miércoles, 27 de noviembre de 2013

Quince años sin Gloria Fuertes



Este miércoles, día 27 de noviembre hace 15 años que nos falta Gloria Fuertes.

Tengo que confesar que no me suelen gustar sus poemas infantiles. Pero qué descubrimiento sus poemas para adultos. Los descubrí tarde y todos esos años que me los perdí...


Sale caro, señores, ser poeta.
La gente va y se acuesta tan tranquila
−que después del trabajo da buen sueño−.
Trabajo como esclavo llego a casa,
me siento ante la mesa sin cocina,
me pongo a meditar lo que sucede.
La duda me acribilla todo espanta;
comienzo a ser comida por las sombras
las horas se me pasan sin bostezo
el dormir se me asusta se me huye
−escribiendo me da la madrugada−.
Y luego los amigos me organizan recitales,
a los que acudo y leo como tonta,
y la gente no sabe de esto nada.
Que me dejo la linfa en lo que escribo,
me caigo de la rama de la rima
asalto las trincheras de la angustia
que nombran su héroe los fantasmas,
me cuesta respirar cuando termino.
Sale caro señores ser poeta.
 
 
 
 
 El amor, la poesía, el hipo
y la levitación
no son voluntarios.
 
 
HAGO VERSOS, SEÑORES! (Todo asusta, 1954)
Hago versos señores, hago versos,
pero no me gusta que me llamen poetisa,
me gusta el vino como a los albañiles
y tengo una asistenta que habla sola.
Este mundo resulta divertido,
pasan cosas señores que no expongo,
se dan casos, aunque nunca se dan casas
a los pobres que no pueden dar traspaso.
Sigue habiendo solteras con su perro,
sigue habiendo casados con querida
a los déspotas duros nadie les dice nada,
y leemos que hay muertos y pasamos la hoja,
y nos pisan el cuello y nadie se levanta,
y nos odia la gente y decimos: ¡la vida!
Esto pasa señores y yo debo decirlo.
 

martes, 26 de noviembre de 2013

"Dime quién soy" de Julia Navarro



El último libro que he leído ha sido “Díme quién soy” de Julia Navarro. Me ha gustado mucho.
Yo quería leerlo desde que escuché hablar de este libro en Página 2, el programa de libros que hay los domingos en la TV2. Y cuando al fin lo he hecho, no me ha defraudado en absoluto. He disfrutado mucho con los avatares de Amelia Garayoa, la protagonista. Y ahora estoy en ésos días tras terminarlo que me gustaría que aún fuera el libro muchísimo más largo que ya lo es, para poder seguir sabiendo de su vida…
Es el primer libro de esta autora que me leo y la verdad es que me sorprendido gratamente. Así que supongo que con el tiempo tendré que leerme el último de ella “Dispara yo ya estoy muerto”, pero voy a empezar con otras lecturas para cogerlo con ganas, que también tiene bastantes páginas.
Pero a lo que íbamos: “Dime quién soy”. El argumento es: Un periodista en paro, Guillermo Albi, recibe el encargo de su tía de investigar la vida de su bisabuela, Amelia Garayoa, una vida que todos los miembros de la familia desconocen porque abandonó a su marido y a su hijo para irse con otro hombre. Guillermo empieza a investigar y vamos de la mano de su bisabuela recorriendo todo el siglo XX…
El libro está dividido en seis capítulos cada uno con el nombre del hombre que en ese momento era importante en la vida de la protagonista. Y formalmente tiene el logro de que la historia salta en el tiempo, desde la actualidad de Guillermo investigando hasta el pasado de su bisabuela a lo largo de su historia. Y por otro lado como tiene una vida tan azarosa pues también va cambiando el lugar donde se va desarrollando la trama. Pues gracias a la historia vamos pasando por distintas ciudades: Madrid, Barcelona, Buenos Aires, Londres, París, Roma, Moscú, Portugal y Berlín. Todo esto unido a que el relato está cuajado de múltiples diálogos pues el resultado es que la lectura es bastante ágil y entretenida. Además tiene ese aliciente de que vas dando un repaso histórico por los grandes acontecimientos de la historia del siglo XX: La época convulsa de antes de nuestra guerra civil, la guerra y luego se pasa a la II Guerra Mundial, la Guerra Fría, el muro de Berlín… Yo encantada de poder a repasar todos éstos temas.
En cuanto a los personajes. Como la historia es tan larga y pasan tantas aventuras hay múltiples personajes. Quizás el menos logrado para mí sea el del otro protagonista, el de Guillermo, de quién sabemos poco. Pero en cambio pienso que está muy bien reflejada la evolución en el personaje de Amelia, la verdadera protagonista, una mujer que empieza siendo bastante ingenua, que se equivoca y se equivoca pero que con el tiempo va madurando bastante. La autora creo que ha sabido reflejar bien su evolución. En lo que se refiere a los personajes masculinos que van titulando cada parte y que son muy importantes en la vida de Amelia están bastante logrados y son muy creíbles.
Por todos esos temas yo aconsejo su lectura.
Por otra parte también es cierto que quizás se le pueda atribuir a la lectura, falta de realismo en algunos detalles como que de pronto las ancianas le ayuden tanto económicamente, o demasiadas piruetas para una sola vida en cuanto a la de la protagonista. No sé, por poner un ejemplo. Quizás sí que ahí algunos lectores lo puedan tachar de falta de verosimilitud. Pero lo cierto es que a mí no me importaba tanto. A mí la lectura me resultaba tan entretenida y esos personajes me habían atrapado tanto que me lo creía todo y a disfrutar se ha dicho.
Y el final... el final está muy bien. Dónde se desvela el por qué del título. 
En fin, que a mí me ha tenido ahí presa durante todo el tiempo que he tardado en leerlo. Me ha servido muy bien para hacer un repaso histórico por todo el siglo XX, desde la II República Española hasta la caída del muro de Berlín, y además es de esos libros en los que encariñas con los personajes tanto que te los vas llevando a todas partes. Os la recomiendo.
 
