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domingo, 1 de diciembre de 2019

ET y Elliot en este día gris



Hay días de lluvia buena, lluvia mansa que riega las plantas, limpia las aceras y la atmósfera.

Días de lluvia en los que cobijarse bajo el paraguas de un buen escrito, un entretenido libro, una entrañable, interesante o trepidante película envuelto en una mantita.

Días para recuperar a aquellos personajes que te regalaron buenos momentos.

Cómo me ha gustado este vídeo.



domingo, 24 de noviembre de 2019

24 de noviembre.- "Una línea azul" Relato de Rocío Díaz




Una línea azul


La línea que separa la niñez del resto de mi vida es de color azul.

Del mismo tono de las prendas que nunca colorearán mi armario, esas que nunca colgarán de mis hombros destiñendo mi paso, ese azul de glaciar que emborronó mi principio y aborrezco.

Tenía ocho años y la certeza absoluta de que mi vida nunca cambiaría. Si acaso se salpicaría de saltos breves y alegres, remolinos en la corriente placida de aquellos días, probarse mil vestidos de comunión y asistir emocionada desde el otro lado de la pantalla al tortazo que después de cientos de capítulos al fin le daba Laura Ingalls a Nely Olesson. Cuando en el colegio las monjas comenzaron a preguntarme, comprendí que algo no iba bien, pero me acostumbre a disfrazar el escalofrío con que me encogía la pregunta con una sonrisa fugaz, dejando escapar un “bien, bien” educado y veloz que no diera lugar a más. Se me iban colando sin yo querer, se iban haciendo hueco en mi vida cambios que amenazaron nuestros días, que mi padre dejara de trabajar, que creciera la montaña de medicinas sobre la mesilla, que se sucedieran las visitas de compañeros y amigos. No quería enterarme, no quería saber por nada del mundo el final de esa película que no presentía feliz. 

Hasta que llegó el día que un inmenso vacío congeló el rumbo de mi brújula infantil, aquel noviembre se volvieron borrosas las coordenadas de nuestra vida y el azul de un montón de telegramas que nos envió la muerte fue entrelazándose en un cajón de la cómoda de mi madre, trazando una gruesa línea de separación.  
 

 La línea que separa la niñez del resto de mi vida es azul, azul telegrama, azul glaciar.



@Rocío Díaz Gómez

domingo, 27 de octubre de 2019

Fray Escoba y Perú



La niña que yo era tiene una biblioteca particular que viaja con ella a todas partes y siempre.

La niña que yo era leía tan deprisa, que su madre le decía que estirara un poco más los libros, que eran cuatro, y no había dinero para comprar tantos.

La niña que yo era, ya no recuerda si los libros que están en su biblioteca, eran de ella o de alguno de sus hermanos; sin embargo, recuerda a la perfección los títulos, la portada y el chorro de sensaciones que dejaron dentro de ella.

Y le ocurre que a veces, muy de vez en cuando, en los lugares más remotos y sin esperarlo, tropieza con algún personaje de los libros de su biblioteca.  

Y sin querer vuelve al presente uno de aquellos títulos, la portada y el chorro de sensaciones que dejaron dentro de ella y que con el paso del tiempo creía perdidas.

No lo estaban. 

Habían viajado con ella: Solo tenían que despertar. 

Y ocurre que a veces, en los lugares más remotos y sin esperarlo, la niña que yo era y la que soy, sonreímos a la vez. 

A la vez. 

¡Anda Fray Escoba!

Y se van cerrando círculos.




Los restos de San Martin de Porres, Fray Escoba, descansan en la Basílica y Convento de Santo Domingo de Lima, junto a los restos de Santa Rosa de Lima y San Juan Macías en el denominado Altar de los Santos Peruanos.





#San Martín de Porres
#Lima
#Perú

martes, 8 de octubre de 2019

Julia




Tus buenos días todos los días del año.

Tu sonrisa cuando yo entraba en casa:
luminosa.

Tu mirada cuando yo cosía.
Tu silencio.
Tu forma de hablarme con los ojos.
Tu humor.
Tu fuerza de voluntad.
Tu ejemplo.
Tu miedo a la electricidad,
a los ladrones,
a que volviera sola a casa,
esa forma tuya perfecta de quererme.

