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sábado, 10 de febrero de 2018

La casa donde nació Ramón de Mesonero Romanos en Madrid


Caminas por el centro de Madrid y topas por casualidad con una de esas placas doradas en forma de rombo que salpican tu ciudad y que llaman la atención. Una de esas que te gusta encontrar porque sabes te va descubrir un pedazo de su historia. 

No llevas las gafas y la ves algo borrosa pero no lo suficiente como para poder leerla: "En torno a este lugar estuvo la casa donde nació y vivió Ramón de Mesonero Romanos (1803-1882). 

Te alejas y contemplas el edificio que la contiene y la contemplas entre dos ventanas que dejan ver un piso bajo cerrado, semiabandonado, que paradójicamente parece la mejor compañía para esa indefinición de la placa: "En torno a este lugar estuvo la casa..."

Qué pena te dices. Más de una vez y de dos has leído por aquí y por allá que este periodista, sobradamente conocido como el Primer Cronista de Madrid de su época, protagonizó un episodio relacionado con otra famosa casa de otro escritor, la que hay en el núm. 61 de la calle Mayor de Madrid, la casa de Calderón de la Barca. 

Ramón de Mesonero Romanos se presentó un día en dicha casa para evitar que la demolieran. Para ello no solo les obligó a marcharse sino que permaneció de guardia toda la noche. A la mañana siguiente solicitó ante el Ayuntamiento que se detuviera la demolición por mandato judicial. Y su petición fue atendida.

Ahí sigue en pie, en el núm. 61 de la calle Mayor y señalada con otra placa, la casa de Calderón de la Barca. Casa que además tiene la peculiaridad de estar considerada como la casa más estrecha de Madrid.

Sin embargo, de la casa de Mesonero Romanos solo sabemos, gracias a otro Cronista y su biógrafo, D. Luis Prados de la Plaza, más o menos dónde estuvo... 

El considerado como primer Cronista de Madrid, D. Ramón de Mesonero Romanos, nació en la calle del Olivo, número 10, el 19 de julio de 1803. Pero tanto la calle como la casa desaparecieron al hacerse la Gran Via.  

Qué triste paradoja, te dices.





"Hijo de Matías Mesonero, de origen salmantino y de Teresa Romanos, de ascendencia zaragozana, el que será reconocido como primer Cronista Oficial de la Villa de Madrid, vivió en la casa familiar más de treinta años.
Ramón de Mesonero Romanos, periodista y fundador de publicaciones como el “Semanario Pintoresco Español”, fue designado cronista oficial de Madrid a partir del 15 de julio de 1864. Antes había redactado, junto con Esteban Calderón, el periódico “Cartas Españolas” y firmado gran número de artículos y crónicas sobre la ciudad. Entre 1845 y 1850 fue concejal del Ayuntamiento de Madrid, periodo en el elaboró unas reformas urgentes, necesarias y útiles, que presentó en la sesión plenaria del 23 de mayo de 1846, así como un proyecto de Ordenanzas Municipales, que recibió los elogios de la calle y de la prensa periódica. En 1847 ingresa como miembro de número en la Real Academia Española y es ya un reconocido articulista que colabora con numerosas publicaciones. Es también autor de obras de referencia sobre el Madrid de su tiempo como, entre otras, “Mis ratos perdidos o ligero bosquejo de Madrid entre 1820 y 1821” (1822), “Escenas matritenses” (1845), “El antiguo Madrid” (1861) o las significativas “Memorias de un setentón” (1881), que, en opinión de Prados de la Plaza, “son, de largo, la mejor herencia que nos ha dejado el primer Cronista Oficial de la Villa.”"