Os copio un enlace al programa que os comentaba dónde escuché hablar por primera vez de esta novela: 
 


domingo, 24 de noviembre de 2013

De los nombres de los sitios... Bares de copas




Ésta foto la tomé en Zaragoza


Hace ya un tiempo que no dedicamos una entrada a nombres de tiendas.

En este caso vamos a dedicársela a nombres de bares de copas. Así nos hacemos la ilusión de que aunque quede poco ¡todavía estamos a domingo! y es fin de semana...

Espero que os gusten. A mí me parecieron originales.

En Madrid...


En Madrid


Podría ser una zapatería... Pero no, también es un bar de copas

martes, 19 de noviembre de 2013

La casa-museo de Benito Pérez Galdós en Las Palmas de Gran Canaria





Este septiembre pasado estuve en Las Palmas visitando la Casa-Museo de Benito Pérez Galdós.


Ya sabéis la afición que tenemos en este blog por las casas de los escritores. Ya hemos visitado unas cuantas. Os dejo un enlace a esa etiqueta por si queréis echarles un vistazo:


Pero cómo os iba diciendo en septiembre tuve la oportunidad de visitar la de Pérez Galdós en la calle Cano de Las Palmas de Gran Canaria. Y todavía no había tenido tiempo para comentarlo. 

Es una típica casa canaria del siglo XIX. 




El autor nació un 10 de mayo de 1843, y vivió en esta casa hasta los 19 años. Luego es su casa natal. Pero creo que es la única de este autor que se visita, aunque más tarde se trasladaría a Madrid y a Santander, donde murió. En ésta están algunos de los muebles y utensilios que tenían en estas dos casas más que os comentaba.







La casa tiene dos plantas y un par de patios centrales. El despacho y uno de los dormitorios son como los “San Quintín”, la residencia de Santander. El despacho me gustó especialmente, qué sabor más literario tenía… Se podían apreciar algunos libros de su biblioteca personal y algún que otro utensilio de lo más curioso. Y desde luego fotocopia de algunas de sus páginas escritas con todos los tachones de haber estado corrigiéndolos. Ésto a los que escribimos nos suele gustar mucho...


 
Curioso afilador de lápices ¿Verdad?
Me gustó mucho esta casa, estaba muy bien. Y por supuesto tenía algunas salas, más propias de museo, donde hablaban de su obra.



Tengo muchísimas fotos, pero ya os he dejado bastantes, no es plan de seguir colgando más de ellas. Cómo veréis por las que os he enseñado era una casa con mucho encanto, con mucho color y bastante entretenida. Además la guía era muy agradable. 

Mereció la pena la visita. Me gustó mucho.


domingo, 17 de noviembre de 2013

"La llamada" en el teatro Lara


 Pues el viernes estuve en el teatro Lara viendo "La Llamada" una comedia musical de Javier Calvo y Javier Ambrossi. Ambos son actores, los hemos visto en Física y Química o Sin tetas no hay paraíso, pero ésta es su primera obra, aunque ya habían hecho pequeñas obras para Microteatro por dinero.

Bueno pues me gustó bastante. Qué buen rato.

Lo pasé muy bien. Es una obra loca sobre la fe, el descubrimiento del amor y una invitación a seguir el propio camino. ¿El argumento? Si os digo que a la protagonista, a la adolescente que encarna Macarena García (Goya por "Blancanieves"), se le aparece Dios cantando canciones de Whitney Houston... Pues ya os he dicho bastante. Pero no es irreverente sino ingeniosa.

