miércoles, 6 de abril de 2016

Un poema en la calle de Lisboa de la poeta Florbela Espanca




De pronto vas paseando por Lisboa, muy cerca del mirador de Nossa Senhora do Monte y te cruzas con un poema en portugués que se quiere venir contigo. 

Florbela Espanca, es la poetisa portuguesa. Y yo no la conocía. Pero ahora sé que la poeta portuguesa Florbela Espanca (1894-1930) nació un 8 de diciembre, se casó otro 8 de diciembre y murió aún otro 8 de diciembre, porque se suicidó. La llaman la Dama del Alentejo, y el pueblo portugués convirtió muchos de sus poemas en la letras de sus fados. Fue valiente para su época, decidida, liberal, se casó varias veces y buscó incansable la felicidad entre sus desdichas amorosas.

"Florbela Espanca publicó en vida solo dos libros de poemas: Livro de Magoas y Livro de Soror Saudade, que en breve se agotaron, pero no fueron reeditados; y uno de cuentos, dedicado a su hermano aviador, Máscaras do Destino. Dejó preparada la edición de otro, su mejor libro, Charneca en Flor, que salió a la luz póstumamente, junto con Reliquiae: una colección de poemas manuscritos que por revelar sus intimidades amorosas, nunca habían sido editados. Solo muchos años más tarde, y gracias a la labor infatigable de Rui Guedes, el público pudo leer otro libro de cuentos, Dominó Preto, y muchos poemas más... Más importante aún, editó las cartas que pudo compilar, verdaderas joyas de sinceridad y poesía, y las pocas páginas de su Diario. Hace pocos años fueron recuperadas las cartas de amor a su segundo marido, Antonio Guimarães, fundamentales para entender el alma de nuestra poetisa..."

http://www.revistaesfinge.com/arte/literatura/item/785-84florbela-espanca-la-poetisa-del-amor


¡Ser poeta es ser más alto, es ser mayor
De lo que son los hombres! ¡Morder como quien besa!
¡Es ser mendigo y dar como quien es
Rey del Reino de Más Acá y Más allá del Dolor!

¡Es tener de mil deseos el esplendor
Y no saber siquiera qué se desea!
¡Es tener aquí dentro un astro que flamea,
Y tener garras y alas de cóndor!

¡Es tener hambre, es tener sed de Infinito!
Por yelmo, las mañanas de oro y de satén...
¡Es condensar el mundo en un solo grito!

Y es amarte, así, perdidamente...
Es que seas alma y sangre y vida en mí
¡Y decirlo cantando a todo el mundo!

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