Feliz no cumpleaños mamá. 



domingo, 1 de septiembre de 2019

Septiembre 2019



Septiembre desde siempre 
tiene el tacto del papel,
de plástico transparente 
con el que forrábamos
nuestros libros.

Tiene el olor de la goma 
de nata y la tiza;
el sabor de los higos 
que tanto,
te gustaban.

Septiembre desde siempre 
se cuadricula 
como un horario vital.
Y se acorta y se templa 
y huele a otoño, 
a reencuentro.

Huele a comienzo. 

Y trae cumpleaños 
y regalos,
trae fotos 
y recuerdos.
Trae planes 
y mapas que seguir
para encontrar,

              
el tesoro. 



1 septiembre 2019
@Rocío Díaz

#Septiembre



lunes, 26 de agosto de 2019

Agosto cada vez es menos agosto en mi Madrid



Ya echas de menos Madrid en agosto, y no ha terminado. 

Echas de menos ese Madrid que siestea, ese pueblo grande con menos coches recorriendo sus venas, menos humanos haciendo daño a su piel de asfalto con tantas, muchas, pisadas apresuradas.

Ay ese Madrid querido cuando agostea.

Salvo por el metro, porque no hay nada perfecto, disfrutas tu ciudad en ese mes. Cuando muchas de las tiendas estan cerradas, se puede aparcar y no hay tantas conversaciones cruzandose en su aire viciado.

Disfrutas tu ciudad cuando se vuelve una señorona perezosa, cuando son tan pocos los que la caminan que solo cosquillean su rugoso pavimento, cuando menos son los ruidos, "moscas de estío", que sobrevuelan las aceras.

Pero ya echas de menos Madrid en agosto, y no ha terminado.

Ya están aquí, ya van volviendo. 

¿Por qué no se esperan un poquito si aún no acaba este mes en el que Madrid respira tranquilidad? ¿Por qué tanta prisa por volver?
Madrid aún bosteza...


En tu ciudad no duran tanto los meses como en las demás.

Agosto cada vez es más corto en tu Madrid.



#Madrid
#Agosto

miércoles, 14 de agosto de 2019

¿Te acuerdas?




¿Te acuerdas de cuándo "veraneabamos"?

¿Te acuerdas que me decías que quería ponerme morena en un día? Que todo el sol me lo quería llevar yo solita, decías, mientras hacías ganchillo bajo la sombrilla. Y después vendrán las quejas y las malas noches y "Máma cómo me duele...".

¿Te acuerdas de aquellas reuniones de vecinos tomando café en el bajo? Aquel café cuyo olor alimentaba y subía los escalones de dos en dos, escaleras arriba, hasta el segundo.

Aquel segundo piso todavía huele a rosquillas recién hechas y cuadros al óleo en mi memoria. 

Aquel piso donde te asomabas al balcón para gritarme: ¡Ahora! cuando ya no venía ningún coche para que yo cruzara a la carrera. Después me decías adiós con la mano y me tirabas un beso.

¿Te acuerdas?

Pues solo te quería contar que me los guardé, los besos digo, me los guardé todos. 

Todos, y para siempre.

Los tengo aquí dentro, bien guardaditos, como decías que me escondiera el dinero cuando iba de excursión primero y luego de viaje.

Aquí dentro los tengo para esos días, ya sabes, días como hoy.



14 - 15 de agosto 2019


@Rocío Díaz Gómez



viernes, 31 de mayo de 2019

Llega el fin de semana!!


Es ¡VIERNES!

Así que sonríamos...









lunes, 22 de abril de 2019

Las Monas de Chocolate del Lunes de Pascua



Uno de mis recuerdos más dulces, de cuando era pequeña y vivía en Barcelona, son las Monas y/o figuras de chocolate del Lunes de Pascua, que allí es festivo también.

Recuerdo "con ojos golositos" verdaderas obras de arte en chocolate al otro lado del escaparate de las pastelerías. Daba gusto verlas y un poco de penilla romperlas de tan delicadamente estaban fabricadas.

