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miércoles, 11 de junio de 2014

"Las armas y las letras: Literatura y Guerra Civil (1936-1939)" Andrés Trapiello





El último libro que he terminado de leer ha sido “Las Armas y las letras: Literatura y Guerra Civil (1936-1939)” de Andrés Trapiello. 

Me ha gustado mucho, la verdad. Y me da pena que se me vayan a olvidar muchos de los datos de los que habla el autor. Independientemente de algunas opiniones del autor, con las que se puede estar o no de acuerdo, porque yo creo que sus preferencias se le notan, creo que es un buen documento de reflejo de toda la intelectualidad de la época.

No es una novela. Es un ensayo sobre la literatura y los literatos en la Guerra Civil. El libro es una revisión del que ya publicó en dos ocasiones anteriores (En 1993 y 2002). Es un estudio muy, muy pormenorizado de la literatura de aquellos años. Ahondando con una labor de documentación exhaustiva en muchos autores, algunos encumbrados, otros no tanto, algunos incluso casi desconocidos. 

La idea que nos quiere trasmitir el autor es la de que en aquella época frente a dos minorías armadas (fascistas y comunistas) había una gran mayoría a quién se les obligó a elegir un bando. Y en esa gran mayoría no solo él se refiere a la población civil sino también a los literatos. Esta idea nos la dio también Clara Campoamor, a quién subraya el autor.
Nos señala otros nombres para resaltarlos del resto: Manuel Chaves Nogales, un autor casi desconocido. Y también Carlos Morla Lynch, el embajador de Chile en Madrid durante la guerra.

Yo entiendo que el autor nos devuelve una época en este libro en el que se subraya la radicalización de las dos principales ideologías, de tal forma que todo fue un auténtico despropósito.

Desfilan por el libro los autores más conocidos: Juan Ramón Jiménez, Lorca, Miguel Hernández, Unamuno, Ortega, Marañón, Alberti, Baroja, Cernuda, Sánchez Mazas, Bergamín… Y algunos, como éste último, no quedan muy bien parados.Como también es el caso de Torrente Ballester o de Cela. 

En cuánto a ser un intelectual de uno u otro bando lo que nos dice el autor es: 

«Los escritores que ganaron la guerra, perdieron los manuales de literatura. La propaganda hizo circular que eran mejores los escritores republicanos. Pero no es así. En ese lado están Juan Ramón Jiménez, Machado, Cernuda; pero en el contrario, Azorín, Baroja y Ortega y Gasset».

Hay capítulos y pasajes del libro que me han gustado especialmente, como el del final de Machado, o el del viaje de su hermano Manuel cuando mueren él y su madre, o el de la pelea entre Unamuno y Millan Astray en Salamanca... Y sé que volveré a ellos de vez de en cuando.

En fin... que no debo enrollarme más. Es un libro que en general me ha gustado bastante. Y eso que yo no suelo leer ensayos, así que por eso precisamente siento que me ha gustado más.


viernes, 16 de mayo de 2014

"Ayer no más" de Andrés Trapiello



El penúltimo libro (ya tengo cola otra vez) que he terminado de leer ha sido “Ayer no más” de Andrés Trapiello. Me ha gustado mucho. Era el primer libro que me leía de este autor y me ha sorprendido muy gratamente. Y qué foto tan bonita lleva la portada del libro ¿verdad?

Bueno, pues el argumento es:
Un niño presencia el asesinato de su padre en los primeros días de la guerra. Setenta años después reconoce de forma fortuita en una calle de León a uno de los que participó, un empresario conocido que se niega a confesar dónde lo enterraron. Testigo del encuentro es el hijo de este, José Pestaña, profesor universitario y miembro de una agrupación de la memoria histórica; este enfrentamiento entre víctima y victimario, y el deseo de Pestaña, el hijo, de conocer los hechos tanto como de que se haga justicia le enfrentará a su padre, pero también a quienes tratan de falsear el pasado con tal de justificar sus propios deseos de revancha.

El tema no es el de la Guerra Civil. Cómo podría parecer. El tema es el de la Memoria Histórica. Más concretamente el cómo ésta, siendo un deber de la democracia, está dando bandazos bajo el influjo de todo tipo de intereses. 

Su forma de narrar es la técnica del multiperspectivismo. Un acierto, desde mi modo de ver. Eso le ha permitido inventar un coro de voces, distintos personajes, que interpretan cada una de las visiones que existen a la hora de abordar el tema de la novela. Por ello cada personaje cuenta en primera persona su modo de enfocar la situación. Qué riqueza de perspectivas logra así el autor intercalando los monólogos de cada personaje.

En cuánto a éstos, tenemos unos principales que son el profesor universitario Pepe Pestaña, el hijo historiador, y testigo del encuentro entre la víctima y uno de los supuestos asesinos del padre en la guerra civil (el padre de Pestaña, un octogenario falangista). Y el otro personaje principal es Mariví, personaje opuesto al principal, que es otra profesora de la Universidad. Tenemos además a los padres del protagonista, y las hermanas, por un lado. Y por otro tenemos a Raquel, también de la Universidad, pero que presenta una visión, una perspectiva, mucho más fresca, más nueva, más sana, en definitiva.

La prosa es sencilla, sobria, directa, impecable. 

Temporalmente la novela transcurre en la actualidad, aunque constantemente nos traemos al presente el pasado. 

Espacialmente se sitúa en la ciudad de León. Una ciudad donde todo el mundo se conoce, con lo bueno y lo malo que esto conlleva.

Me ha gustado mucho esta novela agridulce. No solo por el tema que está en constante debate y me interesa bastante, si no también porque literariamente me ha gustado el modo de tratarlo el autor. Me gusta mucho a la conclusión a la que llega el historiador de cómo debe enfocar el género en el que debe escribir la historia. 

Tenía yo a Trapiello como una asignatura pendiente, y estoy contenta de haberla aprobado/probado ya. Tanto que estoy ahora leyéndome "Las armas y las letras" del mismo autor.                     
                             
 Ayer no más. Andrés Trapiello (Destino) 312 páginas.