Lo pasamos muy entretenido, nos reímos en bastantes ocasiones y se pasó en un suspiro. Me gustó. Las actrices: Macarena García, Gracia Olayo, Andrea Ros y Belén Cuesta interpretan a dos adolescentes y dos monjas y luego Richard Collins-Moore a un Dios peculiar y ochentero. No me parecía que nadie lo hiciera mal, aunque algunos, claro, me gustaron más que otros. Aunque están todos muy en su papel. las monjas tienen unos golpes que se te meten en el bolsillo. Tanto Gracia Olayo como Belen Cuesta, que particulamente me gustó mucho. 

Canciones como ya os he dicho de Whitney Houston, de Presuntos Implicados y la banda de rock cantando en ese momento...  

Curiosa y desenfadada, loca e ingeniosa, fresca, graciosa. Desde luego no te deja indiferente, tan absurda como es, pero sales con un buen sabor de boca.


  

Horarios: viernes 22:30 h., sábados 23:00 h y domingos 20:30 horas.
Texto y dirección: Javier Ambrossi y Javier Calvo.
Reparto: Macarena García, Gracia Olayo, Belén Cuesta, Andrea Ros y Richard Collins-Moore.
Duración: 90 minutos.



viernes, 15 de noviembre de 2013

"El acantilado de tu ausencia" Relato de Rocío Díaz


Y en la entrada pasada os hablaba de mi último premio y en ésta os quería hablar del penúltimo. Porque se me ha ido pasando todo el verano y yo se lo debía a la Asociación Vecinal de Pardinyes en Lleida que consideraron en junio que el premio a la carta de amor en castellano de la 21 edición del premio literario Cartas de Desamor debía ser para mi carta titulada "El acantilado de tu ausencia".

En este certamen hay dos modalidades de premio, para una carta en catalán y otra en castellano.

Fue una lástima que yo no pudiera asistir a la entrega de premios porque justo salía de viaje. Pero quería decir que fueron muy amables conmigo, mucho. Y aún no asistiendo no tuve ningún problema para recibir no solo el premio, sino también los recortes de los periódicos, el diploma y varios libros donde se han recopilado cartas ganadoras de otros años. Quería agradecérselo especialmente a Maite Alarcón.

Ha pasado todo el verano y todavía no había colgado la carta premiada. Aquí la tenéis.




El acantilado de tu ausencia



Querido,

Otra vez te he visto esta mañana. Lo que hubiera dado por acercar mi nariz hasta ti, y llenarme de tu olor, lo que hubiera dado por pasear mi lengua por tu conocida piel, lo que hubiera dado por degustarte despacio, como tú te mereces, muy despacio.

Pero una vez más, te he rechazado. He obligado a mi mirada a volverse a otro lado, ignorando tu presencia, he escogido frutas que pretendían ser dulces, queriendo sustituirte, y hasta he intentado disfrutar con ansia de su zumo y su lisa piel, queriendo olvidar la tuya, rugosa y entrañable. Todo ello como tributo a mi firme determinación de alejarme de ti.

Verdugo y víctima soy de tu sabor. Porque tengo que confesarte, que mientras te negaba mi mirada, mi voz, mi boca, mientras mi cuerpo te negaba de esas tres formas, millones de síes mayúsculos y mudos mordían con crueldad la boca de mi estómago.

Cada mañana la batalla comienza de nuevo entre tú y yo. Me esperas, como un mártir que soportará un día más mi desplante. Me esperas, sí, a dos pasos de donde yo voy a estar, tan cerca, mi amor, que si estirara mi mano podría tocarte. Pero no sabes con qué sufrimiento me aguanto las ganas hasta de mirarte. Y tú, que pareces implorarme con tu presencia dulce y leal que te elija, quedándote el último de la fila, uniformado con tu ropa de mezclilla, tu chaqueta ocre y crujiente, sin abandonar esa postura marcial de brazos al frente. Como pidiéndome que te coja, que nos fundamos en un solo sabor, mi saliva, tu carne.

Cada mañana la batalla comienza de nuevo entre tú y yo. Tú aguantando estoicamente mi sobreactuada indiferencia. Yo sintiendo que mi estómago se contrae con ese dolor tan conocido que no es más que el acantilado de tu ausencia dentro de mí. Y vuelvo a negarte un rincón en mi vida.

Cómo decirte que aunque yo no quiera ni verte, te deseo como no he deseado otro cuerpo en toda mi vida. Cómo decirte, aunque ya mi razón haya convencido a mi corazón de que puedo vivir sin ti, aunque ya mi razón me haya convencido de que tu amor engorda mis problemas, mis curvas y adelgaza mi autoestima, como decirte que mi boca se hace agua de lágrimas cuando ese olor tan dulce, tan inconfundible por ser el tuyo,  tan pegado para siempre a mi memoria y mis entrañas, llega cada mañana hasta mí.