"La crítica ha sido en este sentido unánime, añadiendo a sus dotes de pintor y retratista de una realidad social unas cualidades humanas poco comunes. Todo ello propiciará una serie de nombramientos y honores que nunca actuarán en detrimento de su invariable personalidad. Su fallecimiento, 30 de abril de 1882, supuso un auténtico acontecimiento en la villa y corte de Madrid, una manifestación de duelo poco frecuente en este periodo histórico. Su legado se proyectará siempre como un copioso caudal de noticias de su época, imprescindible para todo aquel que quiera adentrarse en la pequeña historia de una España abrumada por los hechos y acontecimientos sociales. "

jueves, 11 de enero de 2018

Ruta literaria por el barrio Salamanca de Madrid - 2ª parte

C/ Claudio Coello 25 casa de Camilo José Cela


Hoy vamos a continuar el paseo literario por el barrio de Salamanca que comenzamos en otra entrada. Lo dividimos en dos partes para no hacer una entrada del blog tan larga.

Os recuerdo que lo comenzamos en la calle Claudio Coello en el núm. 25 donde había muerto el poeta Gustavo Adolfo Bécquer. Después subimos hasta la calle Velázquez donde había varios puntos donde detenerse. Al final de la entrada tenéis un enlace a ella.


Pues bien, hoy volvemos a la calle Claudio Coello, a donde bajamos desde Velázquez por Ortega y Gasset, y encontramos que a la altura del 25, haciendo esquina tenemos la casa donde vivió Camilo José Cela ( Iria Flavia, La Coruña, 1916 - Madrid, 2002). Aunqu de jóven tentó a la poesia, le conocemos más como prosista, ya sea con la novela, o el cuento y el libro de viajes. Se le conoció sobre todo a partir de su novela La familia de Pascual Duarte, en el año 1942.




Si seguimos caminando por la calle Velazquez de nuevo, hasta la calle General Oraa y bajamos por ella dirección Castellana, encontramos en el núm. 19 una casa que ahora está en obras donde una placa recuerda que allí vivió el escritor D. Ramón de Valle Inclán. Es una casona que me hubiera gustado conocer en sus días, ahora está casi tapada pero hace esquina con la calle de los Hermanos Becquer. En Madrid hay más casas donde vivió este escritor, pero ésta es la que nos pilla en el barrio de Salamanca. 

"Su amigo Antonio Palomero lo definió como una figura exótica, tocado con un amplio sombrero mexicano, una melena negra y sedosa, una barba puntiaguda, unos quevedos sobre su nariz aguileña y un cuello inverosímil de grandes puntas (“cuello galdstoniano”, según Rubén Darío, quien añadía que sus corbatas fastuosas podrían servir de chal a una mujer). Se apoyaba en un bastón rematado en un huevo de plata, “regalo de un príncipe indio”, según decía."





Volvemos sobre nuestros pasos y subimos de nuevo la calle General Oraa hacia la calle Francisco Silvela, y en la calle General Díez Porlier, en el núm. 36, tenemos la casa donde vivió y murió el dramaturgo Buero Vallejo. Este autor nació el mismo día que yo, un 29 de septiembre, y en mis épocas del Instituto nos tuvimos que leer "Historia de una escalera", que hasta creo recordar que nos llevaron al teatro a verla.


"Antonio Buero Vallejo siempre me pareció un hombre reflexivo, tal vez demasiado apesadumbrado, un punto tristón, acaso secuela de su pasado, aunque su viuda quita importancia a esa etiqueta y lo recuerda tierno en la intimidad, de conversación amena y divertida cuando se reunía con sus habituales contertulios. Era compañero de dominó de Fernando Vizcaíno Casas, vecino suyo en la sierra de Navacerrada, en vacaciones, tan distintos en su ideología pero con el que departía cordialmente. Buero Vallejo conoció a Victoria Rodríguez cuando formó parte de la compañía del Teatro Nacional María Guerrero que estrenó Hoy es fiesta, otra de las más aplaudidas comedias del autor alcarreño. Ella tenía veinticinco años, quince menos que él, del que se enamoró en seguida y tras un breve noviazgo se casaron el 5 de marzo de 1959. Victoria trabajó en unas cuantas obras de Antonio, pero no en tantas como él hubiera querido, ya que nunca quiso imponerla a ningún director para evitar ser acusado de nepotismo." Manuel Román.





