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lunes, 8 de julio de 2019

"Hacerse el sueco" o Vicky el Vikingo o la vida misma


Espero que no pensaráis que me había olvidado de vosotros, que no. Ni eso ni que me estaba "haciendo la sueca" con nuestras cosas del blog... que tampoco.

Porque no, para nada. Palabra. 

Es solo que he estado un poquito lejos, haciendo justamente eso "la sueca".

Que noooooo, que tampoco, no me he hecho la sueca, pero sí que he estado viajando y viajando y viajando hasta llegar a ¡Suecia! Y tengo muchas cosas que contaros de allí, muchas bibliotecas que traeros, caminatas literarias, murales y un montón de esas cosas que nos gusta compartir.

Pero mientras tanto... Vamos a empezar por la expresión ¡Hacerse el sueco! y nunca mejor dicho.

Leo por aquí y por allí distintos orígenes de nuestra expresión. 

Uno de los más extendidos dice que dicha expresión no viene de los habitantes de Suecia, sino que viene de la palabra latina "soccus", que era una especie de pantufla, un calzado que llevaban las mujeres y los cómicos del antiguo teatro romano. En contraposición al que  los trágicos llevaban: "coturnos".

Pero lo que nos interesa es que de esa misma palabra derivarían otras palabras como zueco, zocato o zoquete que es un tarugo de madera. 

 Zoquete
  1. m. Pedazo de madera corto y grueso.
  2. Pedazo de pan grueso e irregular:
    guardo los zoquetes para hacer pan rallado.
  3. Persona torpe e ignorante:
    no aprobará nunca porque es un zoquete. También adj.
Luego gracias a la tercera acepción, decimos que es un zoquete, un tarugo, al hombre torpe y obtuso... De ahí vendría la expresión "hacerse el sueco", hacerse el obtuso, el tonto, el que no entiende...

Eso dice una de las explicaciones a esta frase hecha.

Mientras que para otros linguistas "hacerse el sueco" vendría de los tiempos en que los marineros suecos, marineros que de verdad venían de la lejana Suecia, atracaban en nuestros puertos, y aprovechaban que no entendían bien nuestro idioma, para desentenderse también de lo que entendían pero no les convenía saber... Con lo que se hicieron merecedores de la expresión. Vamos que se "hacían los suecos".

Hay quien opina también que dicha frase es la versión española de la frase francesa “Faire la sourde oreille” (Hacer oídos sordos). Su origen vendría de los intentos fallidos de Napoleón en negociar con un diplomático sueco, que fingía no entenderle para así no acceder a lo que el francés le pedía.


El caso es que ya hace un tiempito que usamos esa frase puesto que parece ser que la RAE asegura que fue utilizada por primera vez en un texto escrito en 1841 en la obra de teatro 'Dios los cría y ellos se juntan' de Manuel Bretón de los Herreros. 




Y por último me vais a permitir, como unas cosas me llevan a otras y será porque la cabeza no deja de hacer asociaciones libres, o porque a Suecia la llevo dentro desde ni me acuerdo, que os deje una de mis sintonías preferidas desde hace muuuuuchos años:





Todo ésto para deciros que ya ando por aquí otra vez, cerquita de mi blog, y por tanto de vosotros. Y prometo solemnemente volver muy pronto a compartir "estas cosillas nuestras del lenguaje, de Madrid y la cultura" con más asiduidad.



#Hacerse el sueco
#Frases hechas
#Vicky el Vikingo  

miércoles, 21 de noviembre de 2018

¡Ostras Pedrín!



Madrid. Barrio de Chamberí. 2018

Estaba siendo muy duro recoger, doblar la ropa, decidir qué quedarse y qué dar. Doblar el amor incondicional, despegarlo de las telas y los objetos, desechar lo que a nadie le cabe en casa con esa presión en el pecho que amenaza con ahogarte, intentando preservar en el fondo de ti intacto el sentimiento.

Estaba siendo tan duro mantener la serenidad.

Entonces el grito de uno de los mayores llegó desde la buhardilla.

Y el corazón se encogió como un papel estrujado. Corristeis en fila india todos escaleras arriba a sabiendas de por qué lo gritaba.

Verse otra vez delante de la colección manchada de polvo y tiempo de "Roberto Alcazar y Pedrín" era verse de nuevo sentados todos a la mesa.

La comida humeante y rica de mamá. El sonido de la radio al fondo. Y su voz diciendo: "¡Lo estoy viendo dentro del plato! Retira ya ese tebeo de la mesa. Luego sigues. Y a comer. ¡¿Cuánto veces tengo que decir que en la mesa no se lee?!."

Su voz.

La de todos cuando no se decían palabrotas en casa.

Y aquella expresión que había gritado uno de los mayores: ¡Ostras Pedrín!




Rocío Díaz Gómez





#Nombres de tiendas #Comics #Frases hechas y dichos @Lenguaje coloquial #Roberto Alcazar y Pedrín

lunes, 24 de septiembre de 2018

O sea, la de muletillas que usamos, ¿sabes? - Artículo de Lola Pons




Me llamo Rocío Díaz y soy "valeinómana".