Y tan desesperada estoy que me muero de ganas por besar las bocas que te han besado, buscando en ellas las migas y el sabor que dejó atrás tu paso dulce.

Pero reprimiendo mis ganas de rendirme ante ti, mis ganas de escogerte sobre el mundo entero, sí, cuando me preguntan: ¿Y para acompañar el café…? me tomo mi tiempo para contestar y trago saliva. Y me escuecen en el alma mis ganas de jugar contigo y la mantequilla, me arañan por dentro lascivos instintos que te pringarían todo entero de mermelada, para después lamerte y lamerte, dejando resbalar traviesa mi lengua por cada arruga, cada hueco que hallara en ti. Sí. Trago saliva.

Y al final reúno el valor de los suicidas para contestar despacio y bien claro “Para acompañar el café, dos piezas de fruta, sí”. Y otra vez un afilado escalofrío de pérdida me atraviesa hiriéndome de muerte, sí, porque me muero de ganas de gritar: “Para acompañar al café, por favor, este enorme y crujiente cruasán a la plancha”.

Mi querido, querido cruasán.

ãRocío Díaz Gómez



 

martes, 12 de noviembre de 2013

VI Certamen de Relato Breve "Relatos con zapatos" en Arnedo



Ayer estuve en Arnedo (La Rioja) en un viaje relámpago, fui y vine en el día, a recoger un premio.
Merecía la pena el viaje ¿verdad? Estoy muy contenta y quería compartir mi alegría con vosotros:
· Rocío Díaz Gómez gana el VI Certamen de Relato Breve 'Relatos con zapatos'

Fundación Caja Rioja comunica que el cuento 'Aquella manía de atarse los zapatos', de Rocío Díaz Gómez, es el ganador del VI Certamen de Relato Breve 'Relatos con zapatos'.
El fallo se ha hecho público esta tarde y la ganadora ha recibido los 600 euros con que está dotado el premio.
Un total de 90 cuentos se presentaron a este premio, la sexta edición de un concurso que este año ha conseguido atraer a amantes de la literatura procedentes de Colombia, Argentina, Reino Unido, Holanda y España.
El jurado de esta edición ha estado formado por Ernesto Pascual, periodista de Diario La Rioja y ganador de la pasada edición, el escritor Mario Pérez, la periodista de la Fundación Caja Rioja Estela Etayo, la responsable del Área de Cultura de la Fundación Caja Rioja, Carmen Fernández, y el director general de la Fundación Caja Rioja, Arturo Colina.
Este certamen de relato breve es una de las actividades impulsadas por la Fundación Caja Rioja para promover la Literatura, y se suma a las organizadas por el Área de Cultura de la entidad, organizadora de certámenes como el Premio Logroño de Novela.

El cuento ganador puede leerse aquí:
http://www.fundacion-cajarioja.es/images/pdf/ganador2013.pdf
(11/11/13)
Espero que os guste…
 Os dejo con algunos enlaces dónde ha salido la noticia:

 Es muy agradable siempre viajar, pero cuando además es por una razón cómo ésta... es una maravilla.


domingo, 10 de noviembre de 2013

La senda de los Poetas en la Sierra de Madrid



Receta literaria para un sábado de otoño

Ingredientes:

- Un sábado soleado de noviembre con el cielo muy azul.
- Unos buenos compañeros de ruta.
- Un destino literario: El Mirador de los Poetas en el valle de la Fuenfría.

No tiene mucha dificultad y os chupareis los dedos con esta receta. Es sencilla porque el terreno es cómodo. Ya veréis.



 Se puede empezar en Cercedilla, en Las Dehesas, y partir de ahí se va haciendo solo el guiso únicamente con caminar y charlar. Se trata de disfrutar de la mañana otoñal y la conversación. Aunque si lo quieres más sabroso se puede ir espolvoreándolo de contenido literario, a paradas cortas a la sombra, regadas con una bota de vino y algún tentempié.


Se pasarán un par de arroyos, se disfrutará de los colores de la vegetación, de los acebos, y casi sin darte cuenta te habrá quedado un guiso bien bueno. El colofón lo pondrán los indicadores de los miradores de Luis Rosales -al que se llega por una senda donde se pueden ir leyendo poemas del propio Rosales, Machado, García Nieto y Panero y desde donde disfrutarás de una preciosa panorámica con los Siete Picos, la Maliciosa y la Cuerda de las Cabrillas- y el mirador de Vicente Aleixandre sobre un grupo de peñas.

