que dejar de salivar para contaros que, en aquella escapadita, descubrí, salpicando las calles, plazas, rincones de Vila Real, unas esculturas que me llamaron la atención, y con las que un escultor llamado Carlos de Oliveira Correia (afincado en Castro Marim) hace un homenaje a la mujer. 

Os las presto un ratito para que podáis curiosear estas esculturas de arte contemporáneo que se acompañaban de poemas de autoras como Safo, Adiha Lopes, Hilda Hilst... a modo de mensaje, que me parecieron muy interesantes.











sábado, 23 de mayo de 2026

Ofréceme Lanzarote

 



Si alguna vez no sabes que regalarme, 

ofréceme una isla. 

Una con casas menudas y blancas

como dientes de leche,

una con la piel negra

y dura de la lava de los tiempos,

una que protegen faros tanto de verdad 

como de mentiras. 


Ofréceme esa isla 

donde las veletas enloquecen de amor a sus vientos. 

Donde la espuma y los peces

brincan entre las mareas verdes y azules. 

Una isla de molinos y volcanes. 

De Manrique y Saramago.

La de los museos en castillos, bitácoras y exposiciones.


Si alguna vez no sabes que regalarme, 

acuérdate de esa isla que te cuento, 

la del café leche-leche,

la que se deja pasear de pueblo en pueblo,

la que a mis pies no se le acaba, 

ni a mis ojos, ni a mis ganas.


Y olvídame allí una vez, dos, tres veces

permíteme que aún siga descubriéndola,

que se derroten mis días sobre ella,

que Lanzarote no se me acaba.












viernes, 15 de mayo de 2026

Volver a una ciudad. Huelva

 


A veces hay que volver dos veces a una ciudad para encontrar encantos que la primera vez no existían o simplemente quizá no acertaste a descubrir. 

A veces tienes que pasearla despacio a distintas horas del día, brincando entre laborables y festivos, horarios fijos y horas vacías. Sentarte sin prisa en aquella plaza que se volvió tu preferida por su bullicio y alegría. Descubrir Museos tan desconocidos y, sin embargo, curiosos. Andar y desandar sus calles, las del centro y las de sus dispares barrios hasta hallar el restaurante ideal para comer su rico plato del día, al solecito, con compañeros de mesa con alas y hambre voraz. El "Nomad" que nombre tan oportuno.

A veces la desdicha tiene su envés, y para compensar te convierte en viajera ocasional de un lugar en el que no había demasiada razón para volver y mucho menos hospedarte. Pero hay que estar dos veces en una ciudad para encontrar un apartamento tan especial o momentos tan solamente tuyos que quizá buscándolos no habrías encontrado. Volver dos veces sobre todo para tratar a sus vecinos y tropezar con profesionales que desempeñan su labor de forma tan eficaz y agradable. Y raro sería volver a coincidir con ellos, pero dejaron en ti tal huella de su atento trato aquel médico, aquellos camareros o aquella librera que ya siempre permanecerán enlazados a esta ciudad.

La vida te regala días buscados y días encontrados.

Y tanto en unos como en otros hallarás riqueza. 













viernes, 27 de febrero de 2026

Confía en mí. Murales de Calabria

 



Confía en mí. 

No contaré de tus secretos, 

ni tus sabios dedos.

Y los pasos que das sin mí.

aún menos los contaré.


Confía en mí.

Solo cuento 

cuántos cuentos invento.

Y de todos,

solo el corazón es cierto. 









Los murales son de Altomonte, en Calabría, septiembre 2025.



domingo, 15 de febrero de 2026

De murales, de Tenerife, de escapar

 



En enero volvimos a escaparnos a las Canarias. El lugar ideal para una escapada en ese mes. Ya conocemos todas las islas y las grandes dos veces. Así que fue la tercera vez que visitamos Tenerife y que comience otra vez la ronda. 

Siempre hay lugares y rincones que no conoces y que te sorprenden muy gratamente. 