Porque sí, porque a la que me descuido hablando me sale un "¿Vale?", sobre todo si estoy concertando una cita. Y lo sé, y vuelvo sobre mis frases una y otra vez, sobre todo en el guasap, buscando esos "vale" que se me escapan para apoyar mi conversación y quitar alguno que otro...

Y de todo esto trata el artículo que os traigo hoy: De "las muletillas" que utilizamos al hablar, cada uno las suyas, y de las que apenas nos damos cuenta.

He aprendido que ahora se las llama "marcadores discursivos"... Lo de "muletillas" era más gráfico ¿No creéis?

Es un artículo de Lola Pons y salió publicado en El País el pasado 19 de septiembre.

¡Vale! pues aquí os lo dejo.




O sea, la de muletillas que usamos, ¿sabes?

Bueno, yo diría que en las gramáticas del español moderno se conocen más bien como “marcadores discursivos”

GTRESONLINE


"En plan", "o sea", "digamos", "este", "en verdad", "¿sí o qué?", "tú sabes", "hombre"... ¿Cuál es tu muletilla? Las hay compartidas por todos los hablantes del español (como "mira" o "bueno"); las hay especializadas por zonas ("este", en el español americano mucho más frecuente que en el español europeo) y algunas son propias de una edad (como el desarrollo reciente de "en plan"); pero, de un tipo u otro, usamos estas expresiones a diario.
Llamamos coloquialmente a esas expresiones "muletillas" porque nos apoyamos en ellas, igual que el que se ayuda de un bastón o muleta o se auxilia de algún instrumento para poder seguir andando. Como si la conversación fuese un camino que transitamos, las muletillas nos sirven para sostenernos al hablar y orientan a nuestro interlocutor sobre nuestra actitud ante lo que estamos diciendo o para corregirnos ("he llegado a las siete, bueno, a las siete pasadas").
Usar esta clase de formas no es un recurso nuevo ni reciente en nuestro idioma. Palabras con valor de apoyo o de apelación al oyente han existido desde antiguo, aunque nuestros antepasados las llamaban de otra forma. Partiendo del nombre bordón (que significa "bastón alto en que apoyarse"), antiguamente eran denominadas bordones o bordoncillos. En los siglos XVI y XVII eran muletillas o bordones frases como "bien me entiendes", "ya digo", "sepa vuestra merced"... y causaban tanto fastidio como ahora a los que prescribían cómo se debía hablar.
En su Diálogo de la lengua de 1535, Juan de Valdés criticaba los “bordones de necios” y entre ellos subrayaba el abominable uso que algunos hacían de “¿entendeisme?” cuando “no les viene a la memoria el vocablo tan presto como sería menester y os lo dicen muchas veces sin haber cosa que importe entenderla”.
Todos tenemos una muletilla que repetimos más que otras, aunque esa querencia nos es más fácil verla en los demás que en nosotros mismos. Cuando los imitadores caracterizan a un personaje, tiran de muletillas para evocarlo: los expresidentes del gobierno Felipe González y José María Aznar eran imitados con "por consiguiente" y "mi(re) usted", respectivamente; Pedro Sánchez empieza a serlo con un "fíjese usted" con el que apela al entrevistador de manera constante.
Técnicamente estas palabras no se llaman muletillas; en las gramáticas del español moderno se conocen como “marcadores discursivos” y suelen tener etiquetas específicas según su significado: los hay de reacción (hombre, mujer, tío), de atenuación (bueno, yo diría, es como muy...) o de demanda (¿me entiendes?, ¿oyes?), entre otras denominaciones. A diferencia de los verbos, los adjetivos, los sustantivos y otras partes clásicas de la gramática que se estudian mucho y muy bien en las escuelas, los marcadores suelen recibir una atención más bien marginal en los libros de texto escolares y aunque en los últimos años los lingüistas los hemos empezado a estudiar con detalle y hay incluso diccionarios específicos dedicados a ellos, los marcadores siguen siendo considerados los elementos más raros e inclasificables de cualquier lengua. De hecho, entre las cosas más difíciles de aprender si estudias un segundo idioma están estas partículas o marcadores discursivos.
Esa rareza o marginalidad tiene que ver en parte con su significado poco explícito: todos sabemos lo que significa hombre pero cuando un profesor dice a su grupo de estudiantes “Callaos, hombre ya”, usa "hombre" en singular para aludir a un grupo plural; algo parecido ocurre si, hablando justamente con una mujer, le pedimos: "Hombre, no me digas eso". Cuando una palabra se mete en el peligroso camino de trabajar como marcador discursivo suspende su significado habitual y se hace invariable en género y número.
Pero es que, además, ese camino está siendo iniciado constantemente por palabras nuevas, por lo que es difícil hacer un repertorio cerrado de marcadores de nuestra lengua. Así como hay marcadores que lo fueron ayer y hoy (el entendeisme que criticaba Valdés en el XVI es el hermano del airado ¿me entiendes? con el que tapa bocas Belén Esteban), otros han iniciado su camino en fecha tan reciente que podemos recorrer su historia simplemente hurgando en la memoria de nuestros mayores. La forma "o sea" se ha usado históricamente en español para reformular algo (“no quedan plazas para estudiar italiano, o sea, se ha llenado ya ese curso”), pero en el siglo XX se empezó a utilizar a final de frase para situarse ante lo dicho, reforzándolo o suavizándolo: “Luis me ha dejado por teléfono. Es un impresentable, o sea”. Es un uso que iniciaron los hablantes nacidos en la segunda mitad del siglo XX.
Similar es lo ocurrido en el español de España desde los años 80 con la palabra venga para ir acabando una charla o cerrar un acuerdo. Este segundo uso se ha desarrollado recientemente, de hecho hablantes de español ausentes un tiempo del país lo vieron como insólito cuando a su vuelta se toparon con ese nuevo valor de "venga".
Usar estas expresiones no es correcto ni incorrecto en sí mismo: censurar esta clase de palabras o desaprobar su uso sería como reprochar que usemos verbos, adjetivos o un sonido concreto, o como prohibir que utilizáramos en las conversaciones los típicos elementos de apoyo (eh, umm). Sí es lógico recomendar que en determinados ámbitos nos esmeremos en no abusar de ellas. Como ya sabemos, la lengua es un edificio y manejarla es recorrer con soltura todas las plantas posibles. Pues bien, hay plantas en que determinados marcadores o el uso constante de ellos puede resultar disonante. Conque, bueno, pues eso es lo que quería explicar de las muletillas y tal. Digamos que voy terminando, tú me entiendes, ¿no?


