lunes, 8 de agosto de 2016

"Ultramarinos"



Yo no sé si ya hemos hablado en el blog de la palabra "Ultramarinos". Pero si ya lo hemos hecho, la palabra en cuestión es tan bonita, que no importa que nos repitamos.

Ya apenas hay tiendas de ultramarinos, sin embargo yo las recuerdo de mi infancia como esos establecimientos llenos de misterio, donde había mil y un alimentos que descubrir. Olían además tan bien... Es una palabra llena de nostalgia, muy evocadora.


Nos dice el diccionario de la RAE:



ultramarino, na
1. adj. Que está o se considera del otro lado o a la otra parte del mar.
2. adj. Esp. Dicho de un género o de un comestible, y especialmente del de fácil conservación: Traído del otro lado del mar, y sobre todo de América o Asia. U. m. c. s. m. pl. Lonja, tienda de ultramarinos.

Eran esas tiendas donde estaban los alimentos que traían de tierras lejanas, del otro lado del mar...

Se ve muy claro en la misma palabra: "Ultramarinos", es sencillo desmembrarla: Del prefijo Ultra (más allá), de la palabra "mar" del latín mare, más el sufijo "ino" del latín "inus" que denota relación o pertenencia, en este caso que pertenece al mar.

Eran y son, en los pocos casos en los que aún perviven, tiendas con mucho encanto: sus latas de conserva haciendo torres bien ordenadas, sus mostradores de madera y cristal, sus galletas o cualquier otro alimento a granel o al peso. Alimentos que perduraban, como perdura segurmente la memoria de alguna de ellas en nosotros. 

Os dejo con algunas fotos de ellas, tomadas por mí este verano en León, en Astorga. Dónde aún resisten algunas de ellas, afortunadamente.



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