A continuación podemos pasar por la calle General Pardiñas y tenemos las casas de dos escritores que merece la pena recordar. En el núm. 97 está la casa donde vivió y murió Miguel Mihura.



Miguel Mihura (Madrid, 1905 - 1977) Comediógrafo y humorista español a quien se debe la renovación del teatro cómico de la posguerra. Su obra maestra, Tres sombreros de copa (escrita en 1932 pero no estrenada hasta 1952), supuso una ruptura radical con el humor tradicional. En 1941 fundó La Codorniz, famosa revista semanal de la posguerra, que dirigió hasta 1946.  Mihura fue además guionista de más de veinticinco películas, entre ellas Bienvenido Mr. Marshall, dirigida por Luis García Berlanga en 1952.

 "El humorista cínico era un sentimental, como todos. Había sido toda su vida un soltero ejemplar y pertinaz, pero se enamoró para siempre de una suiza fugaz, cuando ya era demasiado tarde. Se nos murió en seguida. Le lloré con Alfonso Sánchez, que tampoco duró mucho. Siempre viví una adhesión sentimental, intelectual, al 27 del humor, que eran una prolongación de Gómez de la Serna, imposibles sin Ramón, aunque no le citaban demasiado. Mihura llegó a decirme que el maestro era Fernández Flórez. Estaba borrando sus propias huellas. Siempre fue un cojo malvado y adorable" Francisco Umbral





Y en el núm. 107 de General Pardiñas, casi en la esquina con María de Molina, vivió la autora del Nadal Carmen Laforet. Tiene una placa que dice: "En esta casa mirando hacia Barcelona vivió Carmen Laforet (1921-1994) y en ella escribió su novela "Nada" Premio Nadal 1945". 

Mirando hacia Barcelona...







Y por último saltamos de la primera premiada con el Nadal a un premio Cervantes, porque ya en la Avenida de América encontramos la casa donde vivó y murió Juan Carlos Onetti, Premio Cervantes. Novelista uruguayo, considerado no sólo el escritor más importante que ha dado la literatura de su país, sino uno de los máximos creadores de la narrativa en lengua castellana del siglo XX.





"Me senté en la cama de Juan Carlos Onetti cuando nadie me observaba, y me pareció que aún había en ella mucho insomnio impregnado. Me mullí brevemente y se levantó un silencio viejo que me hizo creer que su literatura se escondía aún en aquella cama, expuesta durante siete semanas en la Casa de América. Todo lo que necesitaba Onetti, incluso lo que le sobraba, estaba en su habitación, desde la que contadas veces se asomó a la ventana. No había exteriores en Juan Carlos. «Empezó a estar encerrado desde niño», admitía hace poco su viuda, Dolly Onetti, pero el retiro solo se volvió rotundo y feliz después de llegar a Madrid en 1975 e instalarse en la avenida de América 31, piso 8.º, apartamento 3. Para lo que había que decir, bastaba el silencio, y para lo que había que conocer, bastaba la cama, afirmaba a menudo el propio escritor."
  Juan Tallón






Espero que os haya gustado este paseo literario por el barrio de Salamanca. En este blog tenemos más paseos literarios, os dejo reseña de alguno de ellos por si queréis echarles un vistazo.



Otras entrada de paseos literario por este barrio en el blog:





sábado, 29 de abril de 2017

Postales literarias desde Valladolid: Zorrilla, Cervantes, Jorge Guillén, Nuñez de Arce


De mi última escapada fuera de Madrid me traje varios regalos literarios para mi blog.

Apenas pasé un día muy escaso en Valladolid pero nos dió tiempo a recordar a varios autores. Fue un viajecito de lo más aprovechado.