#Artículos #Lenguaje coloquial #Muletillas

martes, 22 de mayo de 2018

22 de mayo - Santa Rita, Rita, lo que se da, no se quita




En este blog nos gustan, y mucho, las frases hechas, los dichos, los refranes, en resumen todo lo que gira conformando el lenguaje coloquial.

Cuando hoy el calendario de mesa del despacho nos ha chivado que hoy era Santa Rita, tanto mi blog como yo inmediatamente nos hemos mirando cómplices y hemos cantado entre dientes aquello de "Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita" con vocecilla infantil y música archiconocida.

Estoy segurísima que a todos os resulta familiar.

¿Pero quién era esta Santa Rita que todos conocemos?

Pues Santa Rita era Santa Rita de Casia, una religiosa italiana que fue canonizada en el año 1900 y que en realidad se llamaba Margarita Lotti.

Margarita Lotti nació en un pequeño pueblo italiano en el año 1381. Fue obligada a casarse con 12 años con Paolo di Ferdinando di Mancino, que la trató siempre muy mal. Toda la vida se pasó Margarita rezándole a Dios para que convirtiera a su marido, que acabó asesinado un día de vuelta a casa 18 años después de haberse casado. Poco después la epidemia de peste se llevó a sus dos hijos, que parece ser habían salido en el carácter al padre y habían jurado vengar su muerte, y por los que también rezaba una y otra vez la piadosa Margarita.

Una vez viuda consiguió, después de no ser admitida durante bastante tiempo por no ser soltera en otros conventos, en uno de Cascia. De ahí que acabara siendo Santa Rita de Cascia porque fue sometida a duras pruebas y siempre sus plegarias solían ser atendidas. De hecho y como ejemplo de prueba de obediencia la pidieron que regara todo los días una planta moribunda y parece ser que llegó a ser una floreciente vid.

De su vida piadosa y sus éxitos, hay muchas leyendas: la del jardín cercano a su celda donde brotaban rosas en pleno invierno, o la de las abejas que parece ser que siendo niñase posaban en su boca dejándole dulce miel. Tampoco quiero extenderme mucho en ésto.

Pero por este tipo de acciones acabó siendo conocida como la Patrona de lo Imposible.

Pero sobre todo lo que nos interesa a nosotros es cuál es el origen del dicho. Vamos a ello, aunque me temo que no acaba de estar muy claro eso de por qué: "Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita".


Según Gregorio Doval en "Del hecho al dicho", y parece ser que es la opinión más extendida, se debe a que en una ocasión una doncella poco agraciada le pidió un novio y Santa Rita se lo concedió. Pero al poco tiempo el futuro marido decidió echarse para atrás. De ahí el reproche de la novia a Santa Rita: "Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita".


Otros, en cambio, dicen que viene de la deformación de otro dicho que diría: "Santa Rita, siempre da y nunca quita". Debe ser que como, en general, la vida nos quita más que nos da... pues eso.

Pero vamos que en casi todas las fuentes señalan lo de la doncella que se queja porque por mucho que Santa Rita le concedió el novio, éste al final...


Y eso os quería contar: Que el 22 de mayo "Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita".

martes, 15 de mayo de 2018

"Ser más agarrado que un chotis" y otras madrileñadas



¿Cómo que quién le está chistando? Pues yo, el de arriba, o ¿acaso no se me ve? Tan pichi que estoy aquí plantao; pues no estoy yo hoy fardando ni nada con mi chopín y mi parpusa. Pues que como hoy es nuestro patrón, 15 de mayo, y este es el blog de una madrileña, pues me he cansado de estar de mirandas, me he pillado un teki, y me he adobado aqui por la jeta para colocaros una entrada que molara sobre lo nuestro, lo de aquí, de Madrí.

¿Que no estaría fetén? le he preguntado primero a mi piba, porque no se diga. 