En un día como el de hoy, existe la costumbre de que los padrinos se los regalan a su ahijados.

Dicen que ya en la prehistoria era habitual consumir huevos en primavera porque era cuando ya las aves tras el invierno estaban criando. Los egiptos ya los tenían asociados a ritos de fertilidad, de renacimiento. Antes de la llegada del Cristianismo ya los huevos estaban ligados a estos ritos. 

Los cristianos adoptaron muchos ritos paganos. Tras la Cuaresma era muy habitual comer los huevos, y circulan varias versiones del por qué de decorarlos.

Algunas dicen que para conservarlos durante los días de Cuaresma se impregnaban en cera, y así no se estropeaban y el domingo de Pascua ya los podían comer. Otra versión dice que, después de cocerlos y decorarlos, se distinguían mejor de los que eran más frescos, y los decorados se comían los primeros. El caso es que aquí estaría el origen de su decoración. 

Primero se decoraban con cera y después ya con azúcar y chocolates, acabando por ser otra golosina propia de estos días de Semana Santa.

Esta es una costumbre mucho más frecuente en Inglaterra y Francia, de ahí que aquí sea más frecuente en Cataluña por su proximidad a Francia. 

Creo que un poco más abajo en el mapa, por Levante, es mas usual la Mona que no es de chocolate. La Mona más genuina y tradicional, tipo brioche, redonda, con huevos adornando. El chocolate, el cacao, nos llegó después, hacía el siglo XVI.

Recordemos, por último, que parece ser que la palabra "Mona" viene del árabe, donde mouna (o munna) significaba “provisión de la boca”, un regalo que los musulmanes hacían a sus señores. 




 #Monas de chocolate
#Barcelona
#Pascua

domingo, 14 de abril de 2019

El cielo de Madrid en abril



El cielo de Madrid en abril.

Un regalo.

Una invitación a soñar.

Un lujo bajo el que caminamos cualquier día.

                                                    Todos los días.
Qué suerte.







#Madrid
#El cielo de Madrid

martes, 19 de marzo de 2019

19 de marzo



Te recuerdo sentado, frente a un caballete, pintando. 
Tú con bata de estar en casa y yo con dolor de oídos. 
Los dos malos, sin muchas ganas de hablar, 
haciéndonos compañía, 
esperando que llegara mamá de la compra. 

Que llegara ya, con su voz y su fortaleza.
Y nos cuidara, nos consolara. 
Escucharle decir: "Venga que eso no es nada, te voy a traer algo rico.".

Recuerdo aquel maletín de madera lleno de tubos de pintura al óleo a medio gastar, 
aquel maletín que pronto se quedó sin dueño. 

Te recuerdo rodeado de tantas visitas,
familia, compañeros, vecinos. 
Te recuerdo charlando y sonriendo con ellos en aquella casa
que tenía una ventanita que comunicaba el comedor y la cocina.
Aquella casa con un pasillo muy largo con una cortina roja en medio,
donde jugábamos a las tinieblas.
Qué miedo.

Qué miedo tantas cosas.

Atesoro tan pocos recuerdos,
que ojalá solo recordara los buenos.

Ojala te hubiera visto envejecer.
Echo de menos aquellas conversaciones
de libros, de nosotros, de la vida,
que nunca tuvimos.

Me habría gustado,
tanto,
conocerte mejor.


Rocío Díaz Gómez

viernes, 8 de marzo de 2019

Feliz 8 de Marzo. Uno de mis relatos: "Los juegos de las niñas sabias" de Rocío Díaz Gómez



¡Por todas las mujeres! Las sabías, las menos sabias, las famosas y las anónimas, las cercanas y las lejanas, las nuestras y las otras. Feliz 8 de marzo.


Os dejo con uno de mis relatos "Los juegos de las niñas sabias". En el 2011 fue 2º premio de relato corto del X Certamen de Narrativa Breve "Mujeres en el arte" que había convocado la concejalía de Bienestar Social del Ayuntamiento de Valencia.






Los juegos de las niñas sabias

Rocío Díaz


Cuentan que en algún lugar, a salvo del tiempo y el espacio, están jugando unas niñas.