En la Plaza Zorrilla tenemos el monumento a José Zorrilla, el poeta vallisoletano. En la parte inferior tenemos a la Musa, representando a la Poesía. Data de 1900 y la hizo un escultor Aurelio Rodríguez Vicente Carretero que había frecuentado la amistad del poeta en Madrid. 
Este año se celebra el bicentenario del nacimiento del poeta, y hay muchos actos para conmemorarlo.

José Zorrilla nació en la casa familiar de Valladolid, sita en la entonces “calle de la Ceniza”, hoy calle de Fray Luis de Granada, el 21 de febrero de 1817. En Valladolid vivió hasta los 9 años y, siendo joven, en la Universidad de Valladolid, cursó varios cursos de leyes. Desde Valladolid partió a Madrid, semanas antes del famoso episodio junto a la tumba de Larra, que lo catapultaría a la fama. Por último, a Valladolid volvería, durante algún tiempo, casi al final de su vida, cuando el Ayuntamiento de Valladolid lo nombró “cronista de la ciudad”.



Aquí debajo tenemos la entrada a la Casa Museo Zorrilla. Entrar es una asignatura pendiente para otra escapada a Valladolid.



En un extremo de la plaza de Zorrilla tenemos la alusión a otro grande de las letras: Don Miguel de Cervantes. Desde mediados del siglo XVI hasta 1881 que lo cerró el Ayuntamiento, estuvo en una esquina el Hospital de la Resurrección. Hay una placa en esa esquina donde nos dice que Cervantes inspiró en él "El coloquio de los perros" y "El casamiento engañoso".





 Muy cerca de esa esquina tenemos la Casa de Miguel de Cervantes. Donde vivió el autor entre 1604 y 1606. La estancia de Cervantes en Valladolid coincidió con la publicación de la primera edición de El Quijote, en 1605. Entrar dentro de la casa también se nos quedó para otra visita.

 


También paseando por Valladolid encontramos la casa donde vivió el poeta Jorge Guillén (Valladolid, 1893). La placa está puesta en conmemoración del centenario de su nacimiento. 

Jorge Guillén perteneció a la llamada Generación del 27. Vivió en Valladolid hasta el Bachillerato, y después comenzó Filosofía y Letras en Madrid alojado en la Residencia de estudiantes, aunque terminó licenciandose en la Universidad de Granada.fue profesor universitario en París, Murcia, Oxford y Sevilla. Participa en los años anteriores a la Guerra Civil en las más importantes empresas poéticas de aquellos días: crea en Murcia, con Juan Guerrero la revista Verso y Prosa (1927) y colabora en el homenaje a Góngora, sobre quien había versado su tesis doctoral (1925). Después de la guerra es profesor en Montreal y Wellesley, y, una vez jubilado, se instala en Málaga, donde muere en 1984.






Y también, un poco por casualidad, porque su placa puede pasar desapercibida. Encontramos al pasear por Valladolid el lugar donde nació el poeta Gaspar Nuñez de Arce. Y que ahora ocupa el Colegio Oficial de Enfermería.

Nació en Valladolid, en 1834. Estudió en Toledo y Madrid; intervino en la política de su tiempo y fue cronista de la campaña de África (1859-60), como Pedro Antonio de Alarcón. Perteneció al partido de Sagasta y desempeñó cargos políticos, entre otros, el de gobernador de Barcelona (1868) y el de ministro de Ultramar. De su obra teatral, el drama histórico “El haz de leña” (1872) quizá sea el que mejor ha soportado el paso del tiempo. En sus poesías líricas abundan las descripciones, los asuntos históricos y los temas religiosos, morales y políticos. En 1875 publicó un tomo de poesías titulado “Gritos del combate”, en el que recogió su producción de 1868 a 1874. Entró en la Real Academia Española en 1874. Murió en Madrid, en 1903.







Y hasta aquí esta entrada, que podríamos alargar muchísimo más, pero mejor dejarlo por hoy en unas pinceladas de algunos de los rincones literarios de Valladolid con mucha historia.