Pero como ella ha dudado, pues yo he estado al loro y en cuánto se ha dado el piro, en cero coma os he preparado yo una bien chachi con chotis y todo. ¡Qué canteo! Que los que somos de Madrí, o sea, los chulapos salimos hasta en el diccionario de la RAE, en la quinta acepción de la palabra "chulo", como debe de ser. 

Así que antes de iros a sobar echarle un ojo. Que aquí teneis de todo,como en nuestra ciudad, que aquí no tendremos acento pero nuestro cielo es el más bonito del mundo. Así que en un tris aquí os lo he dicho todo: que si nuestro origen, que si la definición de chulo, de chulapo y hasta un chotis bien agarrado y con las vielas bien quietecitas, como está mandao.

Que no, que no os estoy diciendo que seais más agarrados que un chotis, que los tacaños son otros, a ver si estamos a lo que estamos, que solo os digo que antes de esfumaros a tomaros la clarita, os empapeis bien de vuestro origen, que en un guas yo os termino esta entrada y os la dejo niquelada, niquelada y me queda debuti que para eso hoy es 15 de mayo, San Isidro Labrador, día de darse el piro y enfilar los pinreles para la pradera.

Y que basta de darle a la húmeda, que me voy a dar un garbeo. Abur.
Firmado: El Menda: Un chulapo escapado de la Pradera del Santo con un saque para el alpiste que ni te cuento.



"La chulapa aparece por primera vez en 1839, para hacer referencia a las típicas planchadoras de las Cavas. Se las reconocía porque solían llevar claveles prendidos al pelo bajo un pañuelo que les cubre la cabeza, una falda ceñida con volantes en el bajo y con un mantón de Manila"


chotis
Del al. schottisch 'escocés'.
1. m. Baile agarrado y lento que suele ejecutarse dando tres pasos a la izquierda, tres a la derecha y vueltas, y que es típico de Madrid.
2. m. Música del chotis.
ser más agarrado, da que un chotis
1. loc. verb. coloq. Ser muy tacaño.




chulapo, pa
1. m. y f. chulo (‖ persona de las clases populares de Madrid).

Real Academia Española © Todos los derechos reservados



chulo, la
Del it. ciullo 'niño', y este acort. de fanciullo.
1. adj. Que habla y obra con chulería. U. t. c. s.
2. adj. chulesco.
3. adj. coloq. Lindo, bonito, gracioso.
4. adj. Guat., Hond., Méx. y P. Rico. guapo (‖ bien parecido).
5. m. y f. Persona de las clases populares de Madrid, que afecta guapeza en el traje y en el modo de conducirse.
6. m. Hombre que ayuda en el matadero al encierro de las reses mayores.
7. m. Hombre que en las fiestas de toros asiste a los lidiadores y les da garrochones, banderillas, etc.
8. m. rufián (‖ hombre dedicado al tráfico de la prostitución).
9. m. Col. zopilote.

 
 
"La PALPUSA, también llamada PARPUSA, ya no forma parte de la indumentaria cotidiana de los madrileños. La tenemos guardada en el armario todo el año o la compramos en el último minuto para sacarla el Día de San Isidro Labrador y lucirla con el traje de chulapo en la Pradera de San Isidro.
      Las dos palabras figuran en varios diccionarios, salvo en el Diccionario de la Real Academia Española. Desde hace poco, circulan varias iniciativas en la red que solicitan su incorporación para que no caiga en desuso y que se reconozca su valor cultural aunque coloquial."



Fuentes:





domingo, 4 de marzo de 2018

¿Te pones como "El Tenazas", como "El Quico" o siemplemente te"Pones las botas"?


Hoy 4 de marzo de 2018 es domingo. Y los domingos todos nos relajamos en las costumbres y solemos "Ponernos como el Quico", "Nos ponemos como El Tenazas" o nos "Ponernos las botas". Esto de "ponerse bien", es a gusto del consumidor, ya veis.

Todos sabemos, imagino, que cualquiera de estas expresiones alude sobre todo a darnos un atracón de comida, pero también puede ser un atracón de lo que sea.


¿Pero quién era Quico? Y la segunda pregunta que se me ocurre es era ¿Quico o Kiko?

He rastreado por internet, y no se sabe exactamente quién era "El Quico". He encontrado que en un artículo de un periódico habla de que ya en el siglo pasado, allá por el mil novecientos treinta ya hablaban ya de él:

El ABC del 15 de julio de 1933 informa de los sucesos ocurridos en Sevilla el día anterior y habla de una huelga de hambre en la cárcel «donde los comensales dimisionarios volvieron al cargo enseguida, para ponerse como el Quico». El Siglo Futuro del 6 de noviembre de 1935 incluye un cuento para niños sobre el viaje de Zoquétez y Atúnez al emperador Chin-cha-te en el que sus protagonistas «se pusieron como el Quico de comer».

El mismo artículo también nos habla de que mucha gente señala que "El Quico" era oriundo de Aznalcazar y se llamaba Manuel Fernández Doña y aún los cronistas de esta localidad sevillana recuerdan el atracón que se dio en un convite del Ayuntamiento por el día del Corpus en 1940. «Se pegó una hartada de gambas muy grande y se puso malísimo», señalaba José Delgado en 2009 en el programa Abrapalabra de Canal Sur.