A la pequeña Safo jugando al escondite siempre le toca contar. Pero no suma diez, ni treinta, no suma cuarenta ni cincuenta. Ella cuenta en endecasílabos, cuenta hasta once, y vuelve a comenzar. Safo tamborilea con sus dedos, inventa versos que algún día descubrirán escritos en papiros que nos la devolverán inmortal.

A la niña Isadora, en cambio, el mar la tiene hipnotizada. Le gusta jugar descalza en la arena, le gusta mirar las olas durante horas. Sola, y en silencio, con el pelo suelto y sus vestidos vaporosos de finas telas envolviéndola, juega Isadora durante horas a mover sus manos y sus pies siguiendo el vaivén de aquellas ondas...

La pequeña Frida, que no puede moverse de su cama, juega a vivir más que las demás. Juega a mezclar los colores, juega a despistar con la pintura un destino de animal eternamente herido.

Las tres niñas solitarias tampoco juegan al escondite. Solas con su padre en aquel páramo las niñas Brontë inventan mundos de fantasía al que escapar. Miopes e inteligentes, cultas y pobres las niñas quieren relatarlos, quieren transformarlos en palabras escritas, aunque “las mujeres no debieran hacerlo”.

Mientras tanto, la niña Camille juega con la arcilla. La niña coja pero bella, la niña de carácter fuerte y voluntad tenaz se recrea en esculpir con fuerza y sentimiento. Esculpe con pasión piezas delicadas pero impresionantes, bellas en sus rasgos, intensas en su profundidad.

¿Y la pequeña Alma? Alma ya es una niña artista que juega a componer música. Y lo hace muy bien. La niña Alma tiene el adorno del talento, pero además es muy guapa y pasional. Y cómo juega con la música, cómo compone, aún tan pequeña ella.



Pero cuentan que hay ocasiones en que los cuentos de hadas no terminan bien para las niñas que esconden una pasión. Las niñas que crecen y se convierten en mujeres queriendo bailar, queriendo componer música, queriendo escribir, queriendo esculpir. Queriendo alejarse de lo considerado “normal”, de lo establecido. Y llegará un día que esas niñas tendrán que defender lo que les apasiona. La poesía, la danza y la pintura. La literatura, la escultura y la música. La vida para con esas mujeres mostrará sus garras y colmillos. La vida tendrá una punta afilada llena de ponzoña que se les clavará donde más les hiera, donde a punto esté de acabar con ellas.

Y quizás Safo vivió con sus compañeras en un clima demasiado distendido y propicio a todos los comentarios. Safo mujer quizás entendía la vida de forma diferente... quizás más femenino, quizás solo femenino.

Y esa forma revolucionaria de bailar y de vivir, esos temas de las danzas, la muerte o el dolor, tan alejados de los clásicos de duendes y trasgos, a Isadora años después le haría cosechar abucheos y polémicas.

Y nunca podrá jugar a correr Frida Khalo, en un principio dolorida por la polio y después por un accidente salvaje y cruel. Pasará casi toda su vida en la cama, pintando y pintando, mientras la enfermedad y los dolores van ganándole terreno a sus ganas de vivir.

Y las hermanas Brontë jugaron a imaginar, a escribir historias. Pero hubieron de hacerlo con disfraces, con opacos seudónimos y  malas críticas.

Y a Camile Claudel la vida fue resquebrajándole su interior de escultora. Se esforzaba por ser reconocida, por vivir de su arte, pero una sociedad conservadora, un amor demasiado amargo, unas críticas despiadadas por su condición femenina, fueron enloqueciéndola poco a poco

Y demasiado pasional, la joven y brillante Alma se enamoró de aquel maduro Gustav Mahler. Por apoyarle a él dejó a un lado su talento, esa carrera que tanto prometía en la música. Y después de Gustav, llegaron otros, pero también se volcó en el talento de cada uno de ellos, olvidándose del propio.

Y cuentan, siempre cuentan que aquellas mujeres terminaron por penar su pasión.



Hubo que dejar pasar el tiempo. Dejar que el poso de los años fuera transformando a la sociedad y su moral. Dejar que subiera a la superficie lo que realmente importa.