Eso sin contar que a veces te apetece repetir en otros: la crepería de El Médano, la cafetería de La Orotava, el barraquito de aquí, de allá y todos los lugares remotos donde hay un faro como dueño y señor de un envidiable horizonte. 

Hoy le damos un empujoncito a la colección de murales. ¿Qué os parece? Buen plan para un domingo sin lluvia. Por fin. 










viernes, 26 de septiembre de 2025

Los faros del verano 25

 


Ojalá cada mes tropezara con un faro. 

Uno que aportara luz entre las sombras y las dudas. Uno que, además de ser guía, fuera refugio. 

Ojalá que mi faro y el tuyo tontearan con sus luces. Que se reconocieran en la misma orilla y acompasaran la secuencia regular de sus destellos hasta hacerlas mellizas y extraordinarias. 

¿Te acuerdas de aquel tiempo y sus luces?

Del verano del 25 traje un montoncito de faros para esos meses en los que no tropezaré con ninguno. Meses de tardes cortas y ausencias largas. Horas que pierdo y me pierdo. 

Juego a colocar mis faros de dos en dos por casa, para que intimen y se iluminen de historias de algas y naufragios. 

Del verano del 25 traje un tesoro de faros, un haz de luces para mi envés. 

Una ofrenda a la nostalgia.











viernes, 5 de septiembre de 2025

Era primeros de juio y Ponta Delgada callaba.

 


Me gustaba tanto aquel rincón, aquel parque llenito de flores, destilando tranquilidad. Volvía una y otra vez a aquel kiosco donde tomabas el zumo de frutas del día, contemplando la preciosa fachada del Museo, la Biblioteca, o simplemente sintiendo discurrir, plácido, el tiempo. 

Era primeros de julio y Ponta Delgada callaba. 

¿Por qué no te conté más de esa ciudad limpia situada en aquella isla preciosa que palpitaba en pleno océano? 

Una isla llenita de hortensias y lagos. 

Una ciudad que caminábamos sin prisa. 

Aquel viaje extrañamente lento. 

Su paz.


Desde sus fotos me reclama tiempo y mimo. 

Y no le falta razón. 

No pases cuidado, 

dame tiempo, 

Volveré. 












domingo, 10 de agosto de 2025

Entre el peligro de la "Hora menguada" y el "Agua va"...

 



"Con el ánimo de desprestigiarlo se decía que en esta zona se establecían los literatos, los bohemios y arrebatacapas, porque las casas eran las más baratas y peor ventiladas de Madrid; carecían de retretes porque estaba prohibido que los hubiera en las viviendas. Pero esta prohibición no era exclusiva para el barrio de Las Letras, sino que se aplicaba a toda la ciudad. Donde únicamente se permitía la instalación de retretes era en los conventos, previa autorización expresa. 

Los detractores de este barrio abundaban en el hecho de que los residuos fecales y de orina se guardaban en bacinillas hasta la llegada de la "hora menguada", donde se podía dar la voz de "¡Agua va!" y desde las ventanas y balcones se arrojaban a la calle esas aguas menores y mayores. 

Y esto se hacía en todo Madrid hasta la llegada de Carlos III, que el 13 de mayo de 1761 ordenaba la publicación de una Real Orden para el Aseo y la Limpieza en la que se prohibía arrojar aguas mayores y menores por las ventanas..."

Errores en la historia de Madrid: tópicos, mitos, bulos y mentiras

Ángel del Río López


Qué suerte vivir en Madrid a caballo entre el siglo XX y el XXI... ¡Ay! qué suerte. 

Los aseos de lugares como "La tortilla maravilla" de Viveiro, o los de montaña de Islandia vinieron de mis amigos zascandiles Javier y Piluca. Los de un bar de Fermoselle y las lagunas de Ruidera de mi amiga Pilar S., los de los "Vicentes" de mi amiga Marián. Y el de "Er baño" es el de un bar de El Hierro, que me traje yo. Por favor, si os he cambiado los cromos, no me lo tengáis en cuenta... Tengo ya taaaaantos...

Mil gracias a todos mis amigos por acordarse de mí hasta en los momentos más íntimos.