Nos queda profundizar en éstos, y descubrir muchos más que tiene, pero cómo ya hemos dicho lo dejamos para otra escapadita.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Revoltijo literario: Casas de Escritores, poemas, sentencias entre El Algarve, Lisboa, Madrid y Segovia

Vila Real de San Antonio en el Algarve en Portugal
Hoy vamos a hacer una entrada literaria para el blog a modo de cajón de sastre. 

Me apetece que sea variada en esta día gris, al menos en Madrid.

La foto que encabeza la entrada está tomada en el Algarve, en Vila Real de San Antonio. Me gustó mucho la sentencia o el aforismo que habían escrito.

De la Casa de Pessoa, en Lisboa

Del Algarve saltamos hasta Lisboa y nos quedamos con una fotografía de Fernando Pessoa fotografiado por su amigo Manuel Martins en septiembre de 1929. Está bien lo de "Fernando Pessoa, en fragrante delito"...

La fotografía está tomada de la Casa del escritor en Lisboa.



Ahora saltamos de Lisboa a Madrid. Y también sacamos de este cajón de sastre un recuerdo para el dramaturgo Antonio Buero Vallejo, porque este año estamos celebrando el centenario de su nacimiento. 

Estas fotografías son de la calle General Díaz Porlier, donde está la casa donde vivió y murió el escritor, en Madrid. 





Y de Madrid, nos vamos hasta Segovia, y rescatamos de sus paredes un letrero antiguo, muy antiguo, de esos que da gusto encontrar.

"No se permite dejar carruajes en esta plazuela bajo la multa de 5 pesetas"

Está chulo ¿verdad?


En Segovia en pleno centro de la ciudad

Todas las fotos las he ido haciendo yo en este año 2016.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Casa Museo Antonio Machado en Segovia



Como continuación a la entrada que hemos hecho hace nada sobre una ruta literaria por la ciudad de Segovia, nos quedaba comentar con más detenimiento la Casa Museo de Antonio Machado en esta ciudad.

El poeta llega a Segovia procedente de Baeza, su anterior destino. El archivero de Hacienda le busca una pensión que fuera modesta porque el poeta no nadaba en la abundancia. Y así la encontró. Nos referimos a la pensión regentada por doña Luisa Torrego en la calle de los Desamparados -hoy única ‘Casa Museo’ dedicado al poeta-. Más tarde la compraría la Academia de Historia y Arte de San Quirce, que la ha mantenido para que pueda ser visitada por el público.

A mí me ha gustado. Es pequeñita, pero estámuy bien para recrearse en la figura de este poeta.

Solo cuesta 2,5 euros, y te incluye una audioguía con muchísima información sobre el poeta, y su tiempo. 




 Nada más entrar, subimos las escaleras y nos encontramos con un pasillo largo, techos bajitos, y este cuadro con fotografías de doña Luisa, la señora de la pensión. Es gracioso porque en la audioguía te dicen que es "una señora muy limpia". Qué expresión... 

En la foto vemos la cama y la mesita que luego veremos en la habitación de Machado. La mujer vivió muchos años.


A continuación vemos la cocina, muy bien equipada con todos los utensilios de entonces, no le falta ningún detalle. Se conserva la pared encalada, el suelo de losas, y la cocina de carbón.




Sabemos que Machado pide destino en Segovia por su cercanía a la capital. Todas las semanas se acerca a la estación de ferrocarril para tomar el tren que le llevará a Madrid, donde cada fin de semana se empapa del movimiento artístico y literario del momento.

Lo siguiente que vemos es el comedor. Al que se accede después de subir unos escalones. Ahora recuerdo que decía la audioguía que la escalera le traía a mal traer al poeta. Como tenía los pies grandes y planos y los escalones eran estrechos no se hacía con ellos...