Porque Safo en su isla se recreó en su vocación y en la belleza.
Porque Isadora, mito y carácter, rompió con las tradiciones y revolucionó la danza.  
Porque la fuerza de voluntad de Frida y sus ganas de vivir las fue plasmando en cada uno de sus pequeños autorretratos surrealistas.
Porque las hermanas Brontë escribirían obras maestras de la literatura universal.
Porque finalmente Camile y Alma serían reconocidas por su escultura y su música, independientemente  de las de sus amados.



 Cuentan que en algún lugar, a salvo del tiempo y el espacio, siempre están jugando unas niñas. Niñas sabias a quiénes el arte rescató del olvido.

©Rocío Díaz Gómez



 #8 de Marzo - Día Internacional de la Mujer
#Relatos Rocío Díaz Gómez
#Relatos mujeres

martes, 19 de febrero de 2019

A vista de pájaro

Madrid. 2018




Nos hace falta ver el mundo
 desde arriba.

Ver que somos uno más 
entre millones de minúsculos puntos
que se mueven.

Hace falta recordar
 que somos insignificantes.


Insignificantes.




París. Septiembre 2018


Nápoles. Volcán Vesubio. Septiembre 2018



#Viajar
#Madrid
#París
#Volcán Vesubio


viernes, 8 de febrero de 2019

El abuelo Emiliano y la vida



El abuelo Emiliano me invitaba a comer algunos sábados, y siempre me preparaba chuletitas de cordero lechal "muy hechas", porque sabía que me encantan.

Cuando llegaba a su casa, le encontraba agachado sobre el fogón trajinando afanoso, con un paño de cocina en el hombro como un orgulloso chef, porque no solo ya sabía cocinarse algunos platos sino que hasta podía invitar. "Si me viera tu abuela..." me decía mientras poníamos la mesa, porque mi madre le había enseñado a defenderse entre los pucheros, después de morir ella.

El abuelo Emiliano dejó de invitarme a comer cuando de pronto mi madre enfermó. Como una pieza de dominó que va empujando a las demás, todos en casa sufrimos aquel revés, aquella enfermedad que dió vuelta a nuestra vida como a un calcetín dejándonos a la intemperie. Incluso él, que se sintió tan vulnerable, tan acobardado, tan necesitado no sé si de cuidados o compañía, que quiso venir a vivir también con nosotros, él que tanto se había resistido. A partir de ese momento vivió muy deprisa el tiempo que le quedaba por vivir, y en apenas unos meses aquella Navidad nos dejó.

El abuelo Emiliano hoy, 8 de febrero, hubiera cumplido 107 años.

Con su gorra y su bastón, y bien derecho, habría comprado en la pastelería de siempre, una tarta de nata y almendras para celebrarlo.

Y en algún momento después de un par de refranes, también como siempre, el abuelo Emiliano habría dicho: "La vida es maravillosa".


Rocío Díaz

lunes, 7 de enero de 2019

Aquellos libros salvaron el día de Reyes




Una vez hubo una víspera del día de Reyes muy triste.

La vida se había empapado de pena.

No había ilusión, no había sorpresas, no había regalos preparados.


Entonces tu madre cogió el monedero y dijo: Abrigaos que nos vamos al Corte Inglés.

Una vez allí, cada hermano pudo escoger tres o cuatro libros que quisiera.

Tú escogiste los de Enyd Blyton.

Aquellos libros salvaron ese día de Reyes.


Todavía necesitas que,

traigan los regalos que traigan,

los Reyes Magos no olviden tus libros.

jueves, 27 de diciembre de 2018

Las felicitaciones de Navidad



Nada más entrar en el portal supe que algo había cambiado.

Sin embargo por más que miré a mi alrededor no encontraba nada fuera de lugar, la planta de plástico estaba en su sitio y la alfombra desgastada seguía resignada su suerte ahora bajo mis pies.

Es verdad que el suelo estaba moderadamente limpio, supuse que había venido la señora de la limpieza, por fin.
Pero no, no era eso lo que notaba.
¿Quizá una atmósfera de calidez? ¿Más luminosidad? Pero si ultimamente la niebla se había quedado a vivir en nuestra ciudad, no tenía mucho sentido. ¿Qué era lo que yo notaba?