Sin embargo, parece que con "El Tenazas" hay más unanimidad en señalar a quién nos referimos.

 ¿Y quién era "El Tenazas"?




Bueno pues parece ser que sí que existió este señor "El Tenazas" y que fue un cantaor cuyo verdadero nombre era Diego Bermudez Cala y natural de Morón donde nació en 1850. Murió en Puente Genil en 1933.

"El Tenazas" fue ganador, con Manolo Caracol, del primer premio del Concurso de Cante Jondo organizado por Falla, sobresalió en soleares, cañas y polos.

·El Tenazas de Morón" era conocido porque siempre tenía apetito ya fuera por la comida o por el vino. Y así ha pasado, gracias al lenguaje oral, de boca en boca.




¿Y lo de Ponerse las botas? 

Nos ponemos la botas comiendo, nos ponemos las botas durmiendo, nos ponemos las botas leyendo y nos las ponemos viendo todas esas series que nos tienen "secuestrados".

Todos sabemos lo que son las botas, pero aún así vamos al Diccionario de la Real Academia y vemos que esas botas a las que alude la expresión son las de la segunda acepción de la palabra. La acepción que nos lleva al calzado.


bota2.
Del fr. botte.
1. f. Calzado, generalmente de cuero, que resguarda el pie, el tobillo y, a veces, una parte de la pierna. Bota de montar, de montaña, de esquí.
2. f. Especie de borceguí de piel o tela que usaban las mujeres.
3. f. Esp. Calzado de material resistente que, por lo general, no cubre el tobillo y se usa para la práctica de ciertos deportes. Bota de fútbol.

La misma definición un poquito más adelante nos informa también de esta expresión:
 
ponerse las botas
1. loc. verb. coloq. Enriquecerse o lograr un provecho extraordinario.
2. loc. verb. coloq. Aprovecharse extremadamente, y muchas veces desconsideradamente, de algo.
3. loc. verb. coloq. Hartarse de algo placentero. Nos pusimos las botas en el restaurante.

¿Cual es el origen de esta expresión? ¿Por qué para hartarnos de algo, ya se comida, ya sea riqueza o provecho usamos esta definición?

Pues bien el origen parece estar en el hecho de que antiguamente solo se ponían las botas las personas que tenían riquezas. Las personas de clase alta que comían bien, que hacían grandes empresas o se enriquecían eran las que llevaban los pies y las piernas bien cubiertos, con mejores calzados que les resguardaban del barro del camino, de las lluvias o piedras, es decir, los que llevaban las botas. 

Mientras que la gente humilde, los campesinos, labriegos, pueblo llano en general, solo tenían para llevar sandalias, alpargatas o sencillos zapatos. 

De ahí que con el tiempo nos haya llegado en el lenguaje coloquial la expresión "ponerse las botas" ligada a la opulencia en alimentos o riquezas.

¡Cómo me gusta el lenguaje coloquial!

Y vosotros ¿Cómo os ponéis?

domingo, 10 de diciembre de 2017

De dos palabras muy similares: Gualtrapa y gualdrapa





Hace ya unos años se puso de moda la palabra "Gualtrapa", imagino que muchos de vosotros os acordareis. 

Se quedó como un término del lenguaje coloquial que nunca pasó a formar parte del diccionario de la Real Academia. Su definición es ambigüa, se refería a alguien descuidado o desaseado, o a algo de poco valor.

Sin embargo sí que existe la palabra "gualdrapa".



Os copio su definición:



gualdrapa.

De or. inc.
1. f. Cobertura larga, de seda o lana, que cubre y adorna las ancas de la mula o del caballo.
2. f. coloq. Calandrajo desaliñado y sucio que cuelga de la ropa.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Hace poco tiempo, en Zaragoza, estuvimos visitando la Casa de la Real Maestranza de Caballería, de estilo renacentista del siglo XVI, donde nos enseñaron algunas de ellas y nos dijeron o recordaron este término.

Gualdrapa es un término de origen incierto que como dice el diccionario se refiere a esa cobertura larga que cubre la grupa del caballo. 

Era muy habitual verla en la Edad Media en los Torneos y las Justas cuando se vestía a los caballos con prendas más adornadas con los emblemas o escudos de los caballeros.


lunes, 23 de octubre de 2017

De la palabra VEROÑO y los acrósticos



Este año nos hemos inventado una nueva palabra: VEROÑO.

Supongo que todos la habréis escuchado. Cómo está haciendo tan buen tiempo y las temperaturas del verano se han adueñado de las del otoño coloquialmente se ha inventado este acrónimo.

Acro que????
Pues es un acrónimo porque es una palabra que se ha formando uniendo las sílabas de otras dos palabras. En este caso: Verano y Otoño.

Nos dice el diccionario de la Real Academia:


acrónimo
De acro- y -ónimo.
1. m. Sigla cuya configuración permite su pronunciación como una palabra; p. ej., ovni: objeto volador no identificado; TIC, tecnologías de la información y la comunicación.
2. m. Vocablo formado por la unión de elementos de dos o más palabras, constituido por el principio de la primera y el final de la última, p. ej., ofi(cina infor)mática, o, frecuentemente, por otras combinaciones, p. ej., so(und) n(avigation) a(nd) r(anging).