Lindando con el comedor está una habitacioncita donde se da homenaje a la Universidad Popular Segoviana, a cuya iniciativa ayuda Machado al poco de llegar. En ella se impartían cursillos gratuitos y nocturnos para todo el mundo. 





 También hay un recuerdo para la Biblioteca Circulante, que formaron los miembros de la Universidad con la aportación cada uno de un número de libros. He leído que Machado contribuyó con 50 libros a esta causa. 

También está en la casa la biblioteca Machadiana, entre el comedor y la habitación.






Es reseñable la habitación del poeta. Conserva los mismos muebles que tenía. Con su mesa camilla y su peculiar brasero. Los libros apilados encima de la mesilla, la llave antigua de la luz... 

El cronista y compañero del poeta M Grau, decía que como la habitación estaba orientada al norte, era tan fría que Machado, irónicamente por supuesto, comentaba que tenía que abrir el balcón para que se caldeara un poco... Vamos que debía ser una nevera.

Y la señora de la pensión, doña Luisa, se enfadaba porque todas las mañanas se encontraba su papelera llenita de papeles, los borradores que había tirado por la noche, cuando se quedaba escribiendo...






 Os quería dejar también con el detalle de la última carta escrita por Machado a su amigo José Bergamín. Está fechada el 9 de febrero de 1939, en el mismo mes de su muerte.



 A mí me gustó mucho esta casa museo de Machado en Segovia. En ella permaneció el poeta hasta 1932 cuando se marchó a Madrid porque había conseguido una cátedra de francés en el Instituto Calderón de la Barca de Madrid. Así que estuvo allí desde 1919 hasta 1932.

La casa, aunque pequeña, es más grande de lo que yo pensaba, tiene varias estancias que ver y desde luego puesta con mucho detalle. Los muebles, los retratos del poeta por todas partes, las fotos de diversos momentos de su vida, y desde luego con su esposa la jóven Leonor, y su otro amor Guiomar o Pilar de Avellaneda, entre otros. Muchos libros, diversos objetos más o menos privados, como la carta. Recortes de periódicos... Pero desde luego te haces una idea de lo modestamente que vivía en esa casa el poeta.

Como os decía la audioguía está fenomenal, ¡no veáis si os cuenta cosas! Me pareció de lo más entretenida.

 En el jardín una copia del busto que le hiciera Emiliano Barral en 1920.

Yo creo que si os gustan estos temas, no os defraudará la visita.

Dirección:

C/ de los Desamparados, 5
40003, Segovia, Segovia, España
Teléfono: 921 46 03 77

domingo, 25 de septiembre de 2016

Casa de Rosalía de Castro en La Coruña



Me gusta mucho visitar las casas de los escritores: Dónde vivían, dónde escribían... En el blog tenemos reunidas todas las reseñas de esas visitas bajo la etiqueta "CASAS ESCRITORES", por si os apetece echar un vistazo a las que ya tenemos reunidas, que son unas cuántas.

 Hoy quería dedicar esta entrada a otra de esas casas. Aunque en este caso no se puede visitar, solo se puede ver desde fuera.

Me estoy refiriendo a la casa de Rosalía de Castro en el casco histórico de la ciudad de La Coruña. Una placa te avisa de que has llegado, está en la calle del Príncipe, en el núm. 3.

No es la casa donde nació la escritora, sino donde vivió desde finales del 1870 hasta el año 1875. La placa te dice que aquí vivió con sus hijos y su esposo en 1873, pero buscando información sobre ella he encontrado que lo hizo durante esos años.

La casa es un edificio construído en el siglo XVIII con cinco plantas, de unos 180 metros cuadrados cada una, con un jardín anexo. El matrimonio Murguía vivió en uno de los pisos, porque a Manuel Murguía le nombraron Jefe del Archivo del Reino de Galicia. Aquí también nació la quinta hija del matrimonio, Amara.

