Un blog de literatura y de Madrid, de exposiciones y lugares especiales, de librerias, libros y let

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jueves, 9 de julio de 2026

Y si os digo que.... Oscar Wilde

 


Y si os digo que ayer tropecé por Madrid con Oscar ¡¿Cómo os quedáis?! ¡Os lo juro! Y hoy justo hace una semana que volví de Irlanda. ¿Será una señal? 

Me saludó tan contento de verme de nuevo. Y ya me veis a mí, con ojitos de cordero degollado, mirándole pasmada y diciéndole en susurros: "Pero ¿Qué haces aquí?" Y él: "Pues ya ves, que abrieron no hace mucho esta librería y aquí me han colocado y claro no podía negarme... " Y miré a la simpática librera con cierto rencor, no os lo voy a negar. ¿Otra? Somos muchas las rendidas de amor por Oscar, está claro. La competencia es feroz. Ya me doy cuenta, ya. 

En fin, pues que ahí estaba, en una librería preciosa que yo aún no conocía en la calle Agustín de Figueroa, llamada In-Verso y que me gustó mucho. Justo estaba diciéndole a mi amiga que qué pena que otra librería de los aledaños "Amapolas en octubre", que yo sigo por instagram, se estaba despidiendo, como lo hizo no hace tanto "Tipos Infames" y que qué lástima. Pobres librerías, y qué valientes las libreras. Ole por ellas. Menos mal que todavía algunas se abren. 

Pero ¿Y la alegría que me dio Oscar? que me galopaba el corazón en el pecho de pura admiración, mientras desde ahí arriba me miraba de esa forma intensa y socarrona que lo hace él, ¡ay!, eso no se puede ni narrar. Así que para celebrar que hoy hace una semanita que volví de su tierra, os dejo algunas fotos de nuestros encuentros irlandeses, o mejor dicho, dublineses. In-descriptibles. No os digo más. Nos encontrábamos en el parque de Merrion Square, en el pub cercano, en su antigua casa, en el Museo de la Literatura Irlandesa, el MOLI... ¿Se haría el encontradizo conmigo? Que era muy pillín y le daba igual ocho que ochenta... De pensarlo, me tiemblan las piernas. Qué frases dice Wilde, no me digáis... Todas, toditas, me las susurró al oído. Todas. Suertuda que es una. 









domingo, 5 de julio de 2026

Las librerías de Dublín

 


Abrazada a mi ventilador y a punto de empezar otro libro, os cuento, con pura nostalgia, que yo no me podía ir de Dublín sin hacer un recorrido por las librerías que me habían soplado mis revistas de viajes preferidas que eran especiales. "Han puesto una librería, con los libros muy baratos, con los libros muy baratos, con un letrero que dice: aquí se vende barato, aquí se vende barato..."

No me podía ir de Dublín sin comprobar si era tan azul la fachada de "Books upstairs", con su saloncito de te en el balcón de arriba, al que, ooohhhh, solo pude mirar porque no daba tiempo a sentarme y tomarme algo rico. Y dos veces que lo intenté, dos, y no lo conseguí. Tiene delito ¿eh? Pura frustración.




La siguiente fue "Ulysses Rare Books", que chula esta librería también. Mucho más pequeñita pero con solera y especializada en ediciones antiguas del siglo XVII hasta el XX. Con muuuucho encanto. 



Después lo intenté con la "farmacia/librería Swenny`s", que todavía conservaba la estética de farmacia peeeero donde tampoco pude entrar porque justo se iba el dueño o dependiente, por las horas, imagino que a tomarse un café. Así que solo pude admirarla por fuera. Pero no importa, porque justo al lado estaba el Café Costa, o era en el ¿Sol?, donde nos había dicho el guía que ahí encontraríamos nuestro "cortado" de toda la vida. Así que "en plancha" nos tiramos a él a matar las penas literarias y mirar en el mapa nuestro próximo punto. 