Real Academia Española © Todos los derechos reservados
Pues eso. Que utilizamos muchos acrónimos normalmente y no nos damos ni cuenta:

Por ejemplo:

SIDA que designa al síndrome de inmunodeficiencia adquirida.
CD que designa al disco compacto. 
FIFA = Federación Internacional de futbol
 PIN:Personal Identification Number, es decir, número de identificación personal:
Ave: acrónimo formado por Alta Velocidad Española, 
Gestapo: el nombre con que se conoce internacionalmente a la policía secreta de la Alemania Nazi es un acrónimo de Geheime Staatspolizei, que en alemán significa Policía Secreta del Estado.

Información automática = informática
Oficina informática = ofimática 
Emotion icon = emoticon

Como veis al final los acrónimos terminamos por escribirlos en minúsculas y se utilizan como una palabra más. 

Y coloquialmente usamos muchísimos:
Teleñeco de televisión y muñeco.

¡Juernes! ¿os acordais que dedicamos una entrada a la palabra "juernes"? Pues sí, era otro acrónimo coloquial de jueves y viernes.

http://rociodiazgomez.blogspot.com.es/2013/08/cari-que-es-juernes.html

 Y ahora tenemos ¡veroño!

A ver cuánto nos dura esta nueva estación con nombre de acrónimo.

sábado, 23 de septiembre de 2017

La cuenta de la vieja, el quinto de la tarde y el último mono

Gijón


Hoy traemos una entrada donde vamos a combinar los nombres de los establecimientos, en éste caso bares y restaurantes, con expresiones del lenguaje coloquial.¡A cuántos bares les ponemos esas frases por nombre! por supuesto con ello logran rápidamente atraer nuestra atención y que se nos quede en la memoria. Muy acertados...

Hoy traemos tres bares que he encontrado por tierras de Asturias. Los tres dándole vueltas al lenguaje coloquial. ¡¿Cómo no iba a traérmelos?!

La cuenta de la vieja, El quinto de la tarde y El último mono.


La expresión "La cuenta de la vieja" quiere decir hacer las cosas despacio, paso a paso, obviando operaciones matemáticas más complicadas o sesudas.




Oviedo


"Antiguamente, cuando todavía no se había establecido el sorteo, para ver qué toros correspondían a cada matador, el propio ganadero ordenaba la salida de los toros y, tradicionalmente dejaba para el quinto lugar aquel que le ofrecía mayores garantías de bravura, nobleza y condición. Por eso, el quinto toro de la tarde solía ser siempre esperado como el mejor de la corrida, aunque, lógicamente, no resultara siempre así. Hoy, también usamos la frase, para hacer frente a cualquier materia que ocupe el quinto lugar..."


Desde el lenguaje taurino nos llega esta expresión que tanto hemos utilizado en la vida cotidiana. Independientemente de que nos gusten o no los toros, lo cierto es que muchísimas expresiones de nuestro lenguaje coloquial procede de ellos.





Oviedo

Nos dice el diccionario de la Rae si buscamos la palabra "mono":

ser alguien el último mono
1. loc. verb. coloq. Ser insignificante, no contar para nada.

Hay muchas expresiones, muchas frases coloquiales con monos: Ser alguien el último mono, no tengo monos en la cara, corrido como un mono, a freír monos o monas...





Cuánto juego da el lenguaje coloquial, es musical y fácil de memorizar. Muy oportuno para ligarlo a los bares. Como decían Gabinete:

"Bares, qué lugares... Tan gratos para conversar..."


jueves, 7 de septiembre de 2017

Rita la Cantaora.- El por qué del dicho





Ya tenemos ahí mismo el fin de semana. Yuhuuuuu

¿Y quién va a ir a trabajar el sábado y el domingo? ¡Rita la Cantaora!

Pobre Rita que al final la hemos ido dejando todo lo que no nos gusta hacer. ¿Y no os habéis preguntado nunca quién era Rita la Cantaora? Pues en este blog estas curiosidades no nos las podemos aguantar.

Pues tal y como dice el dicho Rita La Cantaora era eso mismo: Cantaora de flamenco.

Rita era jerezana y en realidad se llamaba Rita Giménez García (1859-1937). Debutó en Madrid en el Café Romero de la calle Alcalá después de que la descubrieran en su Jerez.  Fue contratada para actuar con Juana la Macarrona y el cantaor Antonio Ortega.

Nos cuentan algunos biógrafos suyos que vivió después en el famoso barrio de Madrid Carabanchel alto y que después se casó con un viudo que ya tenía una hija y varios nietos. Su ultima actuación fue en el año 1934. Y murió en el año 1937, dicen en la Wikipedia que "por avatares de la Guerra Civil".

Se cuenta cómo una posible explicación de que haya llegado hasta nosotros su nombre porque parece ser que tenía un carácter muy alegre y dicharachero y siempre estaba diciendo frases chistosas o ingeniosas, además de que por menos de nada se marcaba un baile o se ponía a cantar. Por ser "tan dispuesta" y desde tener talento al hacerlo, pues acabó siendo la protagonista del famoso dicho de que lo que fuera lo haría "Rita la Cantaora". Se supone que en un principio se referirían a ella en frases con sentido positivo, pero con el tiempo y debido a las rivalidades y envidias que suscitó, ya se diría su nombre en sentido peyorativo, que es como nos ha llegado hasta nosotros.