La casa en la actualidad no se puede visitar, como ya os he dicho. Su historia ha sido azarosa. En los años noventa "albergó un local de hostelería, con el nombre de Casa Rosalía, en el que se daban cita poetas y escritores participantes en encuentros literarios en la ciudad o los cursos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo". Fue propiedad de la Caixa Galicia que lo adquirió en el año 2004, hasta que lo cedió en el año 2007 a la Academia Real de Galicia que quería convertirlo en un nuevo centro cultural.

Pero al final por falta de dinero la RAG no pudo afrontar las obras que se necesitaba hacer en la casa para reconvertila en centro cultural y tuvo que devolvérseo a sus antiguos dueños, la antigua Caixa Galicia, y ahora Afundación, que son quiénes están haciendo obras ahora en ella. Parece ser que estaban arreglando los tejados y las bajantes principalmente y luego demás obras de mantenimiento.

Ojalá que algún día esta casa pueda dedicarse a fines culturales.





jueves, 18 de agosto de 2016

La Casa Museo Fernando Pessoa de Lisboa



Intento ahora en el verano retomar entradas de estos meses pasados que no he tenido tiempo de ir contandoos. 

Tenía pendiente hablaros de la Casa Museo de Fernando Pessoa en Lisboa, para incluirla dentro de nuestra colección de Las casas de los Escritores. En su día hablamos de la Fundación de Saramago, en la Casa dos Bicos también en la misma ciudad, pero ésta se nos había quedado sin reseñar. Frases famosas cruzando la fachada del edificio es lo primero que te sorprende cuando te la encuentras.




En esta Casa Museo vivió el poeta desde el año 1920 hasta el año 1935 que murió. Cambió de domicilio como unas treinta o cuarenta veces. Había nacido el 13 de junio de 1888 en la Freguesia dos Mártires, Lisboa, y murió el 30 de noviembre del 35. Esta casa está en el Campo de Ourique, en la Rua Coelho da Rocha, 16 y fue donde vivió sus últimos quince años. Aquí se trasladó con sus hermana y sus sobrinos, aquí descubrió que estaba enfermo, aquí escribió gran parte de su obra, y desde aquí se trasladó al hospital donde murió.

Fue inaugurada para que el público la visite, también en noviembre, pero del año 1993. La idea era que fuera un centro cultural donde se le pudiera rendir homenaje. 

Aquí se pueden ver algunos de sus libros y de sus objetos personales, que nos dejó en herencia.





Ofelia Queiroz, su enamorada con quién nunca se llegó a casar

La habitación como podéis ver en las fotos está muy bien conservada. El detalle del arcón lleno de folios arrugados me gustó mucho. Creo que la cama y el arcón no son los auténticos. He leído que en el arcón se encontró gran parte de su obra. También he leído que sobre la cómoda escribía muchas veces de pie. La mesa con sus cigarrillos, su traje con su camisa blanca, y su corbata estrecha, la cama por supuesto, y algunos folios cómo recién escritos.

Su primera obra en portugués, Mensagem fue la única que se publicó en vida del poeta, en el año 1933. El barquero anarquista, Libro del desasosiego, Sobre Portugal, Cartas de amor de Fernando Pessoa, Poesías Inéditas, Odas de Ricardo Reis, Poemas de Alberto Caeiro y English Poems son algunos de los títulos más importantes de la obra de Pessoa.

Pessoa fue un poeta muy misterioso con una personalidad compleja. Es conocido que tenía múltiples alter ego, sus heterónimos, en los que se desdoblaba para firmar sus propias obras.







Los textos nos acompañan en toda la visita por la Casa Museo. Comienzan en la fachada, que se ha conservado más o menos cómo era, y se siguen por todas las escaleras. La Casa por dentro se cambió para dar cabida a todas las funcionalidades que iba a tener, y está pintada toda ella de blanco.

Tiene una biblioteca, un auditorio, un jardín, salas de exposiciones... aquí se organizan lecturas de poesías, encuentros con autores, conferencias, talleres, exposiciones...