Seguí mirando a mi alrededor y, sin querer, mi mirada se detuvo en los buzones. Seguían uniformados e impasibles como siempre.

¿Cómo siempre?


¿No estaba mi buzón más brillante que los demás? Me acerqué más a él. ¿No tenía su abertura más alargada por las comisuras? Miré a los demás y después a él varias veces. ¿Cómo podía ser? Volví a mirarlos de nuevo, primero a todos, luego al mío. No había duda, era distinto. Era como... ¿Si sonriera?


Me apresuré a sacar la llave, abrí mi buzón corriendo, y entre las cartas habituales de facturas y publicidad encontré el tesoro.


Un tesoro de colores brillantes y letra manuscrita. Un tesoro plano pero profundo. Un raro ejemplar a punto de extinguirse.


Y lo tenía yo.


¿¡Cómo no iba a sonreír mi buzón?!




#Felicitaciones de Navidad
#Christmas
#Navidad
#Amistad


miércoles, 24 de octubre de 2018

24 de octubre. Día de la Biblioteca. Mi primera biblioteca




Tengo en la memoria mi primera biblioteca. 

Estaba en penumbra, tenía apliques de luz color verde en las mesas y toda ella estaba enteramente decorada con estanterías de madera. 
Aún la envuelve el silencio.

Recuerdo unas baldas llenas de libros de Tintín, aunque yo atravesaba la época de Enyd Blyton. Recuerdo las cabezas agachadas, recuerdo la atmósfera cálida de la lectura.

Y aunque el año pasado volví al pueblo catalán de mi infancia y había desaparecido, sigue siendo acogedora en mi memoria donde permanece intacta.

Intacta e inolvidable.



Cada 24 de octubre, desde el año 1997, se celebra el día de la Biblioteca.

Las fotos son de la exposición "Leyendo Madrid. Cien años de bibliotecas Públicas", una exposición muy interesante que estuvo a finales del año 2016 y primeros del año 2016 en Madrid.




lunes, 8 de octubre de 2018

Julia




Tus buenos días todos los días del año.

Tu sonrisa cuando yo entraba en casa:
luminosa.

Tu mirada cuando yo cosía.
Tu silencio.
Tu forma de hablarme con los ojos.
Tu humor.
Tu fuerza de voluntad.
Tu ejemplo.
Tu miedo a la electricidad,
a los ladrones,
a que volviera sola a casa,
esa forma tuya perfecta de quererme.

Tú forma de escuchar mis dudas.
Tu decisión, que valía para las dos.
Tu miedo a que yo te cogiera
en brazos.
Tu bizcocho y tu ensalada de pimientos,
tus croquetas de huevo y atún,
y esas rosquillas tuyas que nunca sabré hacer
tan ricas, pero aún huelen en mi memoria.

Tu forma de mover la cabeza arriba y abajo, arriba y abajo,
sin hablar,
cuando sabías que algo no tenía solución.

Tu fuerza
Tus cuarenta kilos.
Tu voz.

Tu estar
Tu ser.

Tus buenas noches cada día del año,
cada año de mi vida,
mi vida entera.

Feliz no cumpleaños
mamá.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Viajar. Etimología y vida

París. 8 septiembre 2018



Viajar, del catalán Viatje, y éste a su vez del latín "viaticum" que significa camino.


El lujo de Viajar.

El placer de despegar los pies del suelo.

Ascender.

La necesidad de mirar el mundo desde arriba.

Admirar.

Y reconocerse en la insignificancia.

Para seguir creciendo.




París. 8 de septiembre de 2018



Nápoles. El Vesubio. 11 de septiembre de 2018.

miércoles, 15 de agosto de 2018

Tres años ya





El mundo no se paró.
Las manillas de todos los relojes del mundo
siguen girando.
Y nosotros con ellas.

Pero estate tranquila.
Estamos bien. Todos estamos bien.

Aunque el mundo es un lugar infinitamente peor
desde que te fuiste.