Hay otras explicaciones como que en su época fue muy famosa en muchos Cafés de Madrid porque tenía una personalidad muy visible y atractiva.

He vivío como una reina y ahora soy más probe que las ratas» decía Rita la Cantaora en una entrevista que se hizo en 1935 para "Estampa".



Pues eso. Que va a ir a trabajar en el fin de semana ¡Rita la Cantaora!, y ahora con conocimiento de causa de quién era esta buena mujer.



lunes, 21 de agosto de 2017

"Pasarlo bomba" y otras frases hechas para pasarlo bien





Hoy quería que dedicáramos esta entrada del blog a todas esas expresiones que tenemos en español para expresar lo bien que nos lo estamos pasando.

Una de esas expresiones que me hacen gracia es "pasarlo bomba". Un día charlando con mis amigas hablábamos de ella, y yo les decía que creía que estaba ya un poco pasada de moda. ¿No creeis que ahora no se escucha tanto ésta y sí otras que quieren decir lo mismo? Desde esa día nosotras volvemos a "pasárnoslo bomba" cada dos por tres, haciéndonos un guiño.

Esta expresión la recogen varios diccionarios:

El diccionario de la RAE:
bomba
Del lat. bombus 'ruido'.

21. adv. coloq. Muy bien. Se lo pasan bomba en la piscina.

El DUE de María Moliner la recoge:

Pasarlo bomba (inf.) Pasarlo estupendamente: "Fuimos a bailar y lo pasamos bomba".

También la encontramos en el diccionario Clave:

 Pasarlo bomba col. Pasarlo muy bien y divertirse mucho: "En tu casa siempre lo pasamos bomba".


No está muy claro, o al menos yo no la he encontrado por más que he buscado, la etimología de esta frase: "Pasarlo bomba". La palabra parece que procede de la palabra latina "bombus" que significa ruido, estrépido, sonido profundo o intenso. Seguramente la latina procedería de la griega "bombos" que significaría también: fuerte ruido.

De ahí frases como "pasarlo bomba" o que algo se hizo "a bombo y platillo". Todas tendrían la misma raiz en la palabra que significa ruido intenso.


El lenguaje coloquial es muy rico, pero también es muy variable, se alimenta mucho de las modas. Y qué mejor expresión para ver esta evolución que en la forma de decir que nos lo pasamos bien. Igual que cambian las formas de divertirse, cambiar el modo en que lo verbalizamos.


Pasarlo d`abuten
Pasarlo molón
Pasarlo a tope
Pasarlo chupi o chupi lerendi
Pasarlo chachi
Pasarlo guay (del Paraguay)
Pasarlo fetén 
Pasarlo ¡qué te cagas!
Pasarlo bien no, lo siguiente...

 
Hay expresiones con el mismo significado que están claramente también pasadas de moda o lo van estar próximamente. Aunque por supuesto que habrá quién todavía utilice cualquiera de éstas, lo bueno del lenguaje coloquial es que es gratis y es de todos.

Lo que está claro es que nosotros tenemos mil expresiones para contar lo bien que nos lo pasamos:

Pasarlo pipa
Pasarlo teta
Pasarlo de cine, de película
Pasarlo de miedo
Pasarlo de muerte
Pasarlo como un enano (no sé qué opinarán los enanos de esta expresión...) He leído que el origen puede estar en asociar a los enanos con el circo, la diversión...
Pasarlo bestial
Pasarlo genial
Pasarlo de escándalo
Pasarlo de lujo
Pasarlo de vicio 

¿Quién da más?


Ya, ya sé que por supuesto se podrían incluir todas las que llevan después un taco y conocemos todos, así que no os las reproduzco ¿Para qué?

Y si ya vamos haciendo un recorrido por los demás países que hablan español, la variedad es infinita: Chévere, pura vida, padrísimo, bárbaro, bacán...

En fín, lo digamos cómo lo digamos, lo que está claro es que hay que seguir ¡pasándolo bomba!


lunes, 31 de julio de 2017

El orvallo, orballo, orbayu: una traviesa palabra





 Las hayas se envolvían en niebla recibiendo un terco orvallo. En el alto mismo de la cuesta, en el portillo, una joven pastora, varonil, en esa edad en que empieza a acusarse el sexo, subía entre llovizna, con pie firme, tras unas ovejas.
Miguel de Unamuno




Dicen que Camilo José Cela la utilizaba mucho. En sus escritos hay cierta tendencia terca a aludir a esa fina y empecinada lluvia que no cesa: el Orvallo, que ahora y aquí estamos hablando en castellano. 

Orvallo en castellano, orballo en gallego, orbayu en asturiano.

Qué cada cual la utilice cómo quiera, para una palabra que la digas cómo la digas la dices bien, no nos vamos a poner exquisitos. 