Os invito a que degusteis el plato en la pradera de Navarrulaque.

No dejéis de invitar a vuestros amigos a la senda de los Poetas.












viernes, 8 de noviembre de 2013

"Las escritoras no tienen quien les premie" un artículo interesante




Para que tengáis lectura para el fin de semana os copio un artículo que me había gustado y se lo pasé a mis compañeros de tertulia pero tenía pendiente dejaros aquí en el blog.
Trata sobre las escritoras y los premios literarios. La periodista va haciendo un repaso por los premios importantes en nuestro país y se va comprobando premio por premio que las mujeres hemos salido perdiendo...
A ver qué os parece... Cómo dice al final del artículo ¡¡los datos cantan!!

EL CORREO, 22 de octubre de 2013

Las escritoras no tienen quien les premie

Cuanto más alta es la dotación de un galardón, más crudo lo tienen las novelistas. Pero lo peor son los reconocimientos oficiales, ahí están todavía muy por debajo

ITSASO ÁLVAREZ | BILBAO
Alice Munro y Clara Sánchez./ Efe
En las dos últimas semanas, dos mujeres han ganado un premio literario, Alice Munro y Clara Sánchez. Toda una novedad, porque a pesar de ello, la literatura es también un reflejo de la sociedad en que vivimos y es mayoritariamente territorio masculino. Suele decirse que la mayoría de las personas que leen son mujeres, pero las editoriales y convocantes de premios no parecen darse por aludidas, porque siguen valorando, en su inmensa mayoría, a varones. Sin porcentajes, tan sólo con cifras exactos, repasaremos los números que ofrecen algunos de los premios literarios de mayor prestigio y trayectoria dilatada a ambos lados del charco… Con un matiz: dejaremos para otra ocasión los datos de la cantidad de mujeres que han quedado como finalistas de muchos de estos galardones; nos llevaríamos una sorpresa con las cifras. Pero lo peor son los reconocimientos oficiales, ahí ya están todavía mucho más por debajo: las autoras no ganan los premios que otorga el Ministerio de Cultura: Premios Nacionales (de Poesía, Narrativa, Teatro, Ensayo, Cine…), Premio de las Letras, Príncipe de Asturias, Reina Sofía (de Poesía), Cervantes… quedan casi siempre en manos de escritores. 
Premio Nobel de Literatura. Se entrega desde 1901 y está dotado con diez millones de coronas suecas, un poco más de un millón de euros, aunque en los dos últimos años esta cuantía se ha reducido un 20%. En sus 110 ediciones ha tenido 13 ganadoras. La primera fue la novelista sueca Selma Lagerlöf en 1909. Le siguieron Grazia Deledda, Sigrid Unsedt, Pearl S. Buck, Gabriela Mistral, Nelly Sachs, Nadine Gordimer, Toni Morrison, Wislawa Szymborska, Elfriede Jelinek, Doris Lessing, Herta Müller y, este año, Alice Munro. 
La Sonrisa Vertical de narrativa erótica era un concurso literario convocado y publicado por la editorial española Tusquets. Se convocó por vez primera 1979 y se suspendió en 2004. El jurado estaba presidido desde su creación por el director cinematográfico Luis García Berlanga. En sus 25 ediciones tuvo cinco ganadoras. Cinco, o siete, porque el concurso permitía la publicación por pseudónimo y nunca se supo quiénes estaban detrás de dos de ellos. Este certamen sirvió para dar a conocer al gran público a Almudena Grandes, premiada por ‘Las edades de Lulú’ en 1989.
Premios de Narrativa Torrente Ballester. Tres ganadoras en 24 ediciones (el fallo de la número 25 se dará a conocer el mes próximo). Dotado con 25.000 euros y organizado por la Diputación de La Coruña, su primera edición fue en 1989 y tuvieron que pasar 20 años hasta que una mujer, Milagros Frías Albalá (‘El verano de la nutria’), fue, a juicio de los distintos jurados, premiada con este galardón. 
Premio Alfaguara de Novela en lengua castellana. Lo creó en 1965 la editorial homónima (fundada un año antes por el escritor Camilo José Cela) y se siguió convocando hasta 1972. Su dotación económica era de 200.000 pesetas. En 1980, Alfaguara fue comprada por el Grupo Santillana y, tras veinticinco años de ausencia, en 1998 se volvió a convocar de forma anual con una fuerte vocación latinoamericana y una cuantía económica de 175.000 dólares. A lo que vamos: 24 ediciones, 4 ganadoras. La última, en 2000, Clara Sánchez, por ‘Ultimas noticias del paraíso’. Anteriores a ella fueron galardonadas Elena Poniatowska, Laura Restrepo y Graciela Montes y Ema Wolf. Para la próxima edición, la escritora Laura Restrepo presidirá el jurado, justo diez años después de que ella misma obtuviera el galardón con ‘Delirio’.