Y para terminar, porque no quiero cansaros, os diré que fuimos a "Hodge Figgs", que es más de literatura contemporánea y enorme al lado de las otras. He leído que aquí hay muchas firmas de libros, presentaciones y encuentros con autores. Desde el año 1839 lleva en esta ubicación, muy cerquita del Trinity College y de la Iglesia donde se casó el autor de Drácula, Bram Stoker, y bautizaron a Oscar Wilde. 


A Oscar le he visto por activa y por pasiva en todos los sitios donde estaba. Sí, sí, ¡of course! yo iba a verle, que para eso estaba en su tierra, ya, pues sí, fijaciones que tiene una. Pero eso ya os lo cuento otro día ¿vale?


viernes, 3 de julio de 2026

Irlanda en un junio feliz

 

Suenan siempre las gaviotas en Irlanda. 

Y las ves en cualquier lugar, junto a los grajos y los cuervos, sobrevolando prados de tantos verdes que no sabrías ni nombrar. Revoloteando, también, grises ciudades, antiguos puentes y viejas azoteas.

Tantos años ya queriendo recorrer Irlanda. Deseando volver a Dublín. Pasearla despacio, escucharla con atención, redescubrirla en sus librerías y rincones literarios. Presentar de nuevo tus respetos a Wilde y Joyce. Para después, con los deberes hechos, perderte en el alboroto de voces, en la música contagiosa de sus pubs, en la silenciosa y serena tranquilidad de sus paisajes. 

Suenan siempre las gaviotas en Irlanda. 

Revolotean todas a la vez sobre ríos y acantilados, dejándose llevar por el viento, la lluvia, por este travieso clima que cambia cada diez minutos. 

Sentías Irlanda pesar en la mochila de las asignaturas pendientes, y por fin tu destino y esa tierra amable se entrelazaron de nuevo. 

Ahora esta isla inacabable tiñe otra vez las suelas de tus zapatos mientras destiñe fotografías que parecen multiplicarse solas. Déjala, deja que se pose suavemente. Permanecerá para siempre en los nombres propios, ellos saben quiénes son, que te han acompañado a recorrerla devolviéndotela única, hasta que, intacta, se conserve en la memoria de un junio que terminaba feliz. 

Suenan siempre las gaviotas en Irlanda. 

¿No las escuchas?

Andan alborotadas y chillonas. Llevan en el pico el botín de nuestra gratitud. Llevan tantas de nuestras risas...















viernes, 2 de febrero de 2018

Tal día como hoy nacía James Joyce, 2 de febrero...



Me había invitado a su cumpleaños. 

Tal día como hoy nacía James Augustine Aloysius Joyce, un 2 de febrero también, pero de 1882. La verdad es que las velas ya hace tiempo que no caben en su deliciosa tarta.

"Dublín estará preciosa, no te puedes perder mi cumpledossiglos y pico" -me escribió con su ironía de siempre.

Yo le expliqué que intentaría acercarme, pero que seguramente sería la primera en llegar, y me iría antes de que asomaran los demás invitados. "No me digas más..." me dijo. Pero yo quise seguir explicándole, contándole que los días libres que me quedaban había que consumirlos en enero, que no podía gastarlos en febrero, porque eran del año anterior.

"Pero entonces enero ¿No es del año siguiente?" ironizó de nuevo.

Bueno sí, contesté yo, pero para estos efectos es como si fuera del año anterior. Y quise seguir explicándome pero se cruzó de piernas, se apoyó en su bastón metiéndose su mano en el bolsillo, y posando su mirada en el infinito optó por dejar de escucharme.

"Pero Joyce de verdad que si pudiera iría tres días después... entiéndelo..." le rogué.

Pero por supuesto no entendió nada de nada, tomó mi explicación como un juego literario, otro más, donde el tiempo era un bucle del que no se puede salir y las palabras surgían ebrias y accidentadas, tanto como su propia vida.


 Tenías razón, dije tirándole un beso cuando me despedía, Dublín estaba preciosa.