Dicen que nos ha venido del portugués, eso dice Joan Carominas en "Joan Corominas y las lenguas románicas", y él sí que sabía de palabras. Dicen también que la palabra apareció en el Diccionario de Autoridades con la grafía orbayo ("La lluvia menúda que cae de la niebla") y que en 1884 la RAE adoptó la grafía orvallo.






A mí no me extraña que Cela la utilizara mucho, Cela y muchos más escritores porque es una palabra que, a poco que te guste el lenguaje, casi te hipnotiza.  

Es sonora y suave, tanto que al nombrarla parece que no la dejas de decir, cómo ocurre con esa lluvia liviana, menuda y cansina a la que alude. La palabra orvallo u orballo u orbayu se te queda rezagada entre la lengua y los labios para que la saborees y te vayas empapando de su significado. 

Porque es tan traviesa, que ni quiere salir de la boca, ni se conforma con una solo forma de decirse.

El orvallo, orballo, orbayu se merecía tanto esta entrada que no pude más que rendirme ante su encantamiento.






 La fotografía que encabeza esta entrada es de Martin Munkacsi (1896-1963).

lunes, 22 de mayo de 2017

Una nueva entrada sobre el lenguaje de los mercadillos



Hoy vamos a iniciar la semana con una nueva entrada del lenguaje coloquial.

Volvemos con dos joyas del lenguaje de los mercadillos.Ya sabéis que en este blog tenemos más entradas dentro de esta sección, si pinchais en la etiqueta os saldrán las demás. También para el lenguaje coloquial. Ambos muy ricos.

En este caso las dos fotos están tomadas en Madrid. La que encabeza la entrada tiene un toque poético, rima y todo. 

La que la termina hace daño a la vista... 

La palabra biquini, se escribe con "b". Aunque se puede usar con "k" y "q":

bikini.
Del ingl. bikini, y este de Bikini, nombre de un atolón de las Islas Marshall, con infl. de bi- 'bi-', por alus. a las dos piezas.
1. m. Prenda femenina de baño compuesta de un sujetador y una braga. En Arg., u. c. f.

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¡Buen principio de semana!

sábado, 1 de abril de 2017

¿"Montar un pollo" ó "Montar un poyo"? y otras frases hechas



Pues sí, decimos "montar un pollo". Porque la Rae lo admite, pero en realidad deberíamos decir "Montar un poyo".

Y nos estamos refiriendo a cuando nos enfadamos estrepitósamente con alguien, organizamos un escándalo... Bueno ya sabéis.

Ahora es una expresión muy habitual. ¿Pero sabéis dé donde viene?

Pues he leído en varios sitios que en realidad viene de la palabra "poyo" con "y" no con dos "l". De ahí el título de esta entrada.



Tiene su origen en el poyo, o banco de piedra que suele haber delante de algunas casas en los pueblos, seguro que los habréis visto. Y ese poyo a su vez viene de la palabra "podium", esa palabra latina, con la que se denominaba a los pedestales donde se subían los oradores para pronunciar discursos. Los oradores del siglo XIX iban con su "poyo", lo plantaban en cualquier plaza, y ahí comenzaban su discurso en público. Más de una vez, y de dos, esos discursos acababan de forma muy acalorada. Vamos ¡que se montaba el pollo!





"Estar hecho un basilisco" es otra expresión parecida a la anterior en el significado. 

Cuando nos ponemos hechos un basilisco es porque también ¡Hemos montado el pollo! o estamos muy enfadados. 

No tenemos más que ir al diccionario de la Real Academia para saber qué era el basilisco:

basilisco
Del lat. basiliscus, y este del gr. βασιλίσκος basilískos 'reyezuelo'.
1. m. Animal fabuloso, al cual se atribuía la propiedad de matar con la vista.
2. m. Persona furiosa o dañina.
3. m. Reptil americano de color verde y del tamaño de una iguana pequeña.
4. m. Pieza antigua de artillería, de gran calibre y mucha longitud.
hecho un basilisco
1. loc. adj. coloq. Sumamente airado.

Los basiliscos mitológicos tenían  tenía patas de ave, cuerpo de serpiente y alas de dragón...Y los reales, son reptiles con cresta, patas grandes y palmeadas que pueden correr por encima del agua muy deprisa sin hundirse, y algunas culturas creen que es sagrado. Vamos que ni el mitológico ni el real tiene desperdicio.


Pero seguramente de que los basiliscos, los animales fabulosos, pudieran matar con la mirada, viene el dicho de ponerse "Hecho un basilisco".


Tenemos otras expresiones con un significado similar y que también aluden a la mitología.




"Ponerse hecho una furia" que aludiría a las tres Furias de la mitología romana: Alecto, Tesífone y Megera, hijas de la Noche y del Tiempo. Imponían castigos a quienes transgredían leyes de tipo moral y vengaban con especial dureza, bajo la apariencia de monstruo alado y cabeza llena de serpientes, a quienes cometían crímenes en el seno de su propia familia.





 
"Ponerse hecho una hidra". La "Hidra" era otro animal fantástico, una  serpiente de siete cabezas que reaparecían tras haberle sido cortadas. Vivía en el Nilo y su aliento causaba la muerte. Para derrotarla, Hércules le segó de un tajo sus siete cabezas.



Hala otro día más. Pero por hoy ya nos hemos enfadado bastante...

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