Premio Herralde, convocado por Editorial Anagrama y dotado con 18.000 euros más la publicación de la novela en la editorial convocante. 30 ediciones, dos ganadoras. Adelaida García Morales, en 1985, por ‘El silencio de las sirenas’, y Paloma Díaz-Más, en 1992, por ‘El sueño de Venecia’. 
Premio Azorín de Novela. Toda una novedad, es un galardón que trata bien a las escritoras: 20 ediciones, diez ganadoras. Su primera edición fue en 1984 y siempre ha gozado de gran prestigio. Hoy por hoy cuenta con un premio de 68.000 euros. Zoé Valdés ha sido la última premiada. Almudena de Arteaga, Pepa Roma, Begoña Aranguren, Lola Beccaria, Ángela Becerra, Eugenia Rico, Luisa Castro, Dulce Chacón y Daína Chaviano. 
Premio Biblioteca Breve, 27 ediciones, 8 ganadoras. En sus doce primeras ediciones, de 1958 a 1972, sólo ganó una escritora, la cubana Nivaria Tejera. En ese año dejó de convocarse hasta que en 1999 la editorial Seix Barral lo retomó. En sus últimas quince ediciones ha habido siete mujeres galardonadas. ‘Música de cámara’, de Rosa Regàs, ha sido la última obra premiada. 
Premio Clarín de Novela. Se rompe la estadística. 8 ganadoras en 15 ediciones. Es un premio de literatura en Lengua Española concedido anualmente por el Grupo Clarín de Argentina. Fue creado en 1998 y su primer galardonado fue Pedro Mairal por ‘Una noche con Sabrina Love’. El ganador recibe 150.000 pesos y la publicación de su novela por el sello Clarín Alfaguara. Se falla a finales de año y cada año recibe cientos de originales procedentes de de Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. 
Premios de la Crítica. Data de 1956 y no tiene dotación económica, pese a lo cual está considerado uno de los galardones más prestigiosos de España. Su jurado está compuesto por 22 miembros de la Asociación Española de Críticos Literarios, prácticamente todos varones. No extraña por ello la proporción de ganadoras: tres en 56 ediciones. Clara Usón, Elena Quiroga y Ana María Matute. 
Premio Felipe Trigo de Novela del Ayuntamiento extremeño de Villanueva de la Serena. Otorga 6.500 euros para la Narración Corta y 20.000 para la Novela. Empezó su recorrido reconociendo la obra de una mujer, Esperanza Cifuentes, en 1981. Dos años después premió a Elena Santiago (‘Manuela y el mundo’) y luego hubo que esperar 28 años para reconocer a la tercera de las cuatro ganadoras en sus 31 ediciones, Noemí G. Sabugal, por ‘Al acecho’. La última galardonada fue, el año pasado, Marisol Ortiz de Zarate. En resumen: cuatro escritoras en 32 ediciones, en la categoría de Narración Corta. En la categoría Novela ha habido seis ganadoras, cinco, en realidad, porque destaca la doble mención de Dolores Soler-Espiauba en 1987 y en 1988. 
Premio Café Gijón. Tomó su nombre de la tertulia del Café Gijón de Madrid de la mano del actor y escritor Fernando Fernán Gómez en 1949. El premio era gestionado por el propio Café Gijón y su prestigio tuvo que ver más con la difusión y calidad de los autores que con la retribución que por él se recibía, dado que en muchas ocasiones las obras galardonadas no eran publicadas por falta de fondos. La revitalización del premio se produjo en 1989, cuando el Ayuntamiento de Gijón se hizo cargo de la organización. Diez mujeres han resultado ganadoras en sus 63 ediciones.
 
Premio FIL de literatura en lenguas romances. Creado en 1991 con el nombre de Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, se otorga a escritores de cualquier género de la literatura (poesía, novela, teatro, cuento o ensayo literario) que tengan como medio de expresión artística alguna de las lenguas romances: español, catalán, gallego, francés, occitano, italiano, rumano o portugués. 23 ediciones, tres ganadoras. Margo Glantz, Olga Orozco y Nélida Piñón.
Premio Planeta de Novela. 60 ediciones, seis ganadoras, si bien 17 mujeres han resultado finalistas a lo largo de su historia. Su primera convocatoria tuvo lugar en 1952. Es el segundo premio literario mejor dotado del mundo después del Premio Nobel de Literatura, con 601.000 euros para el ganador y 150.250 para el finalista. Se falla cada 15 de octubre, festividad de Santa Teresa (onomástica de la esposa del fundador, María Teresa Bosch). La ganadora de este año es Clara Sánchez y la finalista Ángeles González-Sinde.
Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos. Su primera edición fue en 1967 y se otorgaba cada cinco años, pero es bienal desde 1987. Tiene una dotación de 100.000 euros y gran prestigio. 17 ediciones, dos ganadoras.
 
Premio Fernando Lara de Novela. Es otro premio del Grupo Planeta, instaurado en 1996. Mejora al anterior, con 5 premiadas en 17 ediciones. 
Premio Miguel de Cervantes, considerado el Premio Nobel en castellano porque trata de premiar una carrera literaria y no una obra en concreto. Su primera entrega fue en 1976 y las personas candidatas al premio las propone la Real Academia de la Lengua Española. María Zambrano, Dulce María Loynaz y Ana María Mature figuran entre los galardonados en sus 38 ediciones. 
Premio Nacional de las Letras Españolas. Otorgado por el Ministerio de Cultura en reconocimiento del conjunto de la obra literaria de un escritor español, en cualquiera de las lenguas españolas. Está dotado con 40.000 euros y fue creado en 1984. Tres ganadoras en 29 ediciones. Ana María Matute, Carmen Martín Gaite y Rosa Chacel.
Premio Príncipe de Asturias de las Letras. 33 ediciones, seis ganadoras. De ellas, tan sólo una de nacionalidad española, Carmen Martín Gaite. Se concede desde 1981 a la persona, grupo de personas o institución cuya labor creadora o de investigación represente una contribución relevante a la cultura universal en los campos de la Literatura o de la Lingüística. A día de hoy, su dotación es de 50.000 euros. 
Premio Nacional de Narrativa de España, otorgado por el Ministerio de Cultura. 58 ediciones, cuatro ganadoras. 
Premio Nadal de Novela. Convocado por la editorial Destino, es el premio más veterano de España. La primera edición la ganó una mujer, Carmen Laforet, por ‘Nada’. No significó nada. En 70 ediciones ha habido 13 ganadoras. Dotado con 18.000 euros. 
Premio Primavera de Novela. Lo ganó Rosa Montero en 1997, en su primera convocatoria, y después lo han hecho Lucía Etxebarría y Nativel Preciado. Ninguna mujer más en sus 16 ediciones. 
Premio Tigre Juan. 33 ediciones, seis ganadoras. Nació con el objetivo de premiaba la mejor novela corta inédita, independientemente de si el autor era novel o consagrado. 
Premio Internacional Alfonso Reyes. Galardón mexicano que se otorga por la distinción a la trayectoria, los méritos y las aportaciones dentro de la investigación literaria. El año pasado se lo llevó Ignacio Bosque, académico de la RAE autor del polémico artículo ‘Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer’, en el que critica las directrices contenidas en nueve guías sobre lenguaje no sexista elaboradas por comunidades autónomas, sindicatos y universidades. Quizá no debería sorprender, por ello, que en 41 ediciones, el Premio Internacional Alfonso Reyes se lo hayan llevado tan sólo tres mujeres. 
¿Seguimos? Premio de Novela Ateneo de Sevilla: 43 ediciones, 5 ganadoras. Premio de Relatos Cortos La Felguera: 57 ediciones, 8 ganadoras. Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor: 35 ediciones, 12 ganadoras (y eso a pesar de tratarse de un territorio en el que, aparentemente, las mujeres tienen cabida). Premio Lazarillo de Literatura Infantil y Juvenil: 55 ediciones, 23 ganadoras (se confirma lo dicho). Premio Gran Angular: 34 ediciones, 7 ganadoras. Premio Edebé de Literatura Infantil: 21 ediciones, 9 ganadoras. Premio Edebé de Literatura Juvenil: 21 ediciones, 6 ganadoras. 
Los datos cantan.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

"Una familia feliz" de David Safier



En el batiburrillo de libros que me he leído durante estos dos últimos meses está otra novela de David Safier: “Una familia feliz”.
Se lee muy rápido. Es una novela ligera, entretenida, ingeniosa. Es la segunda novela que me leo de este autor. La primera fue “Maldito karma” que me encantó. Tenéis la reseña en este blog. En este caso también me ha gustado, pero no tanto. “Maldito Karma” me gustó mucho.
El argumento de “Una familia feliz” arranca de un momento vital de la familia Van Kieren, los protagonistas. Emma, la madre, siente que ha fracasado, su librería está prácticamente en la bancarrota, con sus hijos no se entiende, tanto con su hija adolescente como con el más pequeño, y además con su marido casi no se ve. Por eso cuando le invitan a una fiesta, que se supone que es de disfraces, se empeña en ir con toda la familia junta para hacer una actividad común. Y allí que se presentan ella vestida de vampiro, su marido Frank de Frankestein, su hija de la momia y el pequeño de hombre lobo. Lo malo es que se cruzan con una bruja que les lanza una maldición convirtiéndolos realmente en esos monstruos. Y aquí empieza la aventura…
No se puede negar que el argumento es original. Y promete… Por supuesto hay momentos divertidos en la novela, surrealistas claro. Pero se hace muy amena la lectura.
Pero el tema va mucho más allá del mero entretenimiento y la risa. Porque en el fondo hay una crítica a la sociedad de hoy. Es una excusa este argumento para reflexionar sobre la familia y la felicidad. Sobre el amor y el perdón.
Los personajes están bien caracterizados. Yo creo que son bastante creíbles, incluso cuando son unos monstruos.
El ritmo de la novela es ágil, la prosa es rápida, sencilla y directa. Y el argumento está lleno de giros y nuevos conflictos que los personajes tienen que resolver. Eso hace que la lectura se vuelva entretenida y distendida.
Está bien la novela. Es surrealista, con personajes y situaciones fantásticas que el autor resuelve con cierto éxito. En ocasiones se te escapa una carcajada y en muchas no dejas de sonreír porque es todo tan absurdo… Y está bien porque la imaginación no deja de trabajar.
Aunque también es cierto que a mí me gustó más “Maldito karma”. En ambas la novela se va volviendo un poco más seria hacia al final, pierde un poco esa cualidad hilarante del principio.
En cualquier caso está bien la novela. Y puede venir muy bien para leerla intercalándola entre lecturas más complejas o densas porque puede suponer un desahogo.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Cincuenta años sin Cernuda - 5 Noviembre



Mañana, día 5 de Noviembre, se cumplen cincuenta años de la muerte del poeta Luis Cernuda.

Era un 5 de noviembre de 1963. Luis Cernuda se hospedaba en casa de su gran amiga la poeta Concha Méndez, esposa del también poeta Manuel Altolaguirre, muerto en 1959 en España cuando asistía al Festival de San Sebastián. Aquella mañana, en esa casa de Coyoacán, en México, don Luis no bajaba a desayunar. Paloma Altolaguirre, hija de Manuel y Concha, subió a buscarlo a su habitación en la segunda planta. Cernuda, con las cerillas y su pipa en la mano, y un libro de Emila Pardo Bazán en la mesilla, parecía simplemente dormido, pero acaba de viajar definitivamente a ese lugar donde quizá habite el olvido, «más allá de los vastos jardines sin aurora, / donde yo sólo sea / memoria de una piedra / sepultada entre ortigas / sobre la cual el viento escapa a sus insomnios». Luis Cernuda, uno de los más grandes poetas contemporáneos españoles, había muerto. 



No decía palabras...
 
No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.

La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.

Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.

Aunque sólo sea una esperanza,
porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe.


 Luis Cernuda


Bidón era su segundo apellido, una mácula imperdonable que intentó siempre eludir escondiendo el acento, y convirtiendo esa palurda ene en una u francesa que lo transformaba en un cómodo Bidou, un tanto aristocrático y esnob, mucho más acorde con la traza habitual, elegante y distante, de Cernuda.
Porque es unánime que lo que llamaba la atención del poeta, antes que nada, era su natural dandismo: la trinchera abotonada, el nudo impecable de la corbata, el pelo, oscuro, engominado... Cuenta Adriano del Valle que cuando participó en las Misiones pedagógicas, a mediados de los años treinta, llevaba un monóculo que nadie había vuelto a ver desde Azorín; guantes amarillos y zapatos brillantes como el charol, que refulgían en la polvorienta España como un par de diamantes de las minas de Suráfrica.

Cernuda en su Laberinto
39 escritores y medio - Jesús Marchamalo y Damián Flores


...La mañana anterior al día de su muerte, el poeta había ido al cine. Era una de sus aficiones preferidas. En el cine de Coyoacán vio Divorcio a la italiana, de Pietro Germi, con Marcello Mastroianni, y le gustó tanto que durante el almuerzo propuso a Paloma Altolaguirre volver a verla con ella. Luego se retiró a su habitación como hacía todas las tardes. (...)
 Sin embargo, este perfil de raro e intratable contrastaba con la estupenda relación que mantenía con Concha Méndez y su familia. De hecho, los hijos de Paloma Altolaguirre adoraban al poeta, jugaban con él a menudo y además era el encargado de llevarlos cada mañana al colegio. Para evitar que los niños lloraran por su muerte les dijeron que Cernuda había tenido que marcharse para impartir unas conferencias en Veracruz, pero que regresaría por Navidad.






Si el hombre pudiera decir lo que ama...
 
Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero,  porque no he vivido.

